sábado, 1 de febrero de 2014

Fear. Capítulo treinta.

Y el silencio se apodera de toda la habitación, como el miedo de sus corazones. Ni una sola palabra, ni una mirada, ni siquiera una mísera lágrima. Justin tiene la mirada fija en la puerta, con miedo de ver a la chica que le ha robado el corazón marcharse. Pero para su sorpresa, siente unas manos acariciar su espalda de arriba hacia abajo. Cierra los ojos, y suelta un suspiro de alivio. Rápidamente se gira, y tan rápido como puede envuelve sus brazos alrededor del pequeño cuerpo de Jane. Le abraza fuerte. Tan fuerte que duele. Tanto que se pueden quedar sin respiración. Pero es tal el miedo que tiene de que la única persona que le ha dado vida se vaya, que no quiere soltarla. Pero finalmente, la suelta. Tan solo un poco. Lo mínimo como para poder ver sus ojos aguados.

-         Cuéntame que es todo esto, por favor…-susurra Jane.

-         Es lo que soy, Jane…es de lo que trato de salvarte cuando me separo de tu lado pero…-le acaricia la cara- estoy enamorado de ti –musita con temblor- tan jodidamente enamorado que no puedo separarme de ti –hace una mueca- sé que no soy el tip….

-         Cállate –susurra Jane juntando sus frentes- cállate, maldita sea. Si pudiera dar marcha atrás, me volvería a enamorar de ti –asegura con los ojos llenos de lágrimas.

Y Justin la mira mientras piensa la suerte que ha tenido por haberla conocido. Se acerca a los labios de su chica y se los besa con cuidado, como si fuera un cristal que se puede romper. Como si fuera un tesoro. Que realmente lo es, para él es el mayor tesoro encontrado. Le besa mientras las lágrimas intervienen entre medio del beso, el sabor salado de la tristeza y el sabor adictivo que siente cada vez que le besa. Ese maldito sabor que le vuelve loco. Se separan, y Jane con sus manos en cada una de las mejillas de Justin le anima a que le cuente todo. Absolutamente todo.

-         No, nena…-susurra Justin con voz ronca- te contaré solo la historia que toca hoy…-la mira con los ojos triste- tan solo un poco, pero te aseguro que eso te dará para imaginar todo lo demás.

Jane sin querer presionarlo, asiente. Ambos se sientan en el suelo frío de aquella habitación.

-         Llegué con una meta a Stratford, y es la de vengar la muerte de mi padre. Vengar todo ese jodido sufrimiento que nos han hecho durante años, no solo a mí, sino también a mi familia. Quiero vengar cada uno de los abrazos que mi padre se quedó sin darme. Cada uno de los besos que no le pudo dar a mi madre. Y cada una de las lecciones que le tenía que aprender a mi hermana. Voy a vengar cada jodida lágrima que he visto a mi familia derramar…-aprieta los dientes mientras mira hacia abajo.

-         ¿Y cuál es esa venganza? –pregunta Jane sin poder controlar sus dudas.

-         Voy a hacerle exactamente lo que le hizo a mi padre. Le haré sufrir tanto…-gruñe- que van a querer no haber nacido. Y luego…-musita mirando hacia otro lado- le voy a matar sin importarme una mierda que tenga o no una familia. Igual que hizo con mi padre.

-         Just…

-         No, Jane. Ni si quiera intentes convencerme para que no haga eso, porque lo voy a hacer. Juro por mi vida, que lo voy a hacer.

-         ¿Y sabes quién le hizo eso a tu padre? –Justin niega- ¿entonces quién ha disparado?

-         Unos hijos de putas, ellos quieren…-susurra- ellos quieren acabar conmigo y con todo lo de mi alrededor –mira a Jane que frunce el ceño- ellos no están detrás mía solamente, sino también detrás de ti.

-         ¿De…de mi? –tartamudea Jane.

-         Ellos saben lo importante que eres para mí. Ellos saben que si te llegaran a tocar y…

-         ¿Entonces cuando estábamos en mi casa y sonó un ruido eran ellos? –Justin asiente esquivando la mirada de su chica- ¿y cuándo llegaste ha aquella fiest…

-         Ellos me dijeron que te tenían, y todo en mi se volvió oscuro. Solo quería encontrarte y llevarte conmigo.

-         ¿Entonces no viniste porque me necesitabas? –pregunta Jane mientras su barbilla comienza a temblar- entonces no me llevaste a tu casa porque estaba sola, sino porque ellos est…

-         Hey, nena…-le para Justin- hice todo eso porque te quiero, y porque no puedo dejar que nada te pase. Porque si algo te pasa a ti, me muero ¿entiendes? –pregunta mientras eleva su mirada hacia la de Jane- te quiero, Jane. Te quiero tanto que todo esto me da miedo. Perdon…

      - Sh…-susurra ella- no me pidas perdón. Yo…yo también te quiero. Solo necesito pensar esto…-susurra con la voz quebrada-…solo pensar, quizás unos días ¿está bien? –musita- necesito cent…

- Está bien –asiente Justin- pero prométeme que volverás –le mira- porque te voy a estar esperando, Jane.




Unos días más tardes…

Un día tras otro pasa, y ninguno de los dos se ven. No han tenido más contacto, y no porque ninguno de los dos quieran. Sino porque no se atreven. Por parte de Jane, le da miedo. Muchísimo miedo. El saber toda aquella historia le ha hecho llegar a temer por su vida, y ha plantearse si Justin vale tanto la pena como para dejar de lado el miedo. Y por parte de Justin, no quiere ser egoísta. No puede serlo. Jane no se lo merece, ¿quién es él para obligarle estar a su lado, para hacerle sentir cada noche aquel miedo de que algo malo le pase?

Son las ocho de la tarde, y Jane anda por una de las calles de Stratford, con decisión. Sabe perfectamente lo que va a hacer. Y por primera vez, va a dar ese paso tan grande para ella en su vida. Cuando está frente al sitio que ha ido a visitar, abre la gran cancela haciendo que suene un ruido bastante desagradable. Y empieza a buscar el nombre de su madre entre cada una de las tapias de aquel cementerio. Se para cuando lee el nombre de la persona que le dio vida a cambio de quitarse la suya: Elisabeth Jones Brown. 

El corazón de Jane se encoje y se deja caer junto a la tapia de su madre, sus ojos rápidamente se llenan de lágrimas mientras que con sus manos temblorosas acaricia el contorno de las letras que están escritas en el cemento. 

      - Hola, mamá…-susurra- no me regañes ¿si? Es que no podía venir aquí sabiendo que no te podría abrazar. 

Y dicho esto, Jane suelta un llanto lleno de dolor mientras se deja caer en sus brazos y las lágrimas caen por su mejilla como si estuvieran haciendo una carrera. 

      - ¿Por qué lo hiciste? –deja salir aquella pregunta que tiene guardada desde hace años atrás- ¿por qué decidiste darme la vida a mí y no quedártela tú? Cuando iba a la escuela y veía a todas las madres esperar por sus hijos y a mí me esperaba cada día una persona distinta, juro, que no entendía nada, ¿por qué ellos podían tener una mamá y yo no? La primera vez que…-suelta un sollozo- que tuve que ir a un baile, no había nadie que me ayudara a elegir el vestido entre carcajadas ni que me ayudara a colocar bien mi pelo, ya sabes, todas las madres hacéis eso o por lo menos eso tengo entendido. Nunca he tenido una para poder asegurártelo…-musita mientras mira hacia abajo-…me he acostumbrado a estar sola, mamá. A sentirme sola cada día que pasa, cada noche…¿se debería una persona acostumbrar a la soledad? 

       - No –dice alguien justo detrás- nadie se debería de acostumbrar a la soledad, cariño.

Jane al escuchar esa voz, se gira rápidamente quitándose las lágrimas que resbalan por sus mejillas, pero es totalmente inútil, ya que al momento vuelven a salir.

      - ¿Qué haces aquí, Christian?

      - Te seguí.

      - ¿Y quién te crees que eres par…

      - Un hombre que está enamorado de ti, ¿no es suficiente eso?

      - Vete, por favor. Necesito estar sola.

      - No, por lo que he escuchado estás acostumbrada a eso, y voy a hacer que esa rutina cambie para ti. 

     - Pero yo no quiero tu compañía, Christian.

Y dicho esto se aleja saliendo por la cancela, pero pronto siente como unas grandes manos le detiene haciéndola girar. Christian la acerca a su cuerpo.

     - Déjame –se queja Jane empujando al hombre que tiene en frente- si no me sueltas vo…

     - ¿Vas a llamar a ese chico que tienes como novio? –pregunta divertido- que por cierto…¿dónde está? Hace tiempo que no sé nada de él.

     - Vete a la mierda –gruñe Jane soltándose del agarre de Christian- ni se te ocurra volver a tocarme porque te juro que la próxima vez…


     - ¿La próxima vez, qué? –pregunta desafiante- ¿eh? Dime, ¿Qué pasa si quiero tocarte? –se acerca a Jane haciendo que esta de un par de pasos hacia atrás- eres tan inocente, nena –escupe la última palabra con desagrado- siempre he estado contigo, y así me lo pagas –dice mientras hace un ruido de negación- muy mal, Jane.

Christian con una sonrisa divertida, se vuelve a acercar a Jane haciendo que ésta de pasos hacia atrás, pero esta vez tropieza con un pequeño escalón y cae al suelo soltando un pequeño gruñido al sentir el dolor en su muñeca.

     - Hay una cosa que no entiendo al igual que tú…-murmura agachándose a la cara de Jane- ¿cómo tu madre pudo darle su vida a una puta como tú? –pregunta mientras acaricia la cara de Jane, la cual con un manotazo, quita la mano de Christian de su cara.



El hombre ríe divertido y se va hacia el Audi rojo que tiene aparcado, dejándola tirada en el suelo con su pregunta rondando por su cabeza. Soltando un sollozo, se acurruca contra su cuerpo mientras tiembla al sentir el frío del suelo. Gime de dolor cuando mueve la muñeca e intenta apoyarse para levantarse. Con la otra mano, de manera temblorosa, coge su móvil. Y sin pensarlo, pulsa el número de la única persona que necesita. Escucha un pitido tras otro, haciendo que la espera sea eterna.


     - ¿Jane? 

     - Justin…-murmura sin poder contener un sollozo.

     - ¿Qué te pasa, cariño? ¿Por qué llorar? –pregunta seguidamente- ¿dónd…

     - Ven a por mí, por favor.

      - ¿Dónde estás? –pregunta preocupado y nervioso.

      - En frente del cementerio, el que está en las afu…

      - Sé donde es, tranquila mi vida, ¿estás bien? No me cuelgues, voy para allí –musita rápidamente mientras Jane escucha como enciende la moto- háblame, nena.

      - Estoy bien, solo…-susurra- solo te necesito a ti. 

      - Yo también te necesito, preciosa…-musita- estoy llegando, deja de llorar por favor. 

Jane se incorpora mientras suelta un bufido por el dolor de su muñeca. Pronto ve a lo lejos una moto, y al reconocerla, no tarda en soltar el móvil en el suelo y ponerse de píe intentando no apoyar su muñeca. La moto se para y Justin rápidamente se baja para correr hacia Jane y acercarla a su pecho mientras la abraza fuertemente.

     - Estoy aquí, mi amor. 

     - No me dejes sola, por favor.

     - No lo voy ha hacer. Nunca lo haría, cariño –le mima mientras hace que ella le mire a los ojos- ¿qué te ha pasado, qué haces aquí? – Jane niega haciéndole entender que ahora no quiere hablar de eso.

     - Te quiero, Justin. Perdónam…

     - Sh, perdóname tú. Te quiero mucho, cariño. Muchísimo.

A lo lejos, unos metros más atrás unos hombres ven la escena mientras sonríen divertidos y uno de ellos pulsa rápidamente un número de teléfono. 


      - Lo tenemos…si…a los dos…está bien...-el hombre cuelga y con una señal hace que los otros hombres se acerquen- guardad las pistolas, no vamos a ser nosotros quien matemos a ese gilipollas.

      - ¿Qué? Pero el jef…

      - El jefe me acaba de decir que antes de matarlo quiere conocerlo –comenta.

      - ¿Entonces lo que se planeó para de…

      - Ahí será donde el jefe le conozca…-asegura uno de ellos-…y luego, ¡pum! –enseña la pistola- lo matará. 


Muchas veces en la vida tendrás que decidir entre varias opciones, a veces lo tendrás seguro, otras no tanto. Y cuando esto ocurre, te das cuenta que toda tu vida a sido una completa trampa donde a veces tú eliges tu final y otras veces otros lo hacen por ti. 


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¡Hola, lector@as! 

He vuelto, si, por fin he vuelto. Lo siento muchísimo por tardar, pero no pude subir antes. Pero bueno, ya estoy de vuelta con un nuevo capítulo de Fear.

Woo, ¿y ese final? ¿qué os pareció? ¿qué pensáis? El jefe quiere conocer a Justin pero...¿quién es el jefe?¿queréis saberlo? Pues entonces tendréis que seguir leyendo, porque queda muy poco para que lo sepáis.

El final se acerca -ohhhh- pero habrá una segunda temporada más intensa que esta ya que algunos personajes que salen en la primera, no estarán, y dejarme deciros que no os esperáis quienes son esas personas. 

Espero vuestra opinión, de verdad que la necesito. GRACIAS POR DEDICARME UN POCO DE TU TIEMPO.

¡UN BESO ENORME Y HASTA PRONTO!

domingo, 12 de enero de 2014

Fear. Capítulo veintinueve.

Justin está apoyado en la pared mientras se fuma un cigarro. Espera a su novia impaciente, y es que no la ha visto durante todo el día y tiene una jodida necesidad de besarla que nunca antes ha tenido por nadie. Quiere estrecharla entre sus brazos, oler ese perfume a vainilla que le vuelve totalmente loco y besar esos labios que le hacen tocar el séptimo cielo con las yemas de los dedos. Está totalmente jodido o también como se suele decir enamorado.

Golpea la colilla por el final dejando caer la ceniza, y luego vuelve a sujetar el cigarro entre sus labios para dar una larga calada. Entrecierra los ojos al sentir el humo ir hacia sus ojos. Cuando termina de dar alguna que otra calada más, lo tira para luego aplastar el cigarrillo con la punta de sus zapatos.

Coge el móvil que lo tiene guardado en el bolsillo trasero de sus pantalones, juega con el mientras espera ansioso. Son las nueve y media de la noche, y ha quedado con su chica a las nueve y cuarto. Justin cuenta los minutos que se ha retrasado Jane, y cuando se da cuenta de lo que está haciendo, sonríe divertido. Esa chica realmente le vuelve loco, quién le iba a decir que estaría contando los minutos de retraso de una chica porque se moría de ganas de tenerla para él.

Se despega de la pared cuando ve a una castaña bajar de un coche. Una castaña que no es una chica cualquiera, sino que es suya. Completa y absolutamente suya. Está preciosa. Jane lleva un pantalón vaquero claro ajustado a sus cortas pero perfectas piernas. Y arriba lleva una blusa blanca con un par de botones desabrochados que deja que Justin pueda contemplan su escote.

Jane se despide de su amiga para posar la mirada en Justin que le mira con una sonrisa en los labios, ¡que le gusta verle sonreír y más si es para ella! Se acerca a paso ligero, y cuando está a centímetros de él, engancha sus brazos en el cuello de Justin para luego ponerse de puntillas y aplastar sus labios contra los de él. Convirtiendo aquel choque en un beso totalmente necesitado por ambos.

-          Parece que me echabas de menos…-dice divertido Justin cuando se separa de los labios de la chica.

-          No lo parece…-musita ella en respuesta- llevas razón. Te he echado de menos.

Justin se inclina y besa los labios de Jane castamente.

-          Yo también te he echado de menos, nena –acepta él- sobre todo esos besos tuyos.

-          ¿Solo mis besos?

-          Y tus abrazos, y tu sonrisa, y tu manera de sonrojarte. Pero sobre todo he echado de menos no poder envolverme en tu cuerpo al dormir…¿sabes algo? –pregunta Justin en un susurro. Jane niega mientras sonríe tímida- duermo mucho mejor cuando te quedas en mi cama después de hacer el amor.

Jane sonríe y deja unos cuantos besos en la barbilla de Justin haciendo que éste gruña por lo bajo y apriete las caderas de su novia aferrándose aún más a su diminuta figura.

-          Tengo muchas ganas…-susurra Jane.

-          ¿De hacer el amor? Yo tamb…-la chica se ríe cortando la frase.

-          No, tonto. Tengo muchas ganas de saber la historia de hoy.

-          ¿Y de hacer el amor, no?

-          De hacer el amor también.

-          Podemos hacerlo ahora mismo si quieres.

-          ¿En la calle? –pregunta Jane divertida.

-          Mejor esperamos a estar dentro –sonríe Justin mientras deja un beso en la frente de Jane- ¿estás segura de que quieres esto?

-          ¿El qué?

-          Escuchar esta historia, sé que te irás corriendo en el segundo que acabe de contártela. Y no cr…

-          ¿Tan poco confías en mí?

-          Confío en ti, pero si yo fuera tú también me iría corriendo.

-          Te quiero, Justin –dice Jane con una sonrisa mientras se pone de cuclillas para dejar un caso beso en los labios de su novio- y siento decirte que no me voy a ir a ninguna parte.
Justin sonríe.

-          Te quiero, mi amor –responde utilizando por primera vez aquel mi amor, pero es que con ella esos calificativos les salen solos.


Jane se tumba en la camilla esperando impaciente a Justin que coge la aguja de un pequeño maletín que supone que es de su amigo. Cuando éste consigue coger la aguja se acerca a su novia que le mira nerviosa.

-          Nena, no estés nerviosa –se inclina y le da un pequeño beso- es una simple palabra. Como la anterior vez.

Jane asiente para luego soltar un suspiro. Justin deja la aguja al lado de la tinta en una pequeña mesa portátil, se levanta y se sienta en la camilla cerca de su novia. Alarga los brazos y va quitando uno a uno los botones de la blusa que lleva su novia. Cuando termina de quitarlos todo abre la blusa dejando a simple vista un bonito sujetador negro de encajes. Justin traga saliva y se inclina dejando un beso en el valle de los senos de Jane. 

Ella suspira mientras que siente un pequeño escalofrío recorrer todo su cuerpo. Desde los pies hasta la cabeza. Sonríe cuando su mirada capta la de Justin. Jane se inclina haciendo que sea más fácil para Justin quitarle la blusa, que segundos más tarde, la quita sin ningún problema para luego ponerla al lado de Jane.

Con las yemas de los dedos, Justin repasa el tatuaje que le hizo hace justo una semana en el costado a Jane. Siente bajo su tacto algunas costras que todavía quedan y sonríe al sentir como Jane suspira. Le gusta tanto provocar eso en ella.

-          Eres preciosa –musita Justin mientras se pone a la altura de Jane tumbándose un poco encima suya pero sin dejar caer su peso en ella- totalmente preciosa, nena.

-          Cállate, no soy preciosa –se sonroja Jane tapándose la cara.

Justin frunce el ceño y quita las manos de Jane de su cara.

-          Debes de saber lo preciosa que eres…-besa su frente y cuando se aleja se queda a apenas centímetros de sus labios- pero ¿sabes algo? –pregunta- me encanta repetírtelo. Preciosa…–besa sus labios- …preciosa… –vuelve a besar sus labios.

Jane se sonroja haciendo que Justin suelte una pequeña carcajada.

-          Quiero que me dejes hacerte el amor antes de hacerte éste tatuaje…-musita Justin mientras se agacha para besar el vientre de Jane.

-          ¿Aquí? ¿Y si entr…

-          No va a entrar nadie, cariño. Si no fuera seguro hacerlo, no lo haríamos aquí. Te juro que yo tampoco tengo ningún interés en que otro tío que no sea yo te vea desnuda.

Jane luego de mirar un par de veces hacia la puerta, suspira, y cuando arquea su cintura para chocar su sexo contra el de Justin, éste sonríe.

Primero empieza con un par de besos suaves en los labios de su chica, pero ella se encarga de darle toda la pasión que contiene. Desea a ese hombre. Lo desea con todo su ser. Y cuando siente la erección de Justin chocar contra su bajo vientre, sabe que él le desea a ella tanto como ella lo hace.

Mientras que ambos se besan cada vez con más ganas, las manos traviesas de Justin desabrochan el botón de los pantalones de Jane haciendo que ella sonría a través del beso.

-          Quiero ir lento, nena…-susurra- quiero hacerte sentir cada centímetro de mi longitud. Quiero que sepas todo lo que produces en mí –musita Justin bajando el pantalón vaquero a la vez que él también baja dejando besos mojados por el cuerpo de su chica.

Jane suelta un jadeo en respuesta, y su chico sonríe al escucharlo. Justin tira los vaqueros al suelo, vuelve a subir –mientras va dejando castos besos- a los labios de Jane, para allí pararse y tener unos cuantos segundos para mirar a su novia.

-          Bésame –pide Justin.

Ella no se hace de rogar y se inclina para atrapar los labios de su chico con toda la desesperación que tiene por sentirlo cada vez más y más y más…Le encanta tenerlo todo para ella. Primero muerde el labio inferior, luego el superior y finalmente pasa su lengua por ambos labios haciendo que Justin enloquezca. Se separa, pero no por mucho tiempo. Justin se deja caer encima suya, y cogiendo las manos de Jane para dejarla a ambos lados de su cabeza, le come la boca. Sin tregua ninguna. Mientras la besa, siente como las manos de Jane se meten por su camiseta para irla subiendo. Justin se separa y deja que su chica le quite la camiseta sin ningún problema. Jane tira la camiseta cerca de su pantalón. Y se quedan mirándose. Adorándose con la mirada.

-          Te quiero, cariño.

Jane le mira, le mira y le mira…y cada vez le gusta más. Tanto que si le pidiera que se escapara con él a una isla desconocida ahora mismo, lo haría. Sin ningún problema. Está enamorada, hasta las trancas. No lo puede evitar. Cada día le quiere más y cada día está más segura de querer conocer todo sobre él. Todo.

Justin, ahora, le besa el cuello haciendo que Jane gima al sentir el calor de sus labios sobre su piel también caliente. Caliente por él. Le besa cada hueco que pueda mientras se desnudan. Y cuando no hay ninguna tela por medio, Jane abre las piernas para que Justin se coloque entre ellas.

-          Mírame –susurra Justin cuando entra en ella lentamente. Ambos sueltan un gemido de placer- mírame, mi amor – ella no tarda en hacerle caso- esto es lo que más me gusta. Estar aquí, dentro de ti…ver tu bonita mirada mientras hacemos el amor.

Justin vuelve a embestir dentro de ella, esta vez con más profundidad. Y agarrando las manos de Jane, le penetra. Una, dos, tres, cuatro…diez veces. Llegando ambos a la cima del placer, de su placer. Del placer de los dos, porque como se dice el placer de uno complementa al del otro. En la habitación solo se escuchan gemidos, y palabras llenas de cariño. Hasta que pronto, un grito se escucha de parte de Jane haciéndole saber a Justin que acaba de llegar. Con unas embestidas más, Justin también llega. Se deja caer encima de Jane, la cual le acaricia el pelo dejando a ambos recuperar la respiración.

-          Te quiero mucho, mucho, Justin.

-          Y yo a ti, mi amor.

Jane no conocía esa actitud de Justin, y conocerla ahora, antes de contarle una historia, según él, que le puede hacer plantearse el estar a su lado, le asusta. Pero no se lo dice, no quiere que él crea cosas que no son. Intentando despejar su mente, vuelve a prestarle atención a su chico que de una vuelta le ha puesto encima –he de decir que casi caen al suelo-.

-          Vístete –musita Justin después de unos minutos. Jane asiente.

Ambos bajan de la camilla para vestirse. Jane se pone todo menos la blusa. Se tumba de nuevo en la cual no será a partir de ahora una camilla cualquiera, sino una en la cual han hecho el amor. Con más amor que nunca.

-          ¿Estás preparada? –Jane asiente haciendo sonreír a Justin.

Justin, ahora sentado en una silla, moja la punta de la aguja en la tinta para acercarla a la piel de Jane y empezar a trazar letras. Jane mira lo concentrado que está Justin, y no puede evitar soltar algún que otro suspiro cuando siente la aguja tatuar su piel. Justin cada vez que la escucha suspirar para y le pregunta si está bien. Jane no duda en asentir para que él siga tatuándola. Cuando pasan unos cincos minutos, Justin a terminado. Deja la aguja a un lado y se quita los guantes de plástico que se había puesto antes.

-          No alcanzo a ver…-susurra Jane mientras intenta ver su costado- ¿qué pone esta vez?

-          Presente –susurra Justin aplicando crema al tatuaje.

-          ¿Presente? –pregunta Jane entrecerrando el ceño.

-          Te he contado mi pasado, ahora te contaré mi presente cariño.

Jane asiente y se estremece cuando siente un poco de frío.

-          Ven, ponte la blusa –dice Justin con suavidad mientras coge la blusa del suelo. Jane se incorpora, y se pone la blusa.

-          Túmbate conmigo, mi amor –musita Jane echándose hacia un lado. Justin lo hace y con un brazo abraza a su chica mientras que con el otro hace leve caricias en la pierna que Jane tiene sobre él.

Pasan algunos minutos, y ninguno de los dos hablan.

-          No tienes porque hacerlo si no quieres, Justin.

-          Quiero hacerlo, solo dame un minuto. Necesito saber con exactitud como decirte esto.
Jane asiente.

-          Cuando llegué aquí, a Stratford llamé a Darr…

Y de pronto, todo ocurre demasiado rápido. Los cristales empiezan a partirse, y Justin rápidamente estira de Jane poniéndola en el suelo y él encima, protegiéndola. Se escuchan disparos, uno tras otro. Otro cristal roto. Unos motores de motos a lo lejos. Y luego todo para. Cuando pasan un par de minutos, y Justin sabe que todo ha pasado, se levanta de su novia.

-          ¿Estás bien? –pregunta preocupado por ella. Jane, sin entender nada, asiente.

-          ¿Qué ha sid…

Pero el móvil de Justin le interrumpe, él saca su móvil rápidamente y lee el mensaje que le ha llegado.

‘ Estamos justo detrás de cada paso que tomas. Cuidado. ‘

Justin, apretando su mandíbula, se gira para mirar hacia Jane y susurrar:

-          Ese es mi presente.



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¡Hola, lector@as!

Primero os tengo que pedir disculpas, por tardar tanto. Entre las navidades y la vuelta a los estudios, el tiempo se me fue. Lo siento.

Pero bueno, estoy de vuelta con un nuevo capítulo de fear. Que tiene un poco de todo, pero el final...oh dios, el final. Jane se va a volver loca. 

¿Qué pensáis que va a pasar en el siguiente capítulo? ¡Quiero saber vuestra opinión!

Solo tengo que decir, que estos capítulos van a venir cargaditos.


¡MUCHAS GRACIAS, Y NOS VEMOS DENTRO DE POCO!

viernes, 27 de diciembre de 2013

Fear. Capítulo veintiocho.

‘Quiero soñar lo que sueñas, ir a donde vas. Sólo tengo una vida y la quiero vivir contigo. Quiero dormir donde duermes, conectar con tu alma. Lo único que quiero en la vida, sólo quiero vivirlo contigo. ‘


El coche de Justin para justo en frente de su casa haciendo que Jane le mire con el ceño fruncido y una sonrisa divertida en sus labios.

-          ¿Dónde vas? Tengo que volv…

-          No –Justin responde acercándose a ella para dejar un beso húmedo en sus labios- quiero que te quedes conmigo –susurra mientras besa su mejilla- porque quiero hacerte el amor –musita cuando llega al oído de Jane- y demostrarte que ahora eres solo mía. Y que…

-          ¿Y qué…? –pregunta Jane mientras cierra los ojos al sentir los labios de Justin en su cuello.

-          Y que te quiero, nena.

Y no hubo que decir nada más para que ambos se miraran y se besaran con todo lo que tienen dentro. Con pasión. Con amor. Con ganas. Y es que no hay nada mejor que sentirse querido por alguien a quien quieres.



Un par de días más tarde…

-          Cierras los ojos, nena –susurra Justin nervioso en el oído de Jane, ¡no sabe si le gustará su sorpresa, pero se muere por saber lo que ella piensa!

-          Me asustas y más cuando estás nervioso –responde ella dejando escapar una pequeña risa. Justin se estremece al escucharla, ¿puede ser normal que le vuelva loco tan solo con una risa?

-          Sh, venga, anda hasta que yo te pid…

-          ¿SOLA?

-          No, nena. Yo estoy justo detrás, venga.


Jane da un par de pasos hacia delante guiada por las manos de Justin en su cintura, está nerviosa, ¿qué será lo que su novio tiene tantas ganas que vea? Anda un poco más deprisa al notar como las ganas de saber lo que es, le está matando. Justin la para cuando está justo delante de lo que quiere que vea.

- Te voy a soltar, pero no mires hasta que te avise –susurra Justin haciendo que ella sienta como sus vellos se ponen de punta al escuchar su voz tan cerca. Jane asiente.

Siente como las manos de Justin se alejan de su cintura. Suspira impaciente, ¡está tan ansiosa por abrir los ojos! Escucha un ruido un tanto extraño y luego una respiración cerca suya. Sonríe al saber que es él. Como le quiere. Justin se balancea hacia delante y atrapa los labios de Jane en un beso fugaz. Se aleja de nuevo y ella gime en desacuerdo haciendo que él sonría ampliamente. Se sitúa nuevamente detrás de Jane y le abraza por detrás.

-          Ya puedes mirar, cariño.

Jane, impaciente, abre los ojos para después parpadear un poco para acostumbrarse a la luz del sol. Y cuando ve la sorpresa, parpadea un par de veces más para saber si lo que está viendo es real o no. Sonríe mientras sus ojos se humedecen.


Gracias por llegar, mi corazón estaba esperando por ti para sentir esto.


Justin mira nervioso a Jane que no deja de mirar el graffiti que ha hecho para ella con esa frase. Esa frase que deseaba decirle tantas veces pero que su maldita timidez para expresar sus sentimientos no le dejaba decir. Por fin se lo ha dicho y se siente tan nervioso como un niño pequeño en navidad a punto de abrir sus regalos.

-          ¿Te gusta? –pregunta sin poder esperar una respuesta por parte de ella.

Jane se gira y sin decir nada se tira a los brazos de Justin para comerle los labios literalmente, con amor. Un amor verdadero, de esos de los que cuando lo cuentas piensas que es el amor de tu vida. Un amor de los que no te dejan de pensar en otra persona que no fuera él, y es que aunque Justin tuviera sus defectos, aunque tuviera un pasado que le llegara a asustar, ella le quería.

-          Me encanta –susurra Jane mientras besa a Justin de nuevo haciéndole sonreír.

-          ¿Pero por qué lloras?

-          Porque te quiero –sonríe ella- y porque yo no podría encontrar a nadie como tú, porque tú…-susurra Jane mordiendo su labio nerviosa -tú eres todo lo que yo quiero, Justin.

Justin asiente. Se siente igual que ella. Y si alguien le hubiera contado esto hace unos meses, él pensaría que es imposible. Pero ella llegó en el momento justo para hacerle ver que hay algo bonito en esta jodida vida, algo por lo que es bueno despertarse sonriendo todos los putos días de la semana. Desde que ella llegó dejó de pensar en que la vida era una completa mierda, porque por una vez en su vida, la vida se ha portado bien con él.

-          Tú también eres todo lo que quiero…-dice mientras da un pequeño beso en los labios de Jane- y lo que necesito y… - la mira intentando no bajar su mirada a los labios que tanto ansia volver a besar- y te quiero tanto…-le besa-…tanto…-gime por lo bajo mientras deja pasar su lengua para encontrarse con la de su chica.



Me gustas más que ver llover desde la ventana, más que fumar un cigarro cuando me siento vacío. Me gustas más que despertarme tarde un día entre semanas, más que tomar chocolate caliente un día frío. Me gustas tanto que me vuelve loco. Y ¿sabes qué es lo peor? Que me encanta.




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Aw, debo de decir que este capítulo me salió demasiado tierno. Tenía escrita la parte del grafitti desde que salió la primera foto de Justin haciendo uno. Pensé que era buena idea ponerlo en este capítulo, y espero que os guste.

También quería dejar el drama un poco de lado, pero para ser realistas eso durará muy poco. Porque chicas en el próximo capítulo viene la siguiente palabra del tatuaje, y la historia que le contará Justin a Jane...¿hará que cambien las cosas?

¡HASTA EL AÑO QUE VIENE LINDAS, ESPERO QUE DISFRUTÉIS CON UNA SONRISA ENORME! GRACIAS POR DEDICARME UN POCO DE VUESTRO TIEMPO.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Fear. Capítulo veintisiete.




El móvil de Jane comienza a sonar haciendo que un número totalmente desconocido salga en  su pantalla. Jane gruñe por lo bajo mientras estira su brazo para parpar con su mano el lugar donde está su teléfono. Cuando lo toca, lo coge y con los ojos entrecerrados mira quien es. No tiene idea. Sin saber muy bien si cogerlo o no, decide descolgar con un poco de inseguridad.

-          ¿S…

-          Jane, soy Darren. Tengo que pedirte un favor…

-          ¿Qué ha pasado?

-          ¿Podrías venir a mi casa un momento?

-          ¿A tu casa? ¿Ha pasado algo con Justin?

-          Si, está herido y no tengo ni puta idea de cómo lidiar con esto.

-          ¿Herido?¿Qué le ha pasad…-se corta así misma- voy para allí, rodea la herida con venda o con un trozo de tela que tengas. No dejes que sangre, Darren.

Después de colgar, sin saber muy bien que hacer, se levanta de la cama dirigiéndose hacia el almario para coger las primeras prendas de ropa que encuentra. Un pantalón de chándal junto a una sudadera. Coge el pequeño botiquín del cuarto de baño y sin siquiera pararse a peinarse, abre la ventana de su habitación. Hace poco su padre llegó, y no tiene tiempo de aguantar ningún tipo de charla. Mira hacia abajo para ver la altura que le separa del suelo. Suspira un par de veces. Tira el botiquín hacia abajo dejando que caiga en el césped. Con cuidado baja pisando con miedo cada uno de los bordes de las otras ventanas que le facilita la bajada.

Cuando toca el césped, suspira aliviada. Coge el botiquín y corre por la carretera que le lleva a las afueras, en la parte que Justin vive. Con la respiración agitada sigue corriendo hasta llegar a la calle donde está la casa de Justin. Intenta recordar el número, y cuando se da cuenta está justo en frente. Suspira, y abre la pequeña cancela para entrar. Llama un par de veces hasta que Darren le abre la puerta.

-          Gracias por venir.

-          No me tienes que dar las gracias, Darren. ¿Qué ha pas…

-          ¿Quién es? –pregunta Justin con la voz totalmente ronca.

Jane entra dentro de la casa y sube a la planta de arriba de donde proviene la voz de Justin. Observa todas las habitaciones hasta saber cual es la de él. Abre la puerta y pronto se encuentra con unos ojos mieles que le mira con el centro fruncido.

-          ¿Qué estás haciendo aquí, Jane?

-          ¿Qué te ha pasado? –pregunta la chica alarmada cuando ve una venda envuelta en el costado de Justin.

-          Nada, está todo bien. No me hagas repetir la pregunta, ¿qué hac…

-          Darren me llamó diciendo que estabas herido.

-          Jodido Darren –susurra Justin mientras hace una mueca y acaricia su costado con suavidad.

Jane, silenciosa, se acerca a él. Justin no duda en mirar a la chica que se acaba de sentar a su lado, con manos temblorosas, Jane quita la venda del costado de Justin haciendo que éste suelte algún que otro gemido de dolor. Cuando la herida está al descubierto, Jane aprieta sus labios sin querer soltar el sollozo que está ansioso por salir.

-          ¿Cómo ha pas…

-          No me preguntes, Jane. No te voy a responder.

-          Justin, no hagas esto por favor. Esto es desast…

-          Si no me vas a ayudar y solo vas a decir mierdas, te puedes ir –contesta Justin con frialdad mientras mira hacia delante.

-          Cuando te pones así juro que me dan ganas de matarte…-susurra Jane entre dientes mientras abre el botiquín. Justin le mira y sin poder evitarlo sonríe- deja de sonreír, y si sigues comportante así puede que te haga yo misma otra herida.

-          Entonces, será mejor que me calle. Me das tanto miedo…-comenta divertido ganándose una suave bofetada de Jane.

-          Es tan solo  una rozadura…¿ha sido con un cuchillo, verdad? –Justin asiente- está bien, esto puede que te duela.

¡Y no hacia falta jurarlo! Justo cuando deja que el alcohol haga contacto con la herida, Justin deja salir de sus labios un gruñido. Jane, cuidadosamente, limpia la herida intentando no apretar mucho el algodón. Cuando termina, Justin agarra la mano de Jane haciendo que ésta le mire confundida.

-          ¿Por qué haces esto?

Haciendo caso omiso a su pregunta, Jane se suelta de la mano de él para coger una nueva venda.

-          ¿Puedes sentarte? –pregunta sin mirar a Justin. Éste asiente y con un poco de dificultad logra sentarse.

Con cuidado, ella pone la venda limpia alrededor del torso de Justin haciendo que éste cierre los ojos al sentir el roce de las yemas de los dedos de Jane con su piel.

-          Ya está, intenta no hacer mucho esfuerzo ¿vale?

Y dicho esto, después de recoger el botiquín, se levanta para ir hacia la puerta. Justin frunce el ceño al notar la actitud de Jane y no duda en llamarla haciendo que ésta se gire para encontrarse con su mirada.

-          ¿Qué?

-          ¿Qué pasa? –pregunta Justin mientras con cuidado se levanta de la cama para ponerse de pie frente a Jane, la cual niega mientras gira su cara evitando la mirada de Justin- Jane…

-          No entiendo porque cada día estás golpeado…-musita- no entiendo nada de lo que te pasa y me vuelvo loca por eso ¿sabes?

-          Sabes cual es nuestro trato.

-          ¿Ves cuánto jodido es esto? –pregunta Jane levantando ahora su mirada. Justin le mira mientras frunce el ceño.

-          Hay cosas que no debes de saber, lo hago por ti.

-          ¿Por mi? ¿Y por qué no haces algo por ti y dejas de meterte en toda esa mierda, Justin?

-          Ese no es tu maldito problema, Jane. Estoy cansado de decírtelo.

-          ¿No es mi problema? ¿Entonces para qu…

-          Tú no eres nada para mi, así que no tienes porqué meterte en mi vida.

Cada una de las palabras de esa frase se mete en la cabeza de Jane haciendo eco. Sus ojos no tardan en cristalizarse y rápidamente se gira para abrir la puerta de la habitación de Justin y salir de allí escuchando como algo dentro de ella poco a poco se rompe. Quizás se adelantó sintiendo algo que él no siente.



Justin se queda en mitad de la habitación, maldiciéndose por lo bajo por haber dicho aquello. Sin pensárselo, anda lo más deprisa que puede fuera de su habitación, baja escalón tras escalón lidiando con el dolor que palpita en su costado. Sale de la casa y grita el nombre de Jane. Golpea la pared de la casa mientras se insulta por lo bajo por haber sido tan sumamente gilipollas. Cuando siente una presencia  a su lado, se gira, para encontrarse con su amigo que lleva las llaves del coche en la mano.

-          Si te das prisa, seguramente la encuentres.

Justin asiente y coge las llaves para ir hacia el coche y arrancarlo. A toda hostia. Cuando ve la silueta de Jane a lo lejos para el coche y baja de el.

- ¡JANE! –grita fuertemente haciendo que la chica se pare, pero no por mucho tiempo, ya que al saber quién le está llamando no duda en seguir andando- ¡MALDITA SEA, JANE! ¡PARA! –exclama seguidamente- ¡QUE TE QUIERO, JODER!

Jane se para al escuchar esas palabras y se gira para ver como Justin anda hacia ella dificultosamente. Ella da también algunos pasos hacia delante hasta encararse con Justin el cual tiene la respiración agitada.

-          Perdóname, nena…-susurra- yo…verás…te quiero –musita- te quiero toda para mi, porque maldita sea Jane…-agarra la cintura de la chica- no me imagino ni siquiera un día sin pelear contigo o sacándote de quicio. Porque te ves completamente hermosa cuando te enfadas y me siento tan bien cont…

Antes de poder terminar, los labios de Jane se apoderan de los de él. Con un beso suave, sin rapidez alguna. Saboreando el sabor de ambos. Ese sabor que les vuelven locos a ambos. Separándose escasos centímetros, Jane sonríe.

-          Yo también te quiero, Justin.

Y Justin no tarda en volver a besarla, ahora con más pasión. Con más ganas. Con esas ganas de hacerle el amor, de hacerla sentir cuántas ganas tiene de ella. Y ahora no le da miedo, no, se ha enamorado. Y es una sensación jodidamente increíble.

-          Estamos…juntos…-susurra Justin entre besos. Jane asiente entendiendo lo que quiere decir.

-          Estamos juntos, cariño.



« Tal vez tú podrías ser la luz
que abra mis ojos. Has todos mis errores buenos.
Cámbiame, cámbiame. »





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Creía que nunca iba a escribir esa parte, pero era necesario. Es el momento de que ambos tengan tiempo para los dos. De que se den cuenta de lo que sienten, y que  dejen de tener miedo de decírselo. Tenía hace mucho planeado en la manera en la que Justin le iba a decir a Jane que la quería. Porque me parece tan bonito, que se de cuenta de que lo jodió y de que realmente le quiera. Están juntos, chicas...¡ESTÁN JUNTOS! Joder, me encantaría parar el drama pero es que...en la vida de Justin siempre habrá drama. Pero estas navidades os voy a regalar amor amor amorrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr. Porque sí. 

Otra cosa, no escribí nada del enfrentamiento Christian - Justin, pero por lo de la herida imagino que ya sabréis lo que pasó. Pero tranquilas, los enfrentamientos entre ambos acaban de empezar y ahora que Jane y Justin están juntos......imaginad. 

No tengo nada más que decir sobre el capítulo. Pero si os quiero decir algo a ustedes:

Este año ya va a terminar, y bueno como en la vida de todas las personas pues he pasado por momentos malos y buenos. Pero quiero destacar de los buenos, a ustedes. Me hace tan feliz escribir sabiendo que hay personas que me leen, que no sabéis la de sonrisas que me habéis sacado a lo largo de este año. Muchas gracias a cada una de vosotras, disfrutad de las navidades y no olvidéis de pedir vuestro deseo el día de año nuevo a las doce. Espero que sean muy felices y sobre todo que sonriáis siempre, porque sois hermosas. Un besazo a todas y gracias por dedicarme parte de vuestro tiempo, ¡OS QUIERO!