domingo, 9 de diciembre de 2012

La mecánica del amor {43,44}


¿Cómo reaccionaré al verla? 

Es la pregunta que le ronda a Justin por la cabeza. Y esto es normal en Justin, ya que él nunca antes había hecho esto por ninguna otra chica. Por ninguna. No tienen ningún plan ni tampoco ningún discurso que darle a ______ para que se dé cuenta que le importa una mierda la distancia. El miedo le recorre cada parte de su cuerpo, y esto es extraño en él. Realmente muy extraño, ¿miedo?¿él? Jamás antes lo había sentido, pero ahora si lo siente. Y no porque esté a kilómetros del suelo. Tampoco porque vaya a verla. Sino porque tiene miedo a la reacción de ella. Tiene miedo a que este con otro chico. En estos dos meses que han pasado desde que están lejos uno del otro nunca antes había necesitado tanto a alguien, como le necesita a ella. 

El avión se mueve un poco y la persona mayor que se sienta al lado de Justin se asusta agarrándose fuertemente al asiento. Está asustada. Justin apostaría mil dólares a que es la primera vez que se sube en un avión y debe de ser por algo importante ya que a la mujer le da bastante miedo. 

- ¿Está acostumbrado a subir en aviones? -pregunta la mujer con la respiración un poco agitada. Se escucha su corazón constantemente como si quisiera salir del pecho.

- La verdad es que no -dice Justin- pero no se preocupe estás turbulencias son normales- sonríe para tranquilizar a la mujer, ella asiente y suelta un pequeño suspiro, luego cierra los ojos fuertemente- no se asuste, queda poco.

La mujer se recuesta mejor en su asiento, coloca bien su falda larga color negra y deja caer la cabeza hacia atrás cerrando los ojos e intentando dormir, quizás así se pueda relajar un poco. Justin vuelve la mirada hacia la ventana. Con su dedo índice repasa el contorno de las nubes por el cristal. Suelta un leve gruñido con una mezcla de felicidad y de tristeza, y es que él no sabe nada de lo que le espera dentro de tres o quizás cuatro horas.

• En un lugar bajo esos kilómetros sobre el cielo.

_____ abre la ventana y toma un poco de aire. Suelta un grito ahogado en su propio silencio, han pasado dos meses desde que no se ven y le extraña demasiado. Mira hacia el escritorio y ve el paquete de tabaco encima de algunos libros. Se acerca y lo coge para luego sacar uno de los veinte cigarros que contiene. Coge el mechero que se encuentra en la esquina de ese mismo escritorio, se deja caer en la ventana. Lo enciende y da una pequeña calada para poder encenderlo. El humo con un color gris cálido sale de sus labios para esfumarse entre el aire. Mira el cigarro que se encuentra entre sus dedos y lo ve consumir. Si Justin le viera, la mataría. Da un pequeño golpe para tirar la ceniza, y vuelve a inspirar del cigarro. 
Lo apaga cuando está a la mitad y lo guarda nuevamente en la caja. Pasa por el espejo y mira su reflejo. A perdido unos cuantos de kilos y el cabello lo tiene castaño. Si, se echó un tinte junto a su hermana. Quería cambiar algo de su 'look'. Recuerda que hoy es sábado y junto a ese recuerdo, recuerda también otros tantos como que hoy tiene que limpiar la casa por completo. Se lo prometió a su hermana. Abre el armario, se pone un pantalón vaquero claro y un chaleco de mangas largas celeste pero fino. Están en Abril. Se coge una cola alta. 
Se pone unas deportivas blancas, y baja hacia el piso de abajo dando pequeños saltos de escalón a escalón. Cuando salta el último escalón, el móvil empieza a vibrar en su bolsillo. Al principio se asusta pero luego se tranquiliza y lo coge después de mirar quien es, y con una sonrisa en la cara saluda dulcemente.

- ¡Hola, tía!

- ¡Hola, cielo!

- ¿Qué tal todo por allí? -pregunta Brid al otro lado del teléfono. Ella quiere que le cuente si ya vio a Justin.

- Pues bien, ahora mismo me iba a poner a limpiar la casa.

- ¿Tú?¿Limpiar?¿Desde cuándo? ¡Devolvedme a mi mejor amiga!

Unas sonoras carcajadas se hacen dueñas de la conversación durante unos minutos.

- ¿Y tú qué tal?

- Pues bien, echándote de menos.

- Yo también os echo de menos, mucho.

- ¿A quién?

- Pues a todos, ¿a quién si no?

- Especifica ese 'todos'.

- ¿Qué quieres que te diga? Ya sabes que en ese 'todos' entra él, Brid.

- Él también te extraña, ____.

- No dudo eso, pero las cosas están bien así.

- ¿Cómo que están bien?

- Que es mejor que no estemos juntos.

- Eso se lo cuentas a otra amiga.

- ¡Déjame! -exclama _____ con una risa un tanto nerviosa.

Después de un par de minutos más de conversación, cuelgan. ____ deja escapar un suspiro de sus labios rosados. Tira el teléfono hacia el sofá y después de quedarse un minuto mirando a un mismo punto, se dispone a limpiar. Va hacia la minicadena y elige uno de sus discos preferidos. Pone el volumen al máximo y mientras canta y a la vez baila limpia todo el piso de abajo. Con algunas risas. Con algunos gritos. Hoy tiene un buen presentimiento, hoy sin tener si quiera un minuto se encuentra bien. El timbre empieza a sonar, _____ baja el volumen y va hacia la puerta. Al abrir, sonríe al encontrarse con Blas.

Entra, y ayúdame con esto.- sonríe ___ y Blas le responde la sonrisa mientras mira a su amiga.

• Unos cuantos kilómetros más lejos de esa casa.

|| JUSTIN ||

Bajo del avión y tan solo al pisar el suelo, me doy cuenta de todo lo que estoy haciendo. Estoy aquí por ti, princesa. Porque no puedo más, no puedo estar sin ver tu sonrisa al despertarme, no puedo estar tanto tiempo sin escuchar esa risa que me llena. Que me llena de amor. No puedo estar sin tus abrazos, sin tus besos, sin tu piel. Es que te has metido en mi corazón y has cerrado con llaves para no poder escapar. Te extraño, y ahora que estoy más cerca de ti las ganas de gritarte que te quiero se hacen más grande, no sé si seguirás acordándote de mí, tampoco sé si estoy haciendo lo correcto o no, solo sé que te quiero y te quiero conmigo. 

Salgo a la calle del aeropuerto, cojo un papel que tengo metido en el bolsillo trasero del pantalón y leo la dirección que me dio Brid. Las piernas me tiemblan y el corazón late como nunca antes lo había hecho, ¿qué clase de hechizo me has echado, princesa? Paro un taxi, este me sonríe y entro en los asiento de atrás, le señalo la dirección y él me dice que tardaremos entre una hora u hora y media. Yo le respondo asintiendo con la cabeza, abro un poco la ventana.

¿En busca de la novia? –frunzo el ceño, y luego sonrío. Asiento.- suerte muchacho, pocos chicos hacen lo que tú estás haciendo por ella. Suelto un ‘gracias’ acompañado de una sonrisa.

Y ahora sí, princesa…allá voy.

|| __________ ||

Cierro la puerta después de despedirme de Blas, ando hacia el sofá y caigo en el con cansancio. Levanto un poco mi chaleco y me acaricio la tripa, siempre me ha relajado eso. La canción que sonaba se cambia y empieza a sonar una nueva. ‘ When I Was Your Man’ y la tarareo en voz baja mientras tengo los ojos cerrados. Justin. Suspiro. Como te extraño. No sabes lo que daría por que me estuvieras llenando de caricias ahora mismo. Muevo mi cabeza hacia al lado y abro los ojos lentamente cuando la canción acaba. Me levanto y voy hacia la minicadena y pulso el ‘Stop’. Saco el disco y lo dejo al lado. Subo hacia el piso de arriba y cojo mi cámara, y luego las llaves. Bajo las escaleras y salgo de casa para luego cerrar la puerta detrás de mí. Y con pequeños pasos me adentro en uno de los parques más cercano de mi casa. Hay pocas personas, siempre que vengo no hay casi nadie. Tan solo algunas personas mayores dándole de comer a los patos, pero hoy si quiera esas personas están. Cuelgo mi cámara en mi cuello, la acerco a mi ojo derecho, y luego de buscar una perfecta foto la capto. La miro y sonrío. Dejo caer la cámara en mi pecho y retomo mi camino. Me encanta caminar por aquí, me siento bien. Condenadamente bien. Me pierdo en el camino mientras a la vez me pierdo entre pensamientos. Entre las dudas y las soluciones. Entre las preguntas y las respuestas. Llevo aquí dos meses, dos jodidos meses alejada de él, y no puedo más. No puedo estar sin él. He estado a punto de coger un avión rumbo Canadá, de aparecer en su casa y decirle todo lo que le necesito, pero existen esos jodidos obstáculos que no me dejan. Quizás es este nuestro destino: Estar separados uno del otro. Y aunque me duela decirlo, y aunque me duela pensarlo…quizás no volvamos a estar juntos y le deba de olvidar.

¿Nunca te has sentido cómo si el mundo fuera demasiado grande para ti? Es como si te vieras pequeña entre todo lo que te rodea, demasiado débil para todo, ¿nunca te has sentido con ganas de perderte entre los caminos? De querer estar sola pero a la vez acompañada por esa persona, pero esa persona, exactamente esa no está a tu lado. Y no porque no queráis, sino porque no podéis, porque parece que todo se ha puesta en vuestra contra, ¿sí?¿alguna vez te has sentido así? Pues así es como me siento yo desde hace dos meses. Dos largos meses.

|| JUSTIN ||

Bajo del taxi cuando este se para en frente de una gran casa color blanco, pago al taxista y me despido. Se va. Doy dos leves pasos decididos, me paro en el pequeño escalón que da con la puerta principal. No soy capaz. No lo soy. Retrocedo dos pasos. Aprieto mis puños. Giro mi cabeza y aprieto mis labios, ¿qué hago?¿qué le voy a decir? Maldita sea. Veo a lo lejos un parque, quizás sea mejor ir a pasear un poco antes de verla. Bajo mi cabeza y ando hasta adentrarme en aquel parque que está totalmente desierto de gente. Veo un banco y decido sentarme. Apoyo mi cabeza entre mis manos y mis codos en mis rodillas. Suspiro. Muerdo mi labio. 

En este tiempo he aprendido que el amor puede llegar por sorpresa, y cuando llega te roba el corazón de tal forma que ya no te pertenece a ti mismo sino a la otra persona. Que los siempre no existen, pero los te amo verdaderos sí. He aprendido que cuando se quiere a alguien se es capaz de hacer todo por la otra persona. Que si una persona importante se va de tu lado, tienes que ir a buscarla porque después puede ser demasiado tarde. He aprendido que no se puede negar lo que uno siente, porque es tan fuerte. Es tan profundo. Que es imposible negarlo. He aprendido que realmente si se puede sonreír por alguien, y también llorar. He aprendido a luchar, a querer y a ser querido. Y sobretodo he aprendido que no hay nada mejor que levantarse cada mañana con la persona a la que amas a tu lado.

Me levanto del banco, estoy decidido. Me giro y para mi sorpresa veo a una chica de espalda, esta echándole una foto a algo. El corazón me da un pequeño vuelco, se me hace tan reconocido ese cuerpo. Pero su pelo no es castaño. Doy unos cuantos pasos hacia delante, y la chica se gira, se gira para hacer que mi corazón cobre vida y lata de una manera sobrenatural. Ella se lleva la mano a su boca y sus ojos se llenan de lágrimas. No sé si salir corriendo hacia ella o decirle todo lo que la necesito. Pero no tomo ninguna de esas dos opciones y como un estúpido me quedo parado. Está más delgada, y su pelo es diferente. Pero está preciosa. Está realmente preciosa. Puedo ver como unas cuantas lágrimas brotan por su mejilla, ‘Justin muévete’ me susurra una y otra vez una voz en mi cabeza. Ella da un paso hacia delante, y desde aquí puedo escuchar su corazón que hace una carrera con el mío. Una pequeña sonrisa se escapa de mis labios, ella me devuelve la sonrisa y se queda quieta mirándome. Y ya no puedo más, corro hacia ella y la cojo entre mis brazos elevándola un poco del suelo, ella se aferra a mi dejando escapar algunos sollozos de sus labios. Cuanto te he extrañado, princesa. Cuanto te he extrañado, joder. 




viernes, 16 de noviembre de 2012

La mecánica del amor {42}


Un mes más tarde. || ________ ||

Vuelvo a hacer el mismo ejercicio. Miro la respuesta del cuaderno. Gruño por lo bajo y lo borro. Tiro el cuaderno hacia delante y apoyo mi cabeza en mis manos. Tengo el examen trimestral de matemáticas. El último. Y no puedo más. Bebo un pequeño sorbo del vaso de agua que tengo a mi lado. Como siempre. Mi hermana me mira de lejos, se acerca a mi y con un achuchón por la espalda y un beso en la mejilla me da ánimos. Suspiro. La puerta suena. Se escucha una voz de un chico. Es él. Sonrío. Por fin un momento de gloria. Siento sus manos taparme los ojos y luego un beso en la mejilla. Me quita sus manos para poder verlo. Se sienta frente a mi. Ríe un poco y yo elevo las cejas como gesto de que no entiendo de que se ríe.

- ¿De qué te ríes, Blas? –pregunto mientras recojo los papeles llenos de ecuaciones de segundo y tercer grado.

- De ti. Si te vieras. Tienes unas pintas horrorosas.

- Si has venido animarme de esa forma, te largas.

- Ya sabes que lo digo de broma. Tú siempre estás guapa.

- Cállate. Lo estás empeorando.

- Reímos.

- ¿Qué tal los llevas? –pregunta echándole un vistazo a los ejercicios.

- Bueno…lo llevo. Aunque suspenderé. No logro concentrarme.

- Y puedo adivinar cual es el motivo, ¿verdad? –me pregunta. 

Asiento, y siento como mis ojos se llenan de lágrimas. Nuevamente llorando por él. Blas se acerca a mi y me atrapa con sus fuertes brazos, y como llevo haciendo desde que le conozco me desvanezco en sus brazos.

Blas es mi vecino. Mi único amigo aquí. El mayor de los apoyos. Ha estado conmigo durante todo este mes. Tiene mi edad, pero a diferencia de mi él va al bachillerato de la escuela de aquí. Nos conocimos por la casualidad de que su ventana esta justo al lado de la mía. Cada vez que me acuerdo de Justin, él esta conmigo. A mi lado. Abrazándome. Cada vez que he querido llamar a Justin, él ha estado ahí para recordarme que lo mejor es que cada uno hagamos nuestro caminos, y es que… ¿cómo estarás, Justin?¿cómo te irá todo?¿te acordarás de nuestros momentos juntos?¿me odiarás?¿me seguirás queriendo?¿estarás pensando ahora mismo en mi, al igual que yo en ti mientras lloro sin parar?¿me extrañarás? Todo aquí es tan extraño sin ti. Sin tus besos. Sin tus caricias. Pero así lo decidí, y me tengo que aguantar cada una de las consecuencias de haberme alejado de ti.

|| JUSTIN ||

Le quito la pelota a Chaz, boto la pelota mientras corro. Se la lanzo a Ryan. Busco un hueco y cuando estoy solo, él me la lanza a mi. Doy dos zancadas hacia la canasta evitando a Bry, y encesto nuevamente. Choco mis manos con las de los compañeros de mi equipo. El entrenador pita con su silbato para finalizar el entrenamiento. Me quito el chaleco. Que calor. Echo mi pelo hacia atrás, algunas chicas me miran. Les guiño el ojo, y mediante risas y algún que otro comentario sobre el entrenamiento de hoy entramos en los vestuarios. Voy hacia mi taquilla, saco una toalla. Me quito la ropa que llevo y la guardo en mi mochila. Cojo ropa nueva y la dejo encima del banco. Ando hacia entrar en una de las duchas, cuelgo la toalla en la puerta. En un sitio que no se moje. Giro el grifo controlando la temperatura del agua que quiero que salga. Y millones de gotas salen disparadas hacia mi cuerpo. Cierro los ojos mientras siento como cada poro de mi cuerpo se relaja tras el efecto del agua. Escupo un poco de agua, aprieto mis ojos. ____. Sus besos bajo el agua. Su cuerpo. Sus caricias. Su risa haciendo eco en la habitación junto a la mía. Maldita sea. Otra vez pensando en ella. Otra vez pensando en ti. Juro que he prometido olvidarte miles y miles de meses. Día tras días. Pero debo de aceptar que los imposibles existen, y olvidarte es imposible. Has dejado tu olor pegado a mi piel. Tu voz como mi sonido preferido. Desde aquella llamada ya no te he vuelto a escuchar ¿me habrás olvidado?¿estarás con otro que no sea yo? Ha decirte la verdad, he intentado estar con otra chica. Pero no puedo. No puedo. Me acuerdo de tu cara cada vez que intento besar a otra chica. Me acuerdo de tu calor cada vez que quiero hacer el amor con otra. El otro día escuché a Brid hablar de ti, de que estabas en los últimos exámenes y conociéndote…estarás nerviosa. Ahora mismo estarás estudiando hora tras hora mientras tiras los papeles por todos lados. Conociéndote tienes un vaso de agua por la mitad y un lápiz mordisqueado por todos sitios a la otra punta de la mesa. Conociéndote no dejarás de hablar y de decir que vas a suspender. Conociéndote…ahora necesitarás uno de esos abrazos que te daba cada vez que estabas inseguras. Necesitarás que te acurruque y te acune como una niña pequeña, pero es que eres mi pequeña. Y aunque sé que lo mejor es olvidarte. Olvidarme de todo lo proveniente a ti. No puedo. Te extraño tanto, princesa. Sacudo mi cabeza al escuchar las voces del entrenador diciéndonos que debemos de darnos prisas, que van a cerrar. Apago la ducha y me enredo la toalla en la cintura. Salgo. Me seco y me pongo la ropa. Cojo mi mochila y me dispongo a salir del vestuario cuando siento una mano en mi hombro. Giro mi cabeza. Es Bry.

- ¿Te apuntas esta noche a una fiesta?

- No creo.

- Venga, no seas marica. Vente.

- No, tío. Paso.

- Deja de ser tan amargado, así no vas a hacer que vuelva.

- Ya sabes que estoy harto de decirte que no me hables de ella.

- Te duele que te diga la realidad, eh.

- Cállate, si no quieres que acabemos mal.

- No tengo ganas de pelearme, yo te lo dije y te lo aviso. No va a volver, así que deja de pensar en gilipolleces. 
Da media vuelta y sale por la puerta.

- ¿A qué hora es?

- Se gira.

- A las once y media.

- ¿Dónde?

- En la casa de Ari.

- ¿De Ari?

- Así es.

- Está bien, allí estaré.

- Eso es Justin –y después de darme un golpe en el hombro se va. Aprieto los dientes.

Me coloco mejor la mochila, y salgo del vestuario. Después de despedirme de algunos amigos voy hacia mi moto, en la cual puedo ver una silueta en frente. Frunzo el ceño. Me acerco un poco más, hasta visualizar quien es ¿Brid?¿Qué hace ahí Brid? 

- ¿Qué haces aquí? –le pregunto cuando me pongo a su lado.

- No sé, quiero hablar contigo. Creo que aunque te hagas el machote eres el único que me entiende.

- Creo que me he perdido –digo un poco confundido. Noto como sus ojos se humedecen. - ¿qué pasa, Brid?¿ha pasado algo..-niega al saber de qué y de quién me refiero- ¿entonces?

- La extraño mucho, Justin. Es mi mejor amiga. No puedo estar sin ella. La necesito tanto. Y sé que se ha ido por su madre. La entiendo. Sé que se ha ido sin pensar en ella, que nos ha dejado aquí solo por su madre. Pero la extraño.

- Una punzada en el corazón.

- Otra punzada más.


Me acerco a ella y le abrazo. Se acurruca en mi pecho. Brid es una buena amiga, y sé que ella le extraña tanto como le extraño yo. Le pego a mí. 

- Yo también le extraño, Brid. Muchísimo. –digo con la voz ronca. Y siento como algunas lágrimas quieren escapar, pero las retengo. No sé cómo pero las retengo. Acaricio la espalda de mi amiga, y escucho como solloza. Aprieto mi mandíbula. Y suspiro antes de decir la decisión de la cual ahora mismo estoy seguro.

- Voy a ir a buscarla. Voy a ir a Georgia a por ella, Brid.

La mecánica del amor {41}


10 días más tardes.

|| _________ ||

Ya no me llamó más. Y aunque mi cabeza dijera que era lo mejor para mi, mi corazón decía a gritos que ese estúpido móvil empezara a sonar como loco con su nombre en la pantalla, y que me dijera que volviera por él. Pero ya no hubo más llamadas. Ni más mensajes. Ni más nada. Y lo extraño, lo extraño demasiado. Maldita sea. Miro la nube color gris que vuela encima de mi, y le doy dos pequeños toques a la colilla de mi cigarro mientras miro como se consume. He empezado a fumar hace un par de días. No puedo estar sin sus abrazos a media noches con susurros llenos de amor junto a caricias que me hacían viajar hacía el país de las maravillas. Aplasto lo que queda de cigarro contra un lado de la ventana de madera y lo tiro hacia el jardín. Suspiro. Una brisa fría hace que me acurruque a mi misma, ¿cómo puede hacer en Abril este tiempo? Cierro la ventana, y me acerco a mi cama. Cojo los apuntes de biología, y lo repaso. Un profesor viene a mi casa a darme el temario y examinarme. Y odio eso. Tiro los apuntes al suelo, y me quedo con la mirada fija en un punto de la pared de mi habitación. Y nuevamente, como hace diez días atrás, lloro desconsolada. Muerdo mi labio fuerte, y me obligo a mi misma a parar de llorar. Yo he decidido venirme aquí a estar con mi madre y mi hermana. Ella me dio a elegir si quería seguir estando en Canadá o si quería estar junto a mi madre apoyándola, haciéndole saber que no esta sola. Y es que he soñado tanto con el momento de poder gritarle a el mundo que ella es mi madre, poder darle un abrazo que no podía hacerme la idea de no estar a su lado cuando ella recordara todo. Y aunque me maldiga mil veces por no haberme despedido de Justin a la cara, creo que hice lo mejor en venirme junto a mi madre y mi hermana. Me levanto de mi cama y me acerco a mi ordenador. Doy golpecitos en mi pierna mientras espero que cargue ¡¡Como tarda!! Ahora giro en la silla hasta escuchar el típico ruido de los ordenadores cuando se encienden. Se abre el Messenger automáticamente. Y me asusto al escuchar el sonido de que alguien me acaba de abrir una conversación. Me extraño, ¿será él? Y con un mínimo de esperanzas, abro a quien me ha dado conversación. Me desilusiono un poco, pero por otro lado sonrío. Brid.

• Bridger:

¡¡Holaaaaaaaaaaaaa!! Te extraño tanto, tía.

• _____ :

¡Holaaaa! Yo también a ti, cielo.

• Bridger:

¿Qué tal todo por allí?¿qué tal tu madre?

•______:

Bueno…por aquí todo es nuevo. No conozco a nadie. Y mi madre, los médicos dijeron que iba a mejorar. Ojala sea verdad.

• Bridger:

Ya verás que si *icono de un corazón* ¿y tú?¿qué tal estás tú?

• ______:

Bien, estoy bien.

• Bridger:

A mi no me engañas, ____. Él está un poco raro, la verdad.

Trago saliva sonoramente.

• _____:

¿Cómo que raro?¿Se le ve mal?

• Bridger:

Ha vuelto a salir con los estúpidos, ya sabes de quienes te hablo. Ha vuelto a ir de chulo, ha cambiado. Como cuando fuimos a aquel viaje. Ya no es el mismo.

•____:

Entonces…¿no se le ve afectado, verdad? Dime la verdad, Bridger.

• Bridger:

No ____, no se le ve afectado.

•____:

*icono sonriendo*

• Bridger:

A mi con iconos no me engañas, ya te lo dije. No te pongas mal, olvídalo. Has una nueva etapa en tu vida.

Un ruido hace que me sobresalte. Bajo el volumen de los altavoces. Un nuevo contacto se ha conectado, miro quien es, y el corazón empieza a latirme rápidamente. Justin. Miro su foto, sale él solo. Miro la mía. Mierda no la cambié. Salíamos los dos. La cambio rápidamente por una mía sonriendo. Que fácil es aparentar estar feliz. 

•____:

Si, llevas razón. Me voy ya, cielo. Espero que hablemos pronto. Te quiero mucho.

Y sin dejarle tiempo a que se despida, cierro sesión y apago el ordenador. Me tiro a mi cama y empiezo a patalear como cualquier niña pequeña de cinco años. Y solo se me pasa por mi cabeza pensar en ti. Quiero que me acurruques entre tus brazos y me envuelvas de tu perfume. Quiero que me des calor, en los días que tenga frío. Justin, ¿tan fácil soy de olvidar? 

||JUSTIN||

Y no puedo dejar de pensar en tu sonrisa, en tus ojos, en esas arrugas que te salían cuando reías sin parar, en esos susurros del cual me siento culpable cuando te llenaba de besos por todo el cuerpo, ¿Qué que quiero en este momento? Quiero que sigas siendo la primera persona a la cual vea cuando me despierte. Quiero abrazarte y susurrarte esos ‘buenos días, pequeña’ que tanto te gustaban. Quiero que me des tus mejores noches, y yo darte mis mejeros caricias. Quiero que me llames diciéndome que vas a coger un vuelo para volver y escaparnos juntos, como hicimos hacia aquella pequeña cabaña de la bola, ¿recuerdas, princesa? Quiero sentirte cerca. Sentir tus labios. Ag, tus labios. Como extraño besarlos. Quiero cogerte entre mis brazos y no soltarte. Me mata no tenerte aquí, a mi lado. 

- Tato…-dice una suave voz sacándome de mis pensamientos. Cierro el portátil.

- Dime, princesa –le contesto con una sonrisa a mi pequeña hermana que se sienta en mi cama y se lleva sus manos a su cintura mientras me mira con el ceño fruncido.

- Tengo que preguntarte algo…-asiento mientras espero su pregunta- ¿por qué ya no traes a ____ a casa? ¡La echo de menos! Era la única de tus amigas que juega conmigo a las barbies.

- Silencio.
- Silencio.

- Bueno, volverá pronto. Y ahora vete a duchar que te está llamando mamá.

- No me está llam..-le interrumpo.

- Corre Jazzy.

- Está bien, pero yo también sé que la extrañas como yo.

Y dicho eso pega un salto de la cama al suelo y moviendo sus caderas dulcemente se va de mi habitación dejando la puerta abierta. Suspiro. Maldita sea. Cierro mi puño. Cojo mi móvil, busco tu nombre. ____. Batallo en mi mente la idea de llamarte o no, tengo tantas ganas de escucharte y aunque me prometí a mi mismo no llamarte. Olvidarte. ¿A quién quiero engañar? Eso es imposible. Te has metido en mi corazón, en mi cabeza, en mi piel. Y no hay día y hora que no piense en ti. Pongo número desconocido y te llamo. Bi, bi,bi,bi…estoy a punto de colgar pero tu voz me cuelga. Te estoy escuchando. Hace tan solo diez días que no te escucho, y para mi es como un año.

- ¿Si?¿Puede hablar? –pregunta sucesivamente. Hago el intento de hablar pero no puedo- voy a colgar si no me habla.

- No, señora no cuelgue. Le hablamos desde una empresa y quería hacerle algunas preguntas ¿puede usted contestarla? –digo poniendo una voz grave. Eres estúpido Justin, ¿qué haces? Me pienso para mi mismo, pero las ganas de estar hablando con ella durante más tiempo se me hacen enorme.

- Si, claro –contesta cortés. Ella tan educada como siempre.

- ¿Cuántos años tiene?

- 17.

- ¿Estudias?¿Qué profesión quiere coger?

- Si. Quiero coger la profesión de psicología.

- Interesante, buena elección –toso al sentir como mi voz se quiebra- ¿dónde vive?

- Silencio.

- Soy de Canadá, pero ahora mismo vivo en Georgia –noto como su voz se vuelve rota, y me mata por dentro.

- ¿Y me echas de menos? –pregunto con la voz ronca. 

Y cuelgo. Sin dejar que ella me responda aunque ya sé la respuesta. Debo de dejar de comerme la cabeza, y olvidarle. Si. Estoy decidido. Voy hacia mi agenda del móvil y borro su número. Una punzada. Abro el Messenger y bloqueo su email. Otra punzada. Pero estoy seguro que ya no más ____. Ni ya más amor. Ahora me toca disfrutar y divertirme. A la mierda con todo. 

La mecánica del amor {40}



‘Hola, Justin.
Ahora mismo no tendrás ni idea de porque te dio esta carta Brid, y conociéndote ya estarás leyendo las últimas palabras de la carta. Para. No leas el final sin antes no leer el principio. Me quedo en blanco al escribirte esta carta, no sé como empezar. No sé como escribirte todo lo que quiero decirte. Me duele tanto, mi amor. Me duele tanto. Quiero darte las gracias por haberme ayudado a tocar las estrellas con las yemas de mis dedos, por haberme llevado a viajar hacia Júpiter con una de mis mejores sonrisas. Gracias por haberme subido al cielo entre caricias y haberme regalado el mejor regalo del mundo mediante tus besos, ¿te cuento un secreto? Pero no le digas a nadie, eh. Antes cuando era pequeña yo no creía en los príncipes azules, siempre pensaba que eso no existía. Mis padres me contaban historias de príncipes y princesas pero yo estaba tan segura de que eso no existía que les decía que no me contaran esos tipos de historias. Que no creía en ellas. Pero cuando me mude de pueblo, entre en una escuela nueva, yo ya tenía doce años. Y vi a un chico de pelo castaño, era terriblemente lindo. Tenía los ojos color miel tapados por unas gafas enormes. Me acerqué a él, y jugué junto a él a sus coches ¡¡Yo odiaba jugar a los coches!! Pero ese chico me hizo jugar, me gustaba. Y aunque fuera una niña, sabía que él tenía algo especial en sus ojos. Y ese mismo día, creí en los príncipes azules. Ese chico era mi príncipe azul, ese mismo chico que ahora es distinto físicamente pero interiormente es el mismo chico que conocí con doce años. Así que gracias, bebé. Gracias por enseñarme a creer que los príncipes si existen. Porque tú eres uno. Y eres el más hermoso del mundo. Vivimos un cuento de hadas, pero todos los cuentos llegan al final. Y por más que me duele decirlo nuestro cuento ha llegado al final. Hay veces, que en la vida no todo es fácil. No todo es color de rosa. Hay veces que la vida se pone en nuestra contra, y no podemos hacer nada. Que todo se vuelve grande y no sabemos como volverlo pequeño. Me he ido. Me he ido con mi hermana, en la ciudad donde ella vive hay un centro en el cual mi madre se puede recuperar, y tengo que viajar hasta allí, hasta Georgia, Atlanta. Todo esto es demasiado complicado, ahora, mientras lees esta carta, yo estaré cogiendo un avión. Ahora mismo tengo el corazón desierto sin ti. No me he podido despedir, no podía decirte adiós mirándote a los ojos. No podría separarme de ti. Y debo hacerlo, por mi madre. Por favor, entiéndeme. Si no quieres saber nada de mi, lo entenderé, aunque me duela. Aunque me duela muchísimo. Pero te prometo que jamás te voy a olvidar, Justin. 
Te amo.
•____________.

Y noto como la tinta del bolígrafo se corre hacia al lado y el papel se vuelve húmedo. Se está mojando. Subo la mano a mis ojos, si, exactamente. Se están mojando por mis lágrimas. Me levanto rápido de la cama, a toda hostia. Cojo las llaves de la moto, y salgo corriendo de mi casa sin decir nada. Me monto en la moto, y arranco para ir a toda velocidad. Veo un poco nubloso por culpa de las malditas lágrimas que salen de mis ojos. Atravieso por medio de los coches, mientras tocan sus claxon como queja. Pero me da igual, necesito detenerla, ¿cómo voy a vivir sin ella a mi lado? Me salto un semáforo, un coche frena de sopetón. Trago saliva, y sigo mi camino a toda velocidad, sin importarme otra cosa que no sea encontrar a ______ antes de que coja ese maldito avión. Llego al aeropuerto, me bajo de la moto, y esta cae hacía la calzada. Corro hacia dentro del aeropuerto, y se me para el corazón. Las lágrimas caen con más frecuencia, y yo ya lo veo todo perdido al escuchar esa frase ' El avión destino Georgia acaba de despegar'. 
Te has ido, te has marchado de mi lado ¿qué voy a hacer sin ti, princesa?¿qué será de mi sin tus caricias y tus sonrisas?¿por qué?¡Te necesito! Aquí conmigo, como tantas veces prometimos, y ya...¿dónde quedaron esas promesas, pequeña?¿cómo las vamos a cumplir si no estamos juntos? La gente me mira con cara extraña, pero me da igual. Ya no me perjudica nada. ______, si esto es una pesadilla despiértame con tus caricias, por favor. Te extraño, ya te extraño princesa. Vuelve conmigo, y haz funciona la mecánica de este amor que se acaba de parar. 

||__________||

El avión despega y con el despegan las lágrimas de mis ojos. Miro por la ventana. Ya me estoy alejando. Noto un dolor en el pecho, y sollozo, ¿por qué?¿por qué me he tenido que ir?¿por qué ahora no estoy junto a él en su cama abrazados mientras reímos? Cojo los cascos y los conecto a mi móvil, empieza a sonar una de nuestras canciones preferidas. Puto aleatorio de canciones. Dejo la canción, y el corazón se me encoje como si una mano lo estuviera estrujando poco a poco. Las lágrimas vuelven a salir, y mis ganas de decirle al piloto que pare este avión, empiezan a aumentar. Me voy, me estoy alejando de él. De su sonrisa. De su voz. De sus
caricias. De sus abrazos. De su olor. De sus manías. Y juro que me estoy muriendo por dentro. Que todo esto se hace cada vez más complicado. Que no puedo estar sin él. Paso mi lengua por mis labios recogiendo el sabor de las lágrimas. Te extraño, bebé. Ya te extraño. 

|| Un par de horas más tardes ||

Bajo del avión junto a mi hermana y mi madre. Mi madre no sabe como actuar, parece asustada. Me duele. Me duele mucho. No sabe que hacer, y parece que todo lo que ve nunca antes lo vio. Yo la miro preocupada. Ojala la estancia en ese centro valga la pena, y se recupere. Mi hermana me mira, y aunque este mal por dejar todo lo que dejé en Canadá, una parte de mi, se siente bien. Encontré a mi hermana y podré pasar con ella más momentos. Sonrío interiormente, pero nuevamente ese vacío hace que esa sonrisa se borre. El vacío de no tenerlo a mi lado. Cojo mi teléfono y lo enciendo. Empieza a sonar constantemente. Miro la pantalla. 7 mensajes. 8 llamadas perdidas. Miro de quienes son, y nuevamente noto como las lágrimas batallan por salir de mis ojos. Justin. No soy capaz de leer ninguno, no tengo la suficiente valentía. Mi móvil empieza a sonar, y es él. Me está llamando. ¿Qué hago?¿Lo cojo? Mi cabeza dice que no mientras mi corazón dice que si, y el tiempo que dura esa pelea entre corazón y cabeza es el tiempo suficiente para que mi móvil deje de sonar. Ha colgado. La pantalla de mi móvil empieza a llenarse de gotas de agua, miro el cielo. No esta lloviendo. Y cuando siento el picor de mis ojos, la rabia en mi corazón, sé que esas gotas provienen de mis ojos. Apago el móvil, y lo guardo en mi bolsillo. Elevo mi cabeza y mi hermana junto a mi madre me esperan en una pequeña máquina por la cual pasan las maletas. Y con un ligero suspiro transformado en susurro me arrepiento nuevamente de haber dejado a kilómetros a la única persona que me hacia sonreír cuando lo veía todo oscuro.
Ando a paso ligero y me sitúo junto a mi madre y mi hermana. Cogemos las maletas y salimos hacia fuera del aeropuerto donde nos espera un taxi para llevarnos al centro donde mi madre debe de ingresar. Ayudamos al hombre a meter nuestras maletas dentro del maletero y luego entrar dentro del coche. Delante va mi hermana junto al taxista. Y detrás yo junto a mi madre, que mira confusa por la ventana. Elevo mi mano y cojo la suya. Ella se asusta y luego se tranquiliza al saber que soy yo. Y nuevamente me trago mis ganas de poderle decir ‘mamá’.

|| NARRADOR ||

Los dos buscan por sus cabezas cada recuerdo, cada momento del pasado. Cada pelea, cada sonrisa, cada caricia. Ninguno de los dos tienen ni idea de cuánto ellos se necesitan en estos precisos momentos. La vida les acaba de poner un muro gigante. Un muro llamado distancia. Ese muro es derrotado por muchos, pero también es el culpable de las derrotas de otros. Ellos se declaraban una pareja fuerte hasta este momento. Hasta este momento en el que ninguno de los dos saben que hacer. Solo saben que se necesitan, y tan solo han pasado horas desde que no están juntos. Quizás ____ se arrepienta de no habérselo dicho a la cara a Justin, o quizás no. Ahora empieza una etapa nueva en las vidas de nuestros protagonistas, una etapa en la cual ninguno de los dos están juntos. Una etapa uno separado del otro. Una nueva vida. Una nueva historia. Porque todo esto fue una bonita historia que llegó a su fin, o quizás sea tan solo un capítulo con un punto y aparte de su libro. 

viernes, 19 de octubre de 2012

La mecánica del amor {39}


|| JUSTIN ||

Con un giro ella se coloca encima mía. Empieza a besar mi torso con lentitud. Siento sus besos calientes bajar cada vez más hasta el borde de mis boxers. Peligro. Suelto un gemido. 

- ______...

Ella sonríe victoriosa y segura de lo que hace. Ella no sabe que esa zona es peligrosa, demasiado peligrosa. Acaricia todo mi cuerpo que está caliente. Caliente por ella. Deja caer su mano en mi entrepierna. Gimo fuertemente y atrapo sus labios con furia. Ella me besa rápido. Acaricio su espalda hasta llegar al cierre de su sujetador, lo quito. Ella levanta los brazos, se separa de mi un escaso centímetro, y yo le quieto el sujetador por sus brazos para luego tirarlo a un hueco de la habitación. Pega su cuerpo al mío, y siento sus pechos chocar con mi pecho. Me vuelvo loco. Le beso sin desenfreno. Con velocidad. Maldita obsesión. Necesito hacerla mía. Necesito amarla. Ella mueve su cuerpo rozando su feminidad con mi hinchado miembro. Ella sabe jugar, y sabe jugar terriblemente bien. Me giro, y la dejo bajo mi cuerpo, empiezo a darle beso desde su clavícula hasta sus senos para perderme en ellos. Siento como voy a explotar. Bajo mi mano hasta llegar al filo de sus braguitas, la toco por encima sintiendo como esta mojada. Gemimos. Tiro de sus bragas hacia bajo hasta quitársela, ella me ayuda con sus piernas hasta dejarlas caer al suelo. Beso su vientre, me alimento de su perfume. Subo hacia sus labios, y ella pasa su lengua por mis labios. Bajo mi mano y llego a su parte baja, y allí dejo que mi mano se pierda dentro de mi novia. ______ gime, y cada gemido es una pulsación más hacia mi miembro. Se mueve debajo mía, muerde mi labio, me besa, me muerde, y yo pierdo todo mi control. Saco mis dedos de ella, y ____ se deja caer en la cama. Le beso esta vez un poco más despacio.

- Justin..-gime mi nombre- hazme el amor, ya.

Abro los ojos y le miro. Ella tiene sus labios hinchados y rojos. Me mira sus ojos están brillantes y sus mejillas con un color rosado. Sonríe tímidamente. La amo. La amo. Bajo a su cuello, y le doy unos cuantos de besos. Me levanto de encima suya, ella me mira con el ceño entrecerrado, le sonrío y salgo de la habitación. Bajo corriendo, cojo un condón de mi pantalón y luego subo hacia el cuarto de mi novia. Ella me espera tumbada en la cama, totalmente desnuda para mi. Es perfecta. Me mira sonrojada. Le sonrío, ando hacia la cama. Le beso y me tumbo a su lado. Bajo mis boxers y me pongo el condón. Gimo al sentir mi mismo roce. Me subo encima de ____. Ella me mira. Dejadme deciros que es la persona más bonita que existe. Me acerco a sus labios para atraparlos entre los míos. 

- Hazlo ya, Justin -susurra en mis labios con la respiración acelerada.

Ella me enreda con sus piernas y yo entro en ella. Gemimos juntos. Empiezo despacio, para luego ir un poco más rápido. Esto es la gloria. Ella se mueve al mismo ritmo que yo. Sin perder la conexión de nuestros cuerpos, que ahora se han convertido en uno. Clava sus uñas en mi espalda al sentir como aumento el ritmo. 

|| _________ ||

Cierro los ojos fuerte, y siento como él recorre cada parte de mi cuerpo con sus manos. Siento como la sangre corre dentro de mi cuerpo a toda hostia. Como mi corazón se quiere escapar de mi pecho y saltar de alegría. Justin acelera el ritmo mientras me susurra cosas al oído. Le beso, le muerdo, pierdo mis manos en su castaño y suave pelo. Las palabras salen sola de mi boca con un sonido bastante excitado. Y eso a Justin le gusta. Nuestros cuerpos están totalmente pegados. Él está dentro de mi, y yo me siento completa. Le ayudo un poco y me muevo yo también. En la habitación solo se escucha nuestros gemidos, y nuestras pequeñas conversaciones llenas de palabras bonitas. Abro los ojos como puedo, él me mira y sonríe transmitiéndome confianza. Me acaricia la mejilla, y me besa. Siento su lengua y la mía jugar. Siento el choque de nuestros cuerpo. Sus labios recorren todo mi cuerpo. El amor me llena. El calor me nubla la vista. Y su voz me hace sentir en una nube. 

|| JUSTIN ||

Me sonríe. Es completamente mía. Ahora. La siento gemir debajo mía, y yo juro morirme del placer. Nos movemos con más rapidez. Devora mis labios, y yo le contesto con más deseo aún. Me muero por ella. Estoy completamente enamorado. Siento como estamos apunto de llegar. Me muevo más rápido y ella con su mirada me suplica que no pare.

- Dilo...-digo con la voz ronca mientras algunos gemidos se escapan de mi boca- dime que quieres, princesa.

- Quiero..-gime fuertemente- quiero más -jadea cerca de mi boca y me besa ferozmente. 

Voy más rápido, repaso todo su cuerpo con mis manos para luego hacer el mismo recorrido con mis labios húmedos. Me pierdo en su dulzura, en su cuerpo, en ella, en mi chica. La miro mientras ella gime bajo mi cuerpo, dándome calor, dándome placer y sobretodo dándome amor, un amor que jamás ninguna otra me podrá dar ni quiero que me de alguien que no sea ella. Mi pequeña. Mi ________. Nos movemos más rápido. Ella empieza a gemir más fuerte. Está apunto. Estoy apunto. Gemimos como no lo hemos echo nunca. Y ya. Ya me fundí dentro suya, ya se fundió dentro de mi. Me separo de ella. Beso sus labios con suavidad. Me levanto de la cama, voy hacia el baño, tiro el condón y vuelvo a la cama. Junto a ella. Junto a mi otra mitad. Paso mi brazo por encima de sus hombros y ella se deja caer en mi pecho. Cogemos aire. Me incorporo para poder mirarle a los ojos. Ella me mira con una sonrisa. Acaricio su mejilla. Ella gira su cabeza y besa mi palma de la mano, luego me mira y me da un beso fugaz. Me acerco a sus labios y la imito.

- Te quiero -le doy un beso- te quiero -le doy otro beso. Ríe- te quiero -y antes de terminas ella ya tiene sus labios posados en los míos.


|| NARRADOR ||

Se dan besos fugaces pero llenos de sentimientos. Giran en la cama mientras ríen, pero ellos no saben que es uno de sus últimos momentos juntos. Que todo acabará más pronto de lo que ellos se imaginan, un mes, una semana, un día, o quizás unas horas. 

La mecánica del amor {38}


Una melodía hace que me despierte. Me estiro, y miro la hora. Las 17:30h. Me quedé dormida estudiando. Estiro mi brazo y cojo mi móvil del que procede esa melodía tan constante. Un mensaje 'número desconocido'. Lo abro.

' Hola ____, soy tu hermana. Mañana llego a Canadá sobre las 12:00h.  Para que me conozcas llevaré un cartel con mi nombre 'Violeta Lew'. Espero verte, tengo muchas ganas de recobrar el tiempo perdido contigo. Te quiero, pequeña.'

Noto como me escuecen los ojos y como una niña pequeña empiezo a gritar de la emoción. Busco su nombre en la lista de contactos, le doy a llamar, y tras tres leves señales me coge el móvil.

- Princes...-le interrumpo.

- ¡Justin ven a mi casa! -exclamo feliz.

- ¿Qué pasa? -suelta una pequeña risa.

- ¡¡VEEEEEEN!! -exclamo con una sonrisa y cuelgo. 

Tiro el móvil al sofá, y empiezo a pegar saltos. Paro, respiro e inspiro. Me pego un porrazo en el hombro.

- Asch..-me quejo, y sonrío al saber que no es un sueño. Que realmente voy a conocer a mi hermana.

La puerta suena, corro hacia ella, la abro y me tiro a sus brazos. Él me coge en peso y enredo mis piernas en su cintura. Me acurruco en su pecho y empiezo a llorar. El entra en mi casa conmigo en brazos y cierra la puerta con su pierna. Elevo la cabeza.

- ¿Qué pasa, princesa?

- Mi hermana -digo con la voz ronca junto a una sonrisa- viene mañana.

- ¡Eso es genial! -exclama- ¿y por qué lloras, tonta? -sonríe dulcemente.

Elevo mis hombros mientras suelto una pequeña risa nerviosa, y me tiro a sus labios. 

|| JUSTIN ||

Gimo al sentir su brusquedad. Coloco mis manos en su trasero para aguantarla mejor. Ando torpemente con ella en brazos mientras nos besamos. La apoyo en una pared haciendo que su feminidad roce mi miembro. Gime. Separa sus labios y sonríe. Vacila al tocar mi cuerpo, y yo juro me muero del placer. Cada vez siento más pulsaciones hacía mi masculinidad. La dejo de píe en el suelo sin despegar nuestros labios, acaricio su espalda con mis manos y me pego más a su cuerpo. Suelta un pequeño gemido al notar erección que se esconde en mis vaqueros. Investido su boca cada vez con más deseo. Ella mete sus manos por dentro de mi chaleco acariciando mis abdominales, suelto un suspiro de placer entre nuestros labios. Su respiración en mi cuello me pone como loco. La cojo nuevamente entre mis brazos.

- Pégate más a mi, por favor -suplico entre gemidos por culpa de sus besos y caricias.

Ella enreda sus piernas en mi cintura y se acerca a mi sin dejar apenas huecos entre nuestros cuerpos. Siento como muero de placer, y siento como la ropa nos sobra. Meto una mano por dentro de su camiseta y le acaricio un poco. Bajo mi mano hasta llegar al filo de sus pantalones, desabrocho el botón. Ella gime, y yo ya no soy dueño de mis actos. Meto un poco mi mano dentro de sus pantalones y le hago un pequeño masaje allí. Gruñe en mi oído. Saco mi mano de ahí, y ella se mueve rozando mi miembro con su feminidad. Gimo fuertemente. Ella se separa de mis labios, y me sonríe. Le sonrío, y me acerco a sus labios como un tigre se acerca a su presa. Succiono sus labios. Se baja de mi cintura. Me mira con deseo, pongo mis manos en su cintura y la atraigo a mi haciendo que choque con mi cuerpo. Meto mis manos por su camiseta y se la quito dejando al descubierto un hermoso brasier color negro. Le miro sus pechos y poco a poco le miro a los ojos. Ella me mira sonrojada. Como la quiero. Atrapo sus labios con los míos, mete sus pequeñas manos por dentro de mi chaleco y lo sube poco a poco hasta quitármelo. Se pega a mi. Le beso ferozmente, y una tiranta de su sujetador se cae hacia el lado dejándome unas vistas exquisitas. Ella coge su pelo y se lo echa hacia el lado, dejándome a  cargo de su cuello. Lamo su cuello para quedarme con su sabor. Gime, y eso me pone a mil por hora. 

- Justin...

Susurra y mi nombre en sus labios queda terriblemente bien. Su voz es sexy, y más si habla cuando está excitada. Beso su cuello con deseo. Ella se acerca a mi cuerpo aún más y empieza a bajar su mano por mis abdominales hasta llegar al filo de mis pantalones. Desabrocha el botón y abre la cremallera. Deja caer mis pantalones hacia bajo, y yo con pasos torpes me lo quito de mis piernas sin dejar de besarle esta vez los labios. Gemimos al sentir el contacto de nuestros sexos. Bajo mi boca hacia el valle de sus senos, y me vuelvo completamente loco. Ella se despega de mi.

- Vamos arriba -susurra con una voz malditamente sexy.

La cojo en brazos sin dejar de besadla, subo la escalera con ella en peso, y no aguanto más. La pego a la pared y hago que su cuerpo se pegue al mío. Le beso con más rapidez, ella gime. Ando un poco más hasta llegar a su cuarto. La tumbo en la cama, y yo me pongo encima. Me separo escasos centímetros, abro los ojos. Nuestras respiraciones son agitadas. Ella me mira, acaricio su mejilla. Sonríe, haciéndome saber que tengo la mejor suerte del mundo por tenerla conmigo. 

La mecánica del amor {37}


Me levanto al sentir los rayos del sol dar en mis ojos. Me giro, abro los ojos y busco a _____ con la mirada. Maldigo por lo bajo al saber que ya no estamos en aquella cabaña, sino que estoy en mi casa. Miro el reloj. 6:45h. Gruño por lo bajo, me siento en la cama con los píes hacia fuera. Me paso mis manos por mi pelo para echarlo para atrás, me quedo un rato mirando el suelo. Me levanto de la cama, y me coloco bien los boxers. Ando hacia mi ropero y elijo la ropa. Me la pongo y entro en el baño para peinarme y echarme un poco de colonia. Miro el reloj 7:00h. Cojo la mochila y salgo de mi habitación a paso rápido. Cojo una tostada y me despido de mi madre con un beso en la mejilla y una sonrisa. Me monto en la moto, y arranco para ir a toda velocidad hacía el instituto. Al llegar me encuentro con Ryan, le saludo y entramos juntos. El saca un cigarro, y empieza a fumarlo mientras hablamos del partido de esta tarde. Yo miro a todos lados para ver a _____, pero no llega. Noto la mirada de alguien, me giro y Ari me mira seriamente. Elevo una ceja y me giro para mi amigo que sigue hablando, se calla un momento y le sale una sonrisa de estúpido. Frunzo el ceño y suelto una carcajada por la cara que tiene. Me giro para mirar donde mi amigo mira, y sonrío como estúpido. De seguro se me ha quedado la misma cara que a él al ver a mi novia y a Brid reír mientras andan hacía nosotros. ____ eleva su mirada, y yo no tardo ni si quiera un segundo en hacer que se encuentre con la mía. Ryan se acerca a Brid y le planta un beso con mucha pasión en los labios. Me acerco a mi novia y le cojo de la cintura.
- Buenos días, Bieber -dice con una sonrisa, y se engancha en mi cuello para segundos más tardes juntar sus labios con los míos. Le correspondo al momento dándole un poco más de deseo al beso. Es la primera ver que nos besamos delante de todo el mundo. Atrapa mi labio entre sus dientes, y luego lo suelta. Gruño.
- Eché de menos tenerte en mi cama cuando me desperté -susurro con la voz ronca. Ella sonríe mientras sus mejillas cojen algo de color rojizo.
- Yo eché de menos despertarte mediante besos -dice pícara. Cierro los ojos al imaginarme la calidad de sus labios por mi cuerpo. Siento sus labios dejarse caer en los míos de forma fugaz. Se separa y abro los ojos.
- ¿Vamos para dentro? -preguntan nuestros amigos. Yo asiento y cojo la mano de ____ para pegarla a mi y pasar mi brazo por sus hombros.
Entramos en la clase, y la mirada de algunos chicos se dirigen a mi novia. Les miro mal, ¿qué hacen? Es mía. Ella me suelta la mano, y va hacia Emma para abrazarle por detrás y darle un beso en la mejilla, luego Brid hace lo mismo, y se ponen a hablar las tres. Yo me acerco a los chicos y empiezo a hablar con ellos. El profesor entra, y nos sentamos todos en nuestros sitios. Miro a ___ que se sienta en la fila que está cerca de la mía. El profesor empieza a dar la lección, al principio hecho cuenta pero luego mi novia atrapa mi mirada. Ella concentrada en lo que el profesor explica baja su bolígrafo hacía su boca rozando sus labios. Trago saliva. Se quita el bolígrafo de sus labios para poder mojarlos con su lengua, y creo que me va a dar un ataque.
- Señorito Bieber -me sobresalto y miro al profesor que me mira con cara de enfadado - puede dejar de mirar a la señorita Lew y concentrarse en la asignatura -asiento. Giro mi mirada hacía mi novia, que me mira un poco sonrojada pero con una sonrisa. Le guiño un ojo. Mark nos mira mal. Sonrío con victoria, y ahora sí, me concentro en la asignatura. El timbre toca a los cinco minutos ¿cuánto tiempo me he llevado mirando a ____? Sacudo mi cabeza, y apunto los ejercicios que ha dictado el profesor. Me levanto de la silla para ir hacía mi novia, pero Mark me adelanta y se acerca a _____. Frunzo el ceño. Mark empieza a hablar con mi novia, ella asiente con una sonrisa un poco forzada. Me mira, y me hace un gesto con las manos indicándome que luego nos veremos. Yo niego. Ella me mira mientras pone con sus labios un leve puchero. Suspiro y asiento. Me tira un beso y sale de la clase junto a Mark, que como toque a mi novia será hombre muerto.
|| _____________ ||
Sigo a Mark hasta llegar al jardín. Me mira un poco nervioso, y yo sonrío para darle un poco de tranquilidad.
- ¿Qué pasa? -pregunto mientras le miro.
- Verás _____, te quiero hablar de lo que pasó en la fiesta, lo sient..-le interrumpo, pero él niega con la cabeza - no me interrumpas, por favor. Yo te quiero, estoy enamorado de ti, pero sé que estás con Justin, y que le quieres, pero no sales de mi cabeza, ¡me vuelvo loco! Intento fijarme en otras chicas, no pensar en ti, pero no puedo.
- No sé que decirte, yo quiero a Justin. Estoy con él. Podemos ser amigos -sonrío mientras me acerco a él.
- Si, podemos ser amigos.
Sonríe, y le abrazo.
||
Busco con mi mirada a Justin, pero no le encuentro. Miro la hora 15:30h, debería de haber salido de el instituto hace un cuarto de hora. Me dejo caer mejor en su moto, y cojo mi móvil. Le llamo, pero no me lo coge. Suspiro un poco cansada, quizás no quiera verme. Me separo de la moto, y me dispongo a andar hasta que escucho una voz gritando mi nombre. Sonrío, sabia que era él, pero seguí andando como si no hubiera escuchado nada. Su voz se escuchaba cada vez más cerca, hasta que la escuche en mi oído. Estaba detrás mía agarrando mi brazo. Me giro. Su respiración es agitada. Me fijo en sus ojos color miel, son hermosos tanto como él. Bajo mi mirada, y me fijo en sus labios, carnosos, rosados. Vuelvo la mirada a sus ojos.
- ¿Por qué no paraste? -pregunta mientras pone una de sus manos en mi cadera.
- No te había escuchado -miento.
- Mentirosa -sonríe- querías que viniera detrás tuya, eh -carcajeo y cuelgo mis brazos alrededor de su cuello entrelazando mis manos detrás de su cabeza.
- Es que me encanta que me cojas desde atrás, girarme y verte cerca mía. Me encanta sentirte tan cerca.
Y dicho esto él me mira con una sonrisa, y siento como la sangre se acumula en mis mejillas, bajo la mirada, él suelta una pequeña risa. Con la mano que le queda libre me coge de la barbilla haciendo que le mire. Gruñe por lo bajo y besa mi frente, luego mi nariz y por último roza mis labios para besadlos, pero no sin antes susurrar esas dos palabras que hacen que mi corazón cobre velocidad 'te quiero'.