Se pierden entre cada beso y caricia. Entre risas y enfados cariñosos. Entre palabras y alguna que otra lágrima con miedo a la distancia. Están enamorados. Y aunque la distancia se interponga, ellos se sienten más fuertes que nunca. Con ganas de quererse aún a kilómetros de distancia. Porque como se dice…La distancia separa personas, pero no corazones.
No te vayas de mi lado, es lo primero que piensa _____ al sentir los brazos de Justin rodearle mientras miran hacia el infinito cielo. La chica se gira hacia él y le da un beso fugaz. Un beso dulce acompañado de una pequeña caricia en la mejilla de Justin. Se quedan mirándose unos segundos hasta que fugazmente unas sonrisas se colocan en los labios de cada uno. ______ tiene tanto miedo a la distancia, que teme perder cada uno de estos momentos. Teme que pase algo que le haga olvidar cada una de sus sonrisas. El silencio se apodera de ellos. ____ esta nerviosa, no sabe qué hacer. Si reír o llorar. Pero no se decanta por ninguna de las dos, simplemente piensa algún tema de conversación hasta que curiosamente le surge uno. No el mejor de todas las conversaciones que podrían tener, pero si uno que servirá para que ese silencio medianamente incómodo desaparezca.
- ¿Qué tal le va todo a Brid?
- ¿A Brid?
- Si.
- Pues bien, hablé con ella antes de venir.
- ¿Sabía que vendrías?
- Si.
- ¡No me dijo nada!
- Era una sorpresa, ______.
- Ya pero…
No le da tiempo a responder, ya que Justin acaba de silenciarle con un beso. Un beso apasionado. Lleno de deseo. ______ le da aún más pasión al beso y Justin se sorprende, pero ha sido una sorpresa bastante tentadora. Le sigue el ritmo poniendo la mano en la nuca de ella para atraerla más hacia él. _______ coge la mano de su nuca y la baja hasta dejarla en uno de sus muslos. Sonríen. Se abrazan mientras se besan. Beso tras beso. Sonrisa tras sonrisa. Justin acaricia el muslo de _____, y ella le responde dándole algo más de movimiento a aquel beso. Se muerden. Se desean. Se necesitan. Tienen mucho calor. Jurarían que la temperatura de aquel lugar ha subido. Bastante. No pueden dejar de besarse y de proporcionarse caricias llenas de ganas. De muchas ganas de poder estar juntos. Pero ese no es el sitio. Así que se separan jadeantes antes de que se les sea imposible separarse. Se sonríen y se dan un tierno beso fugaz. ____ mira hacia atrás y ve la mochila…-que tonta soy- piensa mientras pone una de sus manos en su frente. Justin le mira extrañado, no entiende porque ____ ha hecho ese gesto. Ella sonríe y se levanta del suelo. Va hacia la maleta.- Cierra los ojos.- ¿Para qué?- Venga, por favor.- Está bien, princesa.Justin cierra los ojos, preguntándose que estará tramando su novia. Ella mientras sonríe abre la maleta y saca un telescopio de ella. Es pequeño, pero para ver las estrellas está bastante bien. Es de su hermana, y en estos dos meses lo ha utilizado unas cuantas de veces. Pone el telescopio de pie un poco más lejos de donde está ahora mismo Justin situado. Se acerca a su novio y le da un pequeño beso en los labios, él le responde con una sonrisa, pero no abre los ojos. Ella le da otro beso en la mejilla, él coloca las manos en su cintura. _____ se inclina para poder llegar a su frente y depositar allí un nuevo beso haciendo un ruido gracioso. Se aleja de la cara de Justin quedando frente a su cara.- Abre los ojos.- ¿Segura?- Ajám.- Después no me digas que no debería de haberlos abierto eh.- ¿A caso no quieres abrirlos?- Me muero de ganas de abrirlos para verte.________ sonríe y deposita un beso mojado en los labios de su novio. Se separa y Justin abre los ojos viendo el telescopio unos pasos más lejos de donde está él. Mira a su chica que tiene las mejillas un poco sonrojadas. Le encanta eso. Le encanta cuando se pone roja y sonríe tímidamente. Justin se acerca hasta ella y pone sus manos en sus mejillas. ____ sube la mirada y le mira.- Te quiero.- Me encanta oírte decirlo.- ¿Sí?- Sí. Me encanta.- ¡TE QUIEROOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO! Exclama el chico en lo alto de la montaña acompañado de la chica que es dueña de su corazón, una noche estrellada. A kilómetros de su casa. Se acercan. Él le coge de la cintura y pegan sus frentes para darse un beso tras otro acompañados de sonrisas. Se separan y se acercan dándose besos fugaces. Sin ninguna explicación. Sin ningún motivo especial. Simplemente porque lo sienten. Porque se quieren. Se separan tras un pequeño beso en la frente de parte de él hacia ella.- Ven, te quiero enseñar algo –dice ______ mientras coge la mano de Justin y estira de él hasta llegar frente al telescopio.Ella quita la tapadera del gran objetivo, y se agacha un poco para mirar por él. Lo mueve hasta ponerlo mirando el cielo. Se aparta del telescopio y deja a Justin mirar por él. Mientras este mira, _______ se distrae acariciándole la espaldas. Caricias de arriba hacia abajo. Solo el pensar que mañana se irá y no le verá más hasta un tiempo, hace que un nudo atrape su garganta y sus ojos se humedezcan. Muerde su labio y se obliga a no llorar. Un suspiro sale de sus labios. Justin al escucharlo se aparta del telescopio y se pone a la altura de su novia. - ¿Qué te pasa?- Nada. - ¿Cómo qué nada?- Nada, solo es una tontería.Y sin apenas esperárselo, Justin abraza a ______. Con ternura. Con amor. Con seguridad. Por cada lágrima se dan un abrazo. Por cada sonrisa un beso. Y por cada latido de sus corazones un << te quiero >>. Se susurran cosas al oído. Cosas que solo ellos pueden escuchar. Cosas que les hace volar hasta la luna. Cosas que se quedarán grabadas por siempre en su corazón. Aunque ellos no saben que un día, quizás no muy lejano….esos susurros puedan llegar a convertirse en un dolorido recuerdo.

Se vuelven a sentar en el suelo mientras miran toda Georgia. Justin pasa su brazo derecho por los hombros de ____ y tras este gesto le da un beso en la frente, ella sonríe y se acurruca en el pecho de él. Y se quedan así. Sin decir nada. Abrazados. Lo que darían por poder quedarse así toda su vida. Por no tener que separarse. Los dos miran hacia el horizonte mientras sienten el calor de su pareja. Pensando en todo lo que han vivido. En cada momento de sus vidas juntos. En cada sonrisa. En cada lágrima. En cada suspiro perdido. Los dos vuelven la cabeza con la intención de decir algo, y ríen al darse cuenta que los dos quieren hablar.
- Dime, princesa.
- No, no. Dime tú.
- Está bien –sonríen- te quiero. Te quiero mucho.
- Yo también te quiero, Justin –se dan un pequeño beso.
- ¿Qué me ibas a decir?
- Que…-la chica coge aire y con las mejillas un poco sonrojadas empieza a hablar- me encanta que me cuides y me encanta cuidarte. Me encanta que me sonrías y me digas que me quieres. Que me abraces o me beses. Que me encanta esto que me haces sentir cuando estamos cerca o lejos. Me haces sentir calor, cuando estamos juntos. Y a veces siento frío cuando estamos separados, ¿pero sabes qué…? Que cuando siento ese frío, recuerdo tus abrazos. Tus manos pasar por mi cuerpo. Te recuerdo a ti junto a mí.
- Dime, princesa. Dime cómo no te voy a amar, si eres todo lo que necesito.
Y de pronto: se para el tiempo. Se quedan mirándose con ese brillo en los ojos en los cuales se reflejan todo lo que sienten. Se regalan otro de todos los besos que se dan. Besos llenos de magia. Porque la magia se la transmiten tras cada beso y caricia. En la vida llega un momento en el cual te das cuenta que puedes soñar con los ojos abiertos. Que puedes ver un sueño a través de tus ojos. Te das cuenta que es bonito amar cuando se es correspondido. Que se puede ser feliz con solo ver a una persona. A una persona que para ti significa esa felicidad. Quizás _____ y Justin no sean la pareja perfecta, pero seguro que es una de esas parejas que se quieren de verdad. Que son capaces de cruzar cielo, agua y tierra por tal de ver a la otra persona. Parejas así, quedan pocas. Y nuestros protagonistas son una de esas parejas, pero... ¿se querrán tanto como para aguantar la distancia?
|| JUSTIN ||
Siento su respiración tranquila chocar contra mi pecho, le miro y veo que se ha quedado dormida entre mis brazos, como la he extrañado. Entra una leve brisa fría por la ventana, intento separarme de ella para cerrarla pero _____ se aferra mejor a mi pecho y susurra algo que no he podido entender. Sonrío y echo sus pelos hacia atrás para luego acariciar sus mejillas y bajar mis caricias a su espalda. Meto mi mano dentro de su chaleco y suspiro al sentir el contacto con su piel. Doy leves caricias, de arriba hacia abajo. La quiero tanto. Bajo un poco más mi mano hasta que esta choca con el principio de sus pantalones. Lamo mis labios y meto mi mano dentro de sus pantalones y acaricio su trasero delicadamente. Ella se mueve un poco y puedo ver como una sonrisa se apodera de sus labios haciendo que yo también sonría.
- Eres un pervertido –dice mientras suelta una pequeña risa.
- No, solo estoy falto de cariño.
- ¿Es una indirecta?
- Yo más bien diría directa.
_____ me da un puñetazo sin fuerza mientras carcajea y yo me uno a su risa, pero ella pronto deja de reír ya que acabo de pegar sus labios con los míos. Subo una mano a su mejilla y la dejo allí mientras que con mis dedos le hago leves carias en sus mofletes, ahora, enrojecidos. Sonríe, y eso hace que mi corazón empiece a latir a toda hostia. Se separa de mi con un beso fugaz acompañado de un suspiro. Se tumba con medio cuerpo suyo encima del mío.
- Justin…
- Dime, princesa.
- ¿Cuándo te vas?
- ¿Ya quieres que me vaya? –ella niega con la cabeza.
- Sabes que si por mi fuera te quedarías aquí conmigo siempre, pero…
- Lo sé, me voy mañana a las siete.
- ¿Qué hora es?
- Las ocho –contesto después de mirar mi reloj.
Ella sonríe y se levanta del sofá en apenas un salto. Se acerca a mis labios para depositar en estos un beso demasiado corto para mi gusto y después de decirme ‘Espérame unos minutos’, corre escalón a escalón las escaleras que dan a la plata de arriba, y con una sonrisa de estúpido me quedo mirando como su silueta se pierde en aquella escalera. Me levanto del sofá y me acerco a una estantería llenas de libros, hace muchísimo que no me leo uno. El título de uno me llama la atención ‘Medianoche’. Abro el libro por una página cualquiera y empiezo a leer…
‘’Cuando se ama a alguien hay que impedir que las mentiras se interpongan entre ambos. No importa lo que suceda aunque se le pierda para siempre, decir la verdad es fundamental’’
Al acabar de leer aquel párrafo siento unas manos frías taparme los ojos. Sonrío y con alguna que otra dificultad dejo el libro en su sitio para luego colocar mis manos encima de las de mi novia, me giro quitando sus manos de mis ojos y sonrío al verla. Beso su nariz y sonríe.

- Te quiero mucho, Justin.
Sonrío y me inclino hacia su boca para capturar sus labios entre los míos. Al separarme beso su frente, miro hacia el sofá y veo una mochila. Frunzo el ceño.
- ¿Para que llevas una mochila?
- Es una sorpresa, Justin.
- ¿Me la dices?
- No.
- Venga, princesa.
- No.
- Por favor.
- Que no, Justin.
- Que mala eres.
- Y tú que tonto.
- ¿Ya no me quieres?
- Claro que te quiero, imbécil.
Sonreímos y nos damos un pequeño beso. ____ se separa de mi y coge la mochila para colocársela en su espalda, luego coge unas llaves que están encima de la mesa del salón y se gira para mirarme con una sonrisa. Se la devuelvo. Ella coge un papel y un bolígrafo y escribe algo para luego dejarlo en la mesa, anda hacia mi y coge mi mano para tirar de mi hasta la puerta. Río divertido. Abre la puerta, y salimos. Pero antes de entrar en el coche le abrazo por detrás y beso su mejilla.
|| _________ ||
Tiro de Justin hasta llegar al coche, abro la puerta y entro en el sitio del conductor. Justin me mira sorprendido, y yo río. Él entra por la puerta del copiloto y se sienta. Cojo la mochila y la pongo en los sillones de atrás con cuidado.
- ¿Desde cuándo tienes carnet?
- Desde hace un año, pero no tenía coche.
- Interesante, no lo sabía.
- Sabes tan pocas cosas, Bieber.
- ¿Cómo qué se pocas cosas?
- Nada, nada.
- No, dime.
- No, déjalo –suelto una pequeña risa.
- No, déjalo –me imita y esto hace que ría más fuerte- no, dime, ¿qué es lo que no sé, pequeña misteriosa?
- ¿Cómo me llamaste?
- Pequeña misteriosa.
- Rompo a reír y él ríe conmigo. De pronto se acerca haciendo que nuestras risas cesen y nuestros labios cada vez estén más pegados hasta acabar juntos. Sonrío entre sus labios y siento como con su pulgar me hace leves caricias en mi mejilla. Nos separamos tras un beso fugaz. Meto las llaves para poder arrancar.
- Ya me explicarás esas cosas que no sé.
Arranco, meto primera y me pierdo entre las calles de Atlanta. De pronto siento una mano por mi rodilla, y miro de reojo a Justin que sonríe. Sonrío. Enciendo el radio y empieza a sonar ‘The A Team’ de Ed Sheeran. La tarareo mientras voy guiándome para saber donde estoy. Cuando lo sé, cojo una curva y finalmente acabamos en donde yo quería, un mcdonald’s. Después de aparcar, Justin me mira.
- Bonita sorpresa, princesa.
Reímos y bajamos del coche. Cierro las puertas y me acerco a Justin, este se acerca a mi y me abraza por los hombros para andar hacia la entrada.
- Ve buscando sitio mientras yo pido, ¿quieres? –asiento con una sonrisa, y luego de decirle lo que quiero, me dispongo a alejarme pero él tira de mi haciendo que mi pecho choque con su pecho. Sonrío cuando lo tengo a milímetros, y él besa mis labios después de susurrar un tierno ‘Preciosa’.
Me separo, y voy a buscar sitio. Encuentro una mesa de dos al lado de la ventana, ando ligera hasta ella y me siento. Muevo mis dedos mientras le doy golpecitos a la mesa haciendo alguna melodía inventada. Sonrío al ver a Justin venir hacia mí. Deja la comida en la mesa y se sienta delante de mí. Desenvuelvo mi hamburguesa, y lamo mis labios. Levanto la cabeza y veo como Justin me mira. Me ruborizo y bajo un poco la cabeza. Él suelta una pequeña carcajada y me coge del mentón haciendo que eleve la cara para quedarnos mirándonos. Uno al otro. Sonreímos.
- Te quiero.
- Yo también te quiero, Justin.
Y dicho esto, nos damos un pequeño beso para luego empezar a comer. Justin coge su hamburguesa con las dos manos y al pegarle el bocado toda la lechuga se le cae hacia el lado. Río fuertemente y él me mira con mala cara. Realmente, es peor que un niño pequeño.
Después de terminar de comer, nos levantamos y pagamos. Salimos de allí cogidos de la mano. Nos acercamos al coche y entramos. Cojo un coletero que tengo en la guantera del coche. Echo mi cabeza un poco hacia atrás, cogo todo mi pelo y me hago una cola bastante alta. Meto algunos mechones de pelos detrás de mi oreja, y sonrío mirando el retrovisor. Miro a Justin, que me mira embobado. Suelto una risa nerviosa.
- Me encanta cuando haces eso.
- ¿Cogerme una cola?
- No, lo otro.
- No te entiendo.
Entonces ocurre algo bastante extraño. No sé cómo ni cuándo, Justin hace que me siente encima suya y acabe a milímetros de su cara. Carcajeo un poco.
- Eso.
- Justin, explícate.
- Esa risa que te sale cuando me miras. Juro que me vuelve loco.
- Tú también me vuelves loca a mí.
- ¿Ah sí?
- Si, ¿y sabes por qué?
- No, ¿por qué?
- Por que cuando hago esto…-me acerco a sus labios, y él suspira apretándome hacia su pecho- me aprietas fuerte hacia a ti, y eso me vuelve loca.
- Tú entera me vuelves loco a mí.
- ¿Sí?¿Cómo cuánto?
- Como de aquí a la luna ida y vuelta.
- ¿Tanto?
- Eso se queda corto.
- No sabes todo lo que enciendes en mi. –susurro cerca de sus labios- no sabes todo lo que te quiero, Justin.
- Tú tampoco tienes una idea de lo que te quiero yo a ti, ____.
Sonrío como estúpida. Coloco una mano en su cuello, y con mi otra mano le doy suaves caricias en sus labios. Me acerco a él. Y cuando estoy a milímetros, soplo en sus labios. Él me aprieta hacia él. Me acerco a sus labios y él se inclina para cogerlos con fuerza. Con ganas. Movemos nuestros labios al mismo compas. Al moverme me pego un pequeño golpe con la puerta del coche, reímos entre nuestros labios. Justin baja sus manos hacia mi cintura y las mete dentro de mi chaleco. Yo suelto un pequeño gemido al sentir su tacto. El beso cobra velocidad, y ahora sí que estoy en la luna. Damos idas y vueltas a toda hostia, cabe la posibilidad de que todo esto es lo que se siente al reparar la mecánica del amor. Justin abre un poco más mis piernas para acomodarse mejor y arrastra sus labios hacia mi cuello.
- Justin…tranquilo, estamos en un aparcamiento.
Él gruñe y vuelve hacia mis labios para capturarlos nuevamente, pero esta vez, suavemente. Despacio. Como si se fueran a romper.
- Será mejor que paremos, porque si no, juro hacerte mía aquí mismo.
|| NARRADOR ||
El coche de ______ se para en medio de un gran bosque repleto de árboles de los cuales las hojas se mueven por culpa del viento frío que corre. Primero se baja Justin y luego ____ con la mochila en la espalda. Justin lleva todo el camino pensando que tendrá su novia en la mochila. ____ eleva su mano para coger la de Justin y le guía hasta acabar en una alta montaña ‘¿cómo han subido aquí?’ se pregunta Justin, pero lo que él no sabe es que en estos dos meses este sitio ha sido el favorito de _____. Donde ha venido a llorar, a gritar, a pensar. Un resguardo. _____ mira a su novio con una sonrisa esperando a que le diga algo. Pero él no dice nada, tan solo le mira con una sonrisa.
_____ deja caer la mochila en el suelo con cuidado, y va hacia el filo de la montaña. Se sienta. Desde ahí se puede ver toda Atlanta. Mira hacia atrás y con un leve gesto le pide a Justin que se sienta a su lado. Este le hace caso y se sienta a su lado pasando su brazo por la cintura de ella. _____ deja caer su cabeza en el pecho de Justin, y se quedan en silencio. No un silencio molesto, tampoco uno de esos que se producen cuando nadie sabe lo que decir. Es un silencio de esos que se produce cuando dos personas están cómodas una con la otra. Cuando se hablan a través de latidos. Cuando quieren decir tantas cosas que al final acaban callados. Y de pronto el silencio se rompe por dos palabras mágicas. Dos palabras que no significan nada separadas pero juntas lo significa todo.
- Te amo, _____.
‘Cuando me di cuenta era tarde. Ya te habías metido en mi corazón. Ya habías dejado todas tus caricias en mi piel. Todos tus besos en mis labios. Te habías echo dueño de la mecánica de mi amor. Cuando me di cuenta mi sonrisa dependía de la tuya. Mi pensamiento era tuyo. Completamente tuyo. Has hecho que toque el cielo con las puntas de mis dedos. Me has hecho feliz, ¿sabes? Cuando me di cuenta ya estaba enamorada de ti’
- Yo también te amo, Justin.
Y dicho esto, nuestros protagonistas se besan. De una forma diferente. Existen tantos tipos de besos que no podría definir cada uno de ellos. Hay tantos sentimientos en cada uno de ellos, que me sería casi imposible decir lo especial que es concretamente uno. Porque cada uno de esos besos quiere decir una cosa distinta, quiere transmitir algo diferente. Porque cada uno de esos besos son parte de esta gran historia.
Me da miedo soltarme de ella, no soy capaz de dejar de abrazarla. Tengo miedo a que se vaya. A que todo esto sea tan solo un sueño, uno de tantos que he tenido en los cuales ella era la protagonista. Su respiración agitada choca contra mi cuello, como he extrañado esto. Sentirla cerca. Sentir su respiración chocar con mi piel. Se va alejando de mi, pero yo la aprieto un poco más a mi, no quiero que se separe. Por mí, me quedaría junto a ella. Pegados. Los 365 días del año. Ella suelta una pequeña carcajada, que me ha acelerado el pulso. La dejo separarse un poco, pero tan solo un poco. Tres o quizás cuatro milímetros de mis labios. Suspiro, y ella pega su frente contra la mía. Tiene los ojos cerrados, y yo los cierro por puro instinto. La pego un poco más a mí. Tengo unas ganas loca de oírla hablar, de besadla, de sentirla mía. Abro los ojos al sentir su mirada, y me quedo colgado en sus ojos color café. Puedo ver como una lágrima cae por ellos y desemboca en sus labios. Con mi dedo pulgar le quito las lágrimas y echo su pelo hacia atrás.
- Perdóname -susurra cerca de mí. Tan cerca que puedo alimentarme de su perfume. Niego con la cabeza.
- No me pidas perdón, solo di que me quieres, que no me has olvidado.
- Te quiero, te quiero tanto, ¿cómo te voy a olvidar si no sales de mi cabeza tan solo un segundo?
Sonrío como estúpido, y beso su mejilla. Luego beso su nariz, y ella sonríe. Su sonrisa hace que mi mundo se pare. Acaricia mi nariz con la suya, subo a su frente y la beso. La miro. Nos miramos.
- Yo también te quiero, princesa. No puedo estar sin ti.
Y dicho esto, atrapo sus labios con los míos. Coloca sus manos en mi cuello, y me acerca más a sus labios. Sus labios saben a algodón de azúcar, saben tan bien. Extrañaba tantos sus labios. Muerde mi labio inferior y lo succiona un poco. Estoy en las nubes. Besa despacio mis labios, pequeños besos que hacen que cada vez necesite más sus labios. La atraigo más a mí, la envuelvo con mis brazos y su pequeño cuerpo queda pegado al mío completamente. Ni un solo hueco. Le beso más rápido. Son caramelo. Encuentro su lengua y esta hace el amor con la mía. Saboreo cada rincón de su boca, de sus labios. Separo mis labios de los suyos con dificultad, y los poso en su mejilla, dejando una fila de besos mojados hacia su oído.
- No sabes...-susurro después de un gruñido proveniente de mi deseo hacia ella- como me haces falta cada día.
|| __________ ||
El cielo se queda demasiado corto para decir donde me situó ahora mismo. Se me pasan tantas cosas por la cabeza al tenerlo cerca. Se me ocurren tantas cosas que decirle, que como una estúpida me quedo sin decirle nada, pero mi corazón grita. Grita que le quiero. Que para mí también ha sido complicado estar lejos de él. Que me perdone por despedirme por una jodida carta, pero que el mundo se me hubiera caído encima si me hubiera tenido que despedir mirándole a los ojos. Esos ojos de los cuales estoy enamorada. Locamente enamorada. Me separo de su cuerpo. Nos quedamos mirándonos, queriéndonos decir millones de cosas entre el silencio.
- ¿Paseamos? -pregunta cortando el silencio. Asiento, y él pasa su brazo por mis hombros mientras nos perdemos en el pequeño parque. Después de varios minutos de silencio me decido a hablar.
- Justin...-susurro para comenzar a hablar. Él se para, y esto hace que yo me paro. Se gira quedando frente a mi cuerpo.
- Me da igual, _______.- frunzo el ceño ante su respuesta.
- ¿El qué te da igual? No te entiendo.
- Me da igual tener que estar a kilómetros de ti, si sé que vas a volver. Me da igual esperarte. Me da igual estar sin besarte si me prometes llamarme cada día para poder escucharte. Me da igual no oler tu perfume si me prometes que volverás a mi lado, y cuando vuelvas nos escaparemos juntos. Me da igual....-se queda callado. Le miro mientras mi corazón batalla en si salir o no de mi pecho- me da igual todo, ______, si me prometes que me querrás tanto como yo lo hago.
Me lanzo y capto sus labios con desesperación. No puedo más. Maldita sea, cuanto le he extrañado. Él me responde rápidamente, comiéndome los labios literalmente. Damos pasos ciegos hasta que me choco con algo: Un árbol. Justin posa una mano en el árbol, y la otra la deja descansar en mi cintura mientras nuestros labios no dejan de jugar a un juego bastante tentador. Sube un poco mi camiseta y acaricia mi piel con sus dedos. Su mano está caliente y al hacer contacto con mi piel fría mi piel se estremece. Coloco mis manos en su cuello y le doy leves caricias. Subo un poco mis manos y las pongo encima de sus mejillas para que no se separe de mi boca. Él sonríe al darse cuenta, y se separa de mis labios, tan solo un milímetro. Un maldito milímetro.

- No me separaría de tus labios nunca.
Y con una sonrisa proveniente de los dos, nuestros labios se vuelven a unir. Me río al sentir como Justin se estremece al pasar mi mano por la hebilla de su correa. Él susurra algo entre beso y beso, pero no lo entiendo. Subo mis brazos y los cuelgo en su cuello. Me separo de él. Le doy un beso, luego otro, luego otro más, y luego otro, pero este dura más que el primero. Sus manos bajan hacia mi trasero, y suelta un suspiro al que yo le respondo con algo más de pasión mediante beso y beso.
- Just…-me dispongo a hablar pero él me calla.
|| JUSTIN ||
Suelto un leve ‘sh’ de mis labios que ahora captan los de ella con dulzura. Nunca imagine sentir todo esto por alguien, estar estúpidas sensaciones que hacen que cada vez quiera estar más cerca de ella. Esta obsesión por sus labios, por no parar de besadla y besadla. Este miedo a que llegue el momento en el que me tenga que alejar de ella. Y es que ella, su mirada, su sonrisa, me llenan. Me llenan de amor. Subo mi mano hacia su mejilla y la acaricio. Nos separamos dejando los labios caer como si hubieran estado pegados como caramelo. La miro, y ella me mira con esa mirada que hace que me vuelva a loco por ella. Por toda ella. Sonríe y sube su mano para colocarla encima de la mía y acariciarla. Sonrío como un estúpido, pero es que estoy estúpidamente enamorado de ella.
- ¿Tú crees que podremos superar la distancia, Justin?
- Yo creo que la distancia impedirá que te bese al despertar, pero no que te llame cada mañana para darte los buenos días. Impedirá que te agarre de la mano al pasear, pero no que sonría cada vez que te recuerde. Podrá impedir que te acaricie, pero no que cada día que pase te quiera más.
- ¿Sabes lo que yo creo, amor?
- Dime.
- Yo creo que la distancia va a perder esta vez, y que ella nunca se había enfrentado a un amor tan fuerte como el nuestro.
- Yo también lo creo, princesa.
Y dicho esto me abrazas como si no hubiera mañana. No sé cómo ni cuándo me enamoré de ti, pero si sé porqué. Porque cuando sonríes haces que mi mundo se detenga, porque cuando ríes mi corazón da un vuelco haciéndome sentir el chico más afortunado del mundo. Porque me encantan tus enfados de niña pequeña, y tus besos de reconciliación. Porque amo cuando me abrazas y te puedo acurrucar entre mis brazos. Porque cuando me besas haces que me plantee cosas que nunca jamás me había planteado, como el poder pasar toda mi vida a tu lado, y tú princesa, ¿por qué te has enamorado de mi?
¿Cómo reaccionaré al verla?
Es la pregunta que le ronda a Justin por la cabeza. Y esto es normal en Justin, ya que él nunca antes había hecho esto por ninguna otra chica. Por ninguna. No tienen ningún plan ni tampoco ningún discurso que darle a ______ para que se dé cuenta que le importa una mierda la distancia. El miedo le recorre cada parte de su cuerpo, y esto es extraño en él. Realmente muy extraño, ¿miedo?¿él? Jamás antes lo había sentido, pero ahora si lo siente. Y no porque esté a kilómetros del suelo. Tampoco porque vaya a verla. Sino porque tiene miedo a la reacción de ella. Tiene miedo a que este con otro chico. En estos dos meses que han pasado desde que están lejos uno del otro nunca antes había necesitado tanto a alguien, como le necesita a ella.
El avión se mueve un poco y la persona mayor que se sienta al lado de Justin se asusta agarrándose fuertemente al asiento. Está asustada. Justin apostaría mil dólares a que es la primera vez que se sube en un avión y debe de ser por algo importante ya que a la mujer le da bastante miedo.
- ¿Está acostumbrado a subir en aviones? -pregunta la mujer con la respiración un poco agitada. Se escucha su corazón constantemente como si quisiera salir del pecho.
- La verdad es que no -dice Justin- pero no se preocupe estás turbulencias son normales- sonríe para tranquilizar a la mujer, ella asiente y suelta un pequeño suspiro, luego cierra los ojos fuertemente- no se asuste, queda poco.
La mujer se recuesta mejor en su asiento, coloca bien su falda larga color negra y deja caer la cabeza hacia atrás cerrando los ojos e intentando dormir, quizás así se pueda relajar un poco. Justin vuelve la mirada hacia la ventana. Con su dedo índice repasa el contorno de las nubes por el cristal. Suelta un leve gruñido con una mezcla de felicidad y de tristeza, y es que él no sabe nada de lo que le espera dentro de tres o quizás cuatro horas.
• En un lugar bajo esos kilómetros sobre el cielo.
_____ abre la ventana y toma un poco de aire. Suelta un grito ahogado en su propio silencio, han pasado dos meses desde que no se ven y le extraña demasiado. Mira hacia el escritorio y ve el paquete de tabaco encima de algunos libros. Se acerca y lo coge para luego sacar uno de los veinte cigarros que contiene. Coge el mechero que se encuentra en la esquina de ese mismo escritorio, se deja caer en la ventana. Lo enciende y da una pequeña calada para poder encenderlo. El humo con un color gris cálido sale de sus labios para esfumarse entre el aire. Mira el cigarro que se encuentra entre sus dedos y lo ve consumir. Si Justin le viera, la mataría. Da un pequeño golpe para tirar la ceniza, y vuelve a inspirar del cigarro.
Lo apaga cuando está a la mitad y lo guarda nuevamente en la caja. Pasa por el espejo y mira su reflejo. A perdido unos cuantos de kilos y el cabello lo tiene castaño. Si, se echó un tinte junto a su hermana. Quería cambiar algo de su 'look'. Recuerda que hoy es sábado y junto a ese recuerdo, recuerda también otros tantos como que hoy tiene que limpiar la casa por completo. Se lo prometió a su hermana. Abre el armario, se pone un pantalón vaquero claro y un chaleco de mangas largas celeste pero fino. Están en Abril. Se coge una cola alta.
Se pone unas deportivas blancas, y baja hacia el piso de abajo dando pequeños saltos de escalón a escalón. Cuando salta el último escalón, el móvil empieza a vibrar en su bolsillo. Al principio se asusta pero luego se tranquiliza y lo coge después de mirar quien es, y con una sonrisa en la cara saluda dulcemente.
- ¡Hola, tía!
- ¡Hola, cielo!
- ¿Qué tal todo por allí? -pregunta Brid al otro lado del teléfono. Ella quiere que le cuente si ya vio a Justin.
- Pues bien, ahora mismo me iba a poner a limpiar la casa.
- ¿Tú?¿Limpiar?¿Desde cuándo? ¡Devolvedme a mi mejor amiga!
Unas sonoras carcajadas se hacen dueñas de la conversación durante unos minutos.
- ¿Y tú qué tal?
- Pues bien, echándote de menos.
- Yo también os echo de menos, mucho.
- ¿A quién?
- Pues a todos, ¿a quién si no?
- Especifica ese 'todos'.
- ¿Qué quieres que te diga? Ya sabes que en ese 'todos' entra él, Brid.
- Él también te extraña, ____.
- No dudo eso, pero las cosas están bien así.
- ¿Cómo que están bien?
- Que es mejor que no estemos juntos.
- Eso se lo cuentas a otra amiga.
- ¡Déjame! -exclama _____ con una risa un tanto nerviosa.
Después de un par de minutos más de conversación, cuelgan. ____ deja escapar un suspiro de sus labios rosados. Tira el teléfono hacia el sofá y después de quedarse un minuto mirando a un mismo punto, se dispone a limpiar. Va hacia la minicadena y elige uno de sus discos preferidos. Pone el volumen al máximo y mientras canta y a la vez baila limpia todo el piso de abajo. Con algunas risas. Con algunos gritos. Hoy tiene un buen presentimiento, hoy sin tener si quiera un minuto se encuentra bien. El timbre empieza a sonar, _____ baja el volumen y va hacia la puerta. Al abrir, sonríe al encontrarse con Blas.
Entra, y ayúdame con esto.- sonríe ___ y Blas le responde la sonrisa mientras mira a su amiga.
• Unos cuantos kilómetros más lejos de esa casa.
|| JUSTIN ||
Bajo del avión y tan solo al pisar el suelo, me doy cuenta de todo lo que estoy haciendo. Estoy aquí por ti, princesa. Porque no puedo más, no puedo estar sin ver tu sonrisa al despertarme, no puedo estar tanto tiempo sin escuchar esa risa que me llena. Que me llena de amor. No puedo estar sin tus abrazos, sin tus besos, sin tu piel. Es que te has metido en mi corazón y has cerrado con llaves para no poder escapar. Te extraño, y ahora que estoy más cerca de ti las ganas de gritarte que te quiero se hacen más grande, no sé si seguirás acordándote de mí, tampoco sé si estoy haciendo lo correcto o no, solo sé que te quiero y te quiero conmigo.
Salgo a la calle del aeropuerto, cojo un papel que tengo metido en el bolsillo trasero del pantalón y leo la dirección que me dio Brid. Las piernas me tiemblan y el corazón late como nunca antes lo había hecho, ¿qué clase de hechizo me has echado, princesa? Paro un taxi, este me sonríe y entro en los asiento de atrás, le señalo la dirección y él me dice que tardaremos entre una hora u hora y media. Yo le respondo asintiendo con la cabeza, abro un poco la ventana.
¿En busca de la novia? –frunzo el ceño, y luego sonrío. Asiento.- suerte muchacho, pocos chicos hacen lo que tú estás haciendo por ella. Suelto un ‘gracias’ acompañado de una sonrisa.
Y ahora sí, princesa…allá voy.
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Cierro la puerta después de despedirme de Blas, ando hacia el sofá y caigo en el con cansancio. Levanto un poco mi chaleco y me acaricio la tripa, siempre me ha relajado eso. La canción que sonaba se cambia y empieza a sonar una nueva. ‘ When I Was Your Man’ y la tarareo en voz baja mientras tengo los ojos cerrados. Justin. Suspiro. Como te extraño. No sabes lo que daría por que me estuvieras llenando de caricias ahora mismo. Muevo mi cabeza hacia al lado y abro los ojos lentamente cuando la canción acaba. Me levanto y voy hacia la minicadena y pulso el ‘Stop’. Saco el disco y lo dejo al lado. Subo hacia el piso de arriba y cojo mi cámara, y luego las llaves. Bajo las escaleras y salgo de casa para luego cerrar la puerta detrás de mí. Y con pequeños pasos me adentro en uno de los parques más cercano de mi casa. Hay pocas personas, siempre que vengo no hay casi nadie. Tan solo algunas personas mayores dándole de comer a los patos, pero hoy si quiera esas personas están. Cuelgo mi cámara en mi cuello, la acerco a mi ojo derecho, y luego de buscar una perfecta foto la capto. La miro y sonrío. Dejo caer la cámara en mi pecho y retomo mi camino. Me encanta caminar por aquí, me siento bien. Condenadamente bien. Me pierdo en el camino mientras a la vez me pierdo entre pensamientos. Entre las dudas y las soluciones. Entre las preguntas y las respuestas. Llevo aquí dos meses, dos jodidos meses alejada de él, y no puedo más. No puedo estar sin él. He estado a punto de coger un avión rumbo Canadá, de aparecer en su casa y decirle todo lo que le necesito, pero existen esos jodidos obstáculos que no me dejan. Quizás es este nuestro destino: Estar separados uno del otro. Y aunque me duela decirlo, y aunque me duela pensarlo…quizás no volvamos a estar juntos y le deba de olvidar.
¿Nunca te has sentido cómo si el mundo fuera demasiado grande para ti? Es como si te vieras pequeña entre todo lo que te rodea, demasiado débil para todo, ¿nunca te has sentido con ganas de perderte entre los caminos? De querer estar sola pero a la vez acompañada por esa persona, pero esa persona, exactamente esa no está a tu lado. Y no porque no queráis, sino porque no podéis, porque parece que todo se ha puesta en vuestra contra, ¿sí?¿alguna vez te has sentido así? Pues así es como me siento yo desde hace dos meses. Dos largos meses.
|| JUSTIN ||
Bajo del taxi cuando este se para en frente de una gran casa color blanco, pago al taxista y me despido. Se va. Doy dos leves pasos decididos, me paro en el pequeño escalón que da con la puerta principal. No soy capaz. No lo soy. Retrocedo dos pasos. Aprieto mis puños. Giro mi cabeza y aprieto mis labios, ¿qué hago?¿qué le voy a decir? Maldita sea. Veo a lo lejos un parque, quizás sea mejor ir a pasear un poco antes de verla. Bajo mi cabeza y ando hasta adentrarme en aquel parque que está totalmente desierto de gente. Veo un banco y decido sentarme. Apoyo mi cabeza entre mis manos y mis codos en mis rodillas. Suspiro. Muerdo mi labio.
En este tiempo he aprendido que el amor puede llegar por sorpresa, y cuando llega te roba el corazón de tal forma que ya no te pertenece a ti mismo sino a la otra persona. Que los siempre no existen, pero los te amo verdaderos sí. He aprendido que cuando se quiere a alguien se es capaz de hacer todo por la otra persona. Que si una persona importante se va de tu lado, tienes que ir a buscarla porque después puede ser demasiado tarde. He aprendido que no se puede negar lo que uno siente, porque es tan fuerte. Es tan profundo. Que es imposible negarlo. He aprendido que realmente si se puede sonreír por alguien, y también llorar. He aprendido a luchar, a querer y a ser querido. Y sobretodo he aprendido que no hay nada mejor que levantarse cada mañana con la persona a la que amas a tu lado.
Me levanto del banco, estoy decidido. Me giro y para mi sorpresa veo a una chica de espalda, esta echándole una foto a algo. El corazón me da un pequeño vuelco, se me hace tan reconocido ese cuerpo. Pero su pelo no es castaño. Doy unos cuantos pasos hacia delante, y la chica se gira, se gira para hacer que mi corazón cobre vida y lata de una manera sobrenatural. Ella se lleva la mano a su boca y sus ojos se llenan de lágrimas. No sé si salir corriendo hacia ella o decirle todo lo que la necesito. Pero no tomo ninguna de esas dos opciones y como un estúpido me quedo parado. Está más delgada, y su pelo es diferente. Pero está preciosa. Está realmente preciosa. Puedo ver como unas cuantas lágrimas brotan por su mejilla, ‘Justin muévete’ me susurra una y otra vez una voz en mi cabeza. Ella da un paso hacia delante, y desde aquí puedo escuchar su corazón que hace una carrera con el mío. Una pequeña sonrisa se escapa de mis labios, ella me devuelve la sonrisa y se queda quieta mirándome. Y ya no puedo más, corro hacia ella y la cojo entre mis brazos elevándola un poco del suelo, ella se aferra a mi dejando escapar algunos sollozos de sus labios. Cuanto te he extrañado, princesa. Cuanto te he extrañado, joder.
