jueves, 18 de julio de 2013

La mecánica del amor {62, FINAL}

Escuchad esto mientras leéis este capítulo: https://www.youtube.com/watch?v=zAnrHvpBQpE


_____ sale de su casa con una maleta y los ojos llenos de lágrimas. Se seca sus ojos con su mano de una forma no muy femenina pero que realmente ahora no le importa, para a un taxi que pasa por frente de su calle. El taxista le ayuda a guardar la maleta en el maletero y con una última mirada triste se monta en el coche para poner rumbo a una nueva vida sin dolor, pero siempre con recuerdos. El conductor arranca y en unos quince minuto está frente al aeropuerto, muerde su labio con nerviosismo y sale del taxi. Coge su maleta y paga dedicándole una sonrisa al taxista, una de tantas sonrisas falsas como todos sus momentos.

El conductor la mira con el ceño fruncido y con algo de tristeza, ha llevado al aeropuerto a tantas personas con sentimientos que se les nota en cada rasgo de su cara: alegres, tristes, con miedo, con fuerza, con ganas de comerse el mundo, pero nunca había visto a nadie que tuviera todos los sentimientos juntos. Se despide de ______ deseándole con la mirada lo mejor, aunque no la conozca, siente un huerco en el corazón que le hace sentir tristeza por ella.

____ entra dentro del aeropuerto mirando al suelo, sin querer fijarse en nadie pero sus ojos sin querer se levantan del suelo para fijarse en una pareja, ¿estará llena de mentiras?  Se pregunta a si misma haciéndose daño. Haciéndose sentir aún peor. Busca con la mirada un asiento libre, y encuentra uno justo al lado de una persona mayor. Anda hacia allí y se sienta descansando su maleta en sus piernas. Coge su móvil y se queda mirando el fondo de pantalla: ¿será capaz de eliminar esa foto algún día? Se pregunta al ver la sonrisa de Justin brillar en su teléfono, y sin querer se transporta al momento en el que fue echada esa foto.

-          ¡No, Justin! –exclama ______ mientras se ríe. Justin sonríe viéndola reír y va hacia ella para agarrarla de la cintura y pegarla a su cuerpo. Poco después hace un leve puchero con sus labios, haciendo a __________ sonreír.

-          Por favor, pequeña. Tan solo una.

-          ¡Pero mira mis pelos! –responde ____ sin dejar de sonreír.

-          Estás hermosa para mi.

-          Oh, Justin. Tú siempre me dices que estoy hermosa.

-          Porque lo estás, eres tan…-le da un beso a su chica- tan…-otro más- hermosa –finaliza con un beso más largo que los anteriores haciendo a _____ sonreír tontamente.

-          Está bien…-acepta ____- pero con una condición –sonríe poniendo su mano en el pecho de Justin mientras juega con su labio.

-          Dime –dice Justin mirando sus labios.

-          Que salgas sonriendo.

-          Mi amor, siempre sonrío cuando estoy a tu lado.

-          ¿Y cuándo no estés? –pregunta ____ poniendo esta vez ella un puchero.

-          Siempre voy a estar, no te dejaré escapar jamás.

-          ¿Piensas que querré escapar alguna vez?

-          Quizás –dice Justin con miedo en sus ojos. _____ niega con su cabeza.

-          Jamás, no quiero estar en otro sitio que no sea a tu lado.

Y dicho esto se besan, uno de tantos otros besos. Pero cada uno distinto. Justin sube el móvil de _____ cuando separan sus labios, y los dos sonríen haciéndose una foto que hará recordar uno de tantos momentos juntos.

_______ cierra los ojos al recordar e intenta controlar sus lágrimas, pero sin querer vuelven a salir una tras una. Abre los ojos y ve un pañuelo, mira hacia al lado y ve a una mujer mayor sonreírle. ‘Gracias’ susurra mientras coge el pañuelo y se seca las lágrimas que no tardan en salir de nuevo.

-          ¿Es complicado, verdad? –pregunta la mujer.

-          ¿Perdona?

-          Te pregunto si es complicado tener que alejarse de todo.

-          Lo será –responde ____- no es mi caso.

-          ¿Entonces cuál es tu caso?

-          Huir, intento huir de todo. – dice ______ en un susurro no muy segura de sus palabras.

-          ¿Crees que vale la pena huir?

-          No lo sé, pero es lo que necesito ahora.

-          ¿Haces todo lo que necesitas?

-          Nunca lo he hecho hasta ahora.

-          ¿Te puedo dar un consejo? –pregunta la mujer mientras se levanta. ___ asiente.

-          Si estás llorando es porque realmente no quieres huir de nada ni de nadie.

La mujer sonríe y se aleja de ____ con un pequeño contoneo de caderas. _____ mira nuevamente el móvil y lo bloquea después de mirar la sonrisa de Justin una vez más. Se levanta y va hacia un mostrador para entregar su maleta. Media hora después esta dentro en una sala de espera esperando que su avión salga. ‘Estoy enamorado de esa facilidad de hacerme sentir bien, estoy enamorado de ti. De toda tú’ las palabras que le dijo Justin hace unos días empiezan a gritar en su cabeza. ‘El avión con destino a Paris está a punto de salir, pueden ir pasando’ dice una voz femenina por varios altavoces. _____ se levanta y camina hacia delante enfrentándose a una nueva vida, pero sin borrar su anterior historia.

|| JUSTIN ||

Me siento en mi cama mientras miro por la ventana el cielo grisáceo. Ha empezado a llover. El cielo está tan triste como yo. Hoy se va _____ hacia París, hoy se aleja de mi para siempre. Ya no podré ver su sonrisa aunque sea a escondidas, ni podré acariciar su dulce cuerpo. Hoy toda las esperanzas se han ido para mí. Noto una mano sobre mi espalda y tan solo al oler el aroma de su perfume de coco sé que es ella, mi madre. Me abraza sin decir nada, a veces es lo único que necesitamos. Un abrazo hundido en el silencio. Mi niña se ha ido.

-          Ya verás que cuando vuelva, te perdonará.

-          Mamá no sabes lo que le hice…

-          Dímelo.

-          No puedo –susurro con la voz rota.

-          Justin, mírame.

-          ¿Qué? –le pegunto cuando capto su mirada.

-          Volverá, y todo se arreglará. Déjala pensar en todo.

-          No sé si podré estar tanto tiempo sin ella…

-          Deja de pensar así cariño, ella estará aquí en menos tiempo de lo que esperas y volverá a tu lado –asiento mientras beso a mi madre en la frente, ‘gracias´ susurro.

-          ¡Venga, quita esa cara que he hecho tus galletas favoritas, vamos a merendar! –exclama mi madre haciéndome sonreír mientras estira de mi al salón. Me siento en el sofá, y cojo una de las galletas de vainilla que ha hecho mi madre, mmm.

Enciendo la televisión y pongo una de mis series preferidas y también una de ____. Deja de pensar en eso Justin me obligo mentalmente. Cambio de canal. Las noticias. Lo voy a cambiar pero mi madre me quita el mando.

-          Quiero enterarme de lo que ha pasado en…-pero se queda callada mirando la televisión.

Miro también hacia la pantalla, y la voz masculina de un hombre me da la peor noticia de mi vida haciendo que todo mi cuerpo se quede parado y mis ojos se llenen de lágrimas que no podrán solucionar nada. ‘El avión que viajaba desde Georgia hacia París ha tenido un grave accidente. Uno de los motores se ha incendiado haciendo chocar el avión. No ha habido ningún superviviente. Esperemos daros más noticias en los próximos minutos.’

Y ahora es cuando todo ha acabado para mí. 

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No sabéis cuanta tristeza me ha dado escribir estos capítulos, y sobretodo el final. Este último. El domingo cuando suba el epilogo de la novela me despediré de ustedes, pero ahora os quiero dar las gracias por haber seguido la mecánica del amor y por siempre haber estado a mi lado, sois increíbles. OS QUIERO.



Si habéis leído el capítulo 62 hacérmelo saber pulsando aquí -> , ¡un besazo y hasta el domingo!

La mecánica del amor {60, 61}

____ mira hacia todos los lados sin entender nada y un susurro le dice que se aleje de todo, el pecho se le encoje al ver las lágrimas de su madre derramarse pero el miedo le consume al ver los labios en línea de su novio y la mirada fría hacia una parte de la habitación que desconoce. 

-          Sal de la habitación, ______.

La voz rota de su madre le hace estremecer y antes de negarse a echarle cuenta capta la mirada de Justin que con la mirada le pide a gritos que le haga caso a su madre. ____ se acerca temblorosa a Justin y cuando está a unos centímetros, eleva su mano para acariciar la barbilla rasposa de él. Se pone de puntillas, rozando sus labios.

-          Dime, que todos esos secretos no tienen nada que ver con mi madre. Por favor.

-          _______, sal de la habitación…

-          Justin, pero…

-          Por favor.

Después de girarse para mirar a su madre sale de la sala dejando el rastro de un miedo aterrador. Cuando ésta sale de la habitación, los ojos de Justin se encuentran con los de Noemí. Una mirada fría, pura, sincera, dolorosa y llena de miedo.

-          ¿Le has dicho alg…-antes de que acabe Justin le interrumpe con una risa sarcástica.

-          ¿Crees que si le hubiera dicho algo estaría ella aquí ahora mismo? Cumplo mis promesas, sabes eso.

-          Tu padre no las cumplió realmente.

-          No quieras meter a mi padre en esto.

-          Tu padre es el centro de todo esto, Justin.

-          Por tu culpa, si tú no…

-          No lo digas.

-          ¿A caso te surge el miedo ahora, Noemí? –pregunta Justin con tan solo rencor en sus palabras.

-          He tenido miedo siempre, por eso caí en esta enfermedad.

-          Y tenías que curarte justo ahora –susurra Justin.

-          Echaba de menos todo esto –dice Noemí alzando la voz mientras mueve sus brazos de un lado a otro, sin poder contener todos sus sentimientos.

-          ¿El qué echabas de menos? ¿Eh? –pregunta Justin acercándose a ella - ¿hacerle daño a mi padre? ¿mentirle a tus hijas?

-          ¡Tú no tienes ni idea de todo esto, tenías trece malditos años cuando todo pasó!

-          Pero he tenido que contener ese secreto por más de cinco años, he tenido que ver a mi novia, sí, a la chica que dejaste sola, llorar noche tras noche, y no le he podido decir la puta verdad ¿sabes por qué? ¿lo sabes? ¡claro que lo sabes! Por no hacerle daño a mi padre, por cubrir tu espalda sin tener porqué hacerlo.

-          Lo que pasó no debería de haber pasado.

-          Pero pasó, ¿y ahora qué le vas a decir a tus hijas?

-          No tengo por qué decirles nada. Y tú tampoco.

-          No voy a seguir así, Noemí. Ya no más – dice Justin bajando la cabeza mientras los momentos junto a ___ pasaban cámara lenta- estuve con tu hija para cuidarla, como tú y mi padre me obligasteis a hacer. Pero me he enamorado. La quiero, y no voy a mentirle más.

-          Desenamórate. Aléjate de ella, le harás daño.

-          Se lo he hecho todo este tiempo por tu culpa, no me vengas ahora con preocupación sobre los sentimientos de tu hija.

-          Lo hice para protegerla de todo.

-          ¡Lo único de lo que tenías que protegerla era de ti!

-          ¡YO NO HICE NADA! –grita Noemí mientras el corazón le empieza a latir como si quisiera salirse de su pecho.

-          ¡MATASTE A SU PADRE, ¿ESO NO ES NADA?! –exclama Justin rojo de la furia sin saber que acababa de romper al amor de su vida por la mitad.

|| NARRA _______ ||

El mundo se me vino abajo cuando escucho esas tres palabras mataste a su padre. Me dejo caer en la puerta abriéndola y la mirada de mi madre y de Justin se ponen en mí. Los ojos se me aguan y puedo escuchar algo romperse contra el suelo: mi corazón. Las lágrimas salen una tras otra desembocando en mis labios haciendo que mi saliva cobre un sabor salado. He estado engañada toda mi vida. Mi madre, mi propia madre mató a mi padre. Y Justin salió conmigo tan solo por obligación, ¿es esto un maldito sueño? Si es así despertarme ya, por favor. Doy algunos pasos hasta ponerme en frente de mi madre que llora, quizás, con la misma sofocación que lo he hecho yo cinco años atrás. He cambiado mi mirada de amor a odio en tan solo segundos. Siento tanto dolor, que no sé cómo realmente actuar.

-          ¿Cómo…-me atraganto con mis lágrimas- ¿cómo pudiste? –retomo mi pregunta con la voz rota. Sin querer otra cosa que irme lejos de ese lugar. Pero necesito tantas respuestas.

-          Hija, yo…-le corto ‘no me llames hija’ susurro con dolor en mis palabras- nada de esto debería de haber pasado. Una noche tu padre y yo estábamos peleando, me encontró con otro hombre. Yo estaba nerviosa, me quería separar de ti. Te quería llevar con él. No podía hacer otra cosa, estaba enfadada. Y…

Le miro mientras mis piernas tiemblan junto a mis labios, mis manos mueren por ir hacia su cara y hacerle sentir todo el daño que estoy sintiendo yo en este momento. Doy varios pasos atrás hasta chocarme con un cuerpo y no tardo en girarme para encontrarme con una mirada llena de arrepentimiento.

-          Y tú, tú nunca me has querido. –susurro con la voz rota.

-          Te amo, ______. Escúchame…-se calla al sentir mi mano chocar contra su mejilla fuertemente.

-          Te odio, te odio tanto –susurro mientras le miro a los ojos. Realmente era verdad lo que decían: del amor al odio hay tan solo un paso. Me giro para enfrentarme a la mirada de aquella mujer a la que he añorado llamar madre durante años, y ahora me maldigo por tener que llamarle así – no quiero saber nada de ti, no quiero tener nada que ver contigo. Para mí no eres nadie.

Y sin nada más que decir salgo corriendo a toda velocidad hasta quedar en el jardín, miro para arriba hasta que mi mirada choca con una pequeña casa de árbol que cuelga en el único árbol de la casa, y cierro los ojos al tan solo recordar ese día.

-          Por favor, papá. Todas mis amigas tienen una…-digo mientras me agarro a su pierna intentando encontrar el mando de la televisión para apagarla.

-          _____, estoy muy cansado. Acabo de llegar de trabajar.

-          Te prometo que si me la haces, te haré el mejor masaje de tu vida –sonrío aún sabiendo que dos o tres dientes me faltan para tener una sonrisa totalmente bonita. Mi padre me mira divertido, pensando lo que le acabo de decir.

-          Está bien, pequeña. Pero quiero ese masaje tan increíble del cuál hablas después eh –se levanta sacando el mando del bolsillo trasero del pantalón y lo apaga mientras me mira burlón.

-          ¡Así que lo tenías en el culo…! –exclamo mientras pongo mis manos en mi cintura.

-          ¡Así es! –y después de exclamar esto me coge en brazos para dirigirse al jardín conmigo. Me deja en el suelo cuando llegamos, y juntos entre risas y bromas hacemos una pequeña casa de árbol.

-          Es preciosa papá, muchas gracias –me lanzo a sus brazos mientras le lleno la cara a besos.

-          Como tú, princesa. –sonríe con un brillo en los ojos que hace que yo sonría aún más. Realmente, tengo el mejor padre del mundo.

-          Este será mi sitio para esconderme de mamá cuando me regañe –susurro en su oído mientras me río en voz baja.

-          Te voy a dar un consejo, princesa…-susurra mientras me abraza por detrás dejándome caer en su pecho- a veces es bueno escapar, huir de los problemas. Cuando seas grandes y no puedes más, escapa. Huye. No eres una cobarde por ello, pequeña.

-          ¿Podría huir a París, papá?

-          Podrás huir donde quieras, pero con una sola condición…-susurra mientras me mira.

-          ¿Cuál?

-          Que siempre me lleves a mí, aunque sea en el corazón.

Seco mis lágrimas tras recordar la estampa de mi padre y mía construyendo esta pequeña casa. ‘ A veces es bueno escapar, huir de los problemas. Cuando seas grandes y no puedes más, escapa ‘  y eso mismo iba a hacer. Escapar, huir, olvidar. Irme lejos de toda esta mierda, reírme del peligro mientras viajo en avión a unos kilómetros de distancia de todo el mundo. De todas las mentiras. De todo el miedo.  Y sobre todo de toda esta gente que me ha estado engañando día tras día. Seco mis lágrimas con mi camiseta y justo antes de dar algunos pasos hacia delante, una voz me detiene. Esa voz que ha sido mi preferida durante tantos días, esa voz que me ha alegrado tantas mañanas, esa voz que me ha dado mi mejor refugio cuando alguien me quería hacer daño. Irónico, lo sé. Me giro para enfrentarme a sus ojos color miel, intentando ser fuerte pero todas las fuerzas se van cuando lo veo parado con los ojos llenos de lágrimas. Todo se derrumba, y el querer parecer fuerte desaparece.

-          Perdóname, por favor pequeña. Te amo, te necesito a mi lado –susurra con la voz llena de dolor haciendo que mundo caiga una vez tras otra.

-          No puedo, no puedo…-repito una vez tras otra mientras mis palabras se llenan de sinceridad, amor, dolor- me has mentido durante tanto tiempo. Me has hecho creer en tantas cosas, que ahora no sirven para nada. Me has dicho tantas palabras bonitas que se acaban de esfumar hace segundos.

-          Al principio todo fue obligación, pero me enamoré de ti. Estoy enamorado de tu sonrisa, de tu risa, de tus abrazos, de tus suspiros, de tus enfados, de tus te quiero, de tus labios, de tus ojos. Estoy enamorado de esa facilidad de hacerme sentir bien, estoy enamorado de ti. De toda tú. Me prometiste que no te ibas a ir de mi lado nunca.

-          Y  tú me prometiste no hacerme daño jamás, y ahora me entero de que has estado haciéndomelo siempre.

-          ______, yo…

-          ¿Por qué? –pregunto mientras las lágrimas empiezan a salir de mis ojos- ¿te divertías mientras me mentías? ¿te lo pasabas bien viéndome llorar y sin poder decirme la verdad? –me acerco a él y le empujo haciendo que de un paso hacia atrás- ¡contéstame! –exclamo mientras las lágrimas empiezan a salir con más velocidad- ¿te divertías? –le pego otro empujón pero esta vez no se mueve y con sus manos aguanta las mías dejándola en su pecho.

Bajo la cabeza mientras siento como todo mi cuerpo tiembla, como todo se va a la mierda. Mientras siento como las mentiras me pisotean una vez tras otra haciéndose huellas en mi corazón. Llorando sin querer llorar pero sin poder parar. Sidngo unos brazos rodear mi cuerpo y poco después la respiración de Justin chocar con mi cuello. Y ahora me doy cuenta de toda la razón que tiene la famosa frase de: a veces quien te hace llorar es la única persona que te puede consolar. Me aferro a su cuerpo, y me derrumbo justo ahí. A su lado. Sintiéndome una marioneta de mi dolor. Nuevamente todo vuelve a ir mal. Nuevamente la tormenta se apoderó del sol, y las nubes grises del cielo azul. Mi corazón se rompe poco a poco, y no sé si seré capaz de poder sobrellevar todo esto. ‘Lo siento tanto, pequeña. Lo siento tanto’ susurra Justin en mi oído haciéndome estremecer. Me separo de él, y le miro con nada más que dolor en mis ojos. Quiero hablar pero las palabras no salen, todo se ha vuelto en mi contra. Quizás la felicidad no esté hecha para mí. Y la única solución que juega en mi mente es una: huir.

-          Perdóname…-susurra Justin con la voz ronca dejando caer su frente en la mía para poco después quitar mis lágrimas con las yemas de sus dedos. Me aparto dejando su mano en el aire.

-          Me voy a ir, Justin. Voy a alejarme de todo esto –digo haciendo un paréntesis en toda la situación- y cuando vuelva, quizás podamos hablar.

-          Pero, ¿dónde vas a ir?

-          A un sitio que cuando mire para el lado no vea a nadie que me ha traicionado.

Y dicho esto con una última mirada salgo del jardín para dejar solo al que fue el amor de mi vida, y ahora no es nada.

|| NARRADOR ||

En la vida ocurren cosas que te hacen darte cuenta de la realidad. La vida tiene una serie de normas las cuáles nadie cumple. A veces confías en alguien que realmente todo lo que le tiene atado a ti es una mentira, pero otras veces confías en alguien que te miente porque lo daría todo por ti. Pero a veces todas las cosas que creías que era verdad son mentiras, y aunque sean mentiras pequeñas. O mentiras grandes. Siguen siendo mentiras.

Hay una parte en la vida de toda persona que se cree que todo el mundo te quiere regalar sonrisas que contienen mentiras. Que parecen que te dicen mentiras para que te sientas mejor, sin saber que todas las mentiras llegan a su final, un final que se podría haber solucionado sin empezarlo.
Y ahora mismo ______ piensa que toda su vida ha sido una puta mentira, llena de sonrisas falsas. De te quiero sin sentimientos. De caricias sin deseos. Tantos momentos, tantas risas, tanto amor que ahora andan roto encerrado en una caja que nadie podrá encontrar. Una caja que está en su corazón. O mejor dicho de sus corazones.

Justin está mirando a la nada, su vida acaba de dar un giro de trescientos sesenta grados. Acaba de perder a la chica que le ha regalado sus mejores días, sus mejores noches. Acaba de perder a la chica que le ha dado sus mejores sonrisas, e incluso sus mejores lágrimas. Y ahora no tiene nada, por su maldita cobardía. Por culpa de todas esas mentiras que han llegado a su final. La ha perdido, lo que más ha temido que pasara, ha pasado. Se deja caer en el césped y las lágrimas empiezan a caer por sus mejillas. Sus ojos color miel se van apagando a un color oscuro, sin sentimientos, sin nada que transmitir. Porque ahora está roto. Los chicos no lloran le dice una voz en su cabeza. Créeme que cuando pierdes a una personas que amas, todo el mundo llora le responde otra voz. Y todo se acaba. Todo ha acabado. La mecánica del amor se ha apagado para no volver a encenderse.






Si has leído los capítulos 60 y 61 de la mecánica del amor, pulsa aquí para hacérmelo saber ¡Muchas gracias por leer!

domingo, 14 de julio de 2013

Fear.





Hola, me pasaba por aquí para deciros que la mecánica del amor está llegando a su fin, le quedarán tres o quizás cuatro capítulos sin contar el epílogo. Tengo una idea para una novela que ocupará tres partes exactamente, se llamará ‘Fear’. Que significa como la mayoría sabéis, miedo. Esta novela será totalmente distinta a las anteriores, llevo pensándola desde hace varios meses, y he escrito en una libreta todas las ideas que he tenido. Como el mismo título dice, esta novela tratará sobre el miedo. Pero no solamente sobre eso, estará llena de peligro, amor, perdición, mentiras. Solo imagínense que un chico llega a una ciudad con el fin de encontrar al hombre que mató a su padre y conozca a una chica que pone su vida patas arriba...

Si queréis que suba la sipnosis de esta nueva novela pulsar aquí ¡Un besazo, y gracias por todo!

viernes, 5 de julio de 2013

La mecánica del amor {59}



Miro a Justin que mira concentrado hacia el frente mientras que su brazo se aprieta cada vez más a mi alrededor, acaricio su brazo con las yemas de mis dedos intentando que se relaje ya que está demasiado tenso. Quiero preguntarle qué le pasa pero me temo que no me va a contestar ya que desde que hemos hablado tras la llamada, no me ha hablado a penas.

Inclino un poco mi cabeza para que mis labios estén a la altura de su mejilla en la cual deposito un beso haciendo que el gire la cabeza hacia mí. ‘Por fin he conseguido que me mire’ pienso para mí misma. Intensidad, dolor, tristeza, amor, pasión, miedo…no puedo descifrar lo que sus ojos intentan transmitirme. Alzo mi mano derecha para colocarla sobre la mejilla que segundos antes he besado, él deja caer ahí su cara. Doy leves caricias: de arriba hacia abajo, con tranquilidad y amor. Cierra los ojos y en ese mismo momento me doy cuenta que como he estado pensando: algo va mal. Cojo un poco de aire y lo suelto haciendo que algunos mechones de su pelo se muevan. Abre los ojos.

-¿Qué te pasa, cariño? –pregunto en un susurro. Me mira sin soltar ninguna palabra y se acerca más a mí. Mete su cabeza en el hueco de mi cuello, y allí deposita varios besos. Acaricio su pelo con intención de que me conteste. ‘¿Hm…?‘ susurro haciéndole saber que espero una respuesta.

-Nada, estoy cansado.

-Justin, no me mientas…

-No es nada, pequeña.

Me separo de él haciendo que levante su cabeza y suelte su brazo de mi cintura. Miro hacia la ventana que está al lado de mi asiento y me entretengo con el ruido que hacen las ruedas al chocar contra la vía del tren. Siento un brazo por mi cintura nuevamente y poco después un suspiro en mi oído que me hace estremecer. ‘No te enfades, no me pasa nada. No te miento.’ 
No giro la cabeza y sigo concentrada en el ruido, pero ahora no exactamente en el de las ruedas del tren, sino en el de su respiración contra mi cuello. En el de sus latidos de su corazón combatiendo contra los míos. Me acerca más a él haciendo que choque contra su pecho.

-Tengo miedo –susurra de forma inesperada. ‘Por fin habla’ pienso.

Me incorporo poniéndome frente a él.

-¿De qué?

-De los secretos.

-Justin, no tienes que tener miedo de contármelos.

-No tengo miedo de contártelos.

-¿Entonces?

-Tú.

-¿Qué pasa conmigo?

-Tengo miedo de ti.

-¿De mi?

-De que me dejes.

-Eso no va a pasar.

-Créeme, pasará.

Le miro, y ahora la que tiene miedo soy yo, ¿qué tan malo pueden ser esos secretos? Me quedo colgada en sus ojos mientras siento sus suaves caricias en el trozo de piel desnuda que deja mi chaleco al descubierto, me acerco a él y dejo un beso fugaz en sus labios. Tengo tanto miedo de lo que podrá pasar, que no quiero alejarme de él si quiera un segundo. Sube su mano de mi cintura para ahora quitar unos mechones que cuelgan por mi cara para meterlos detrás de mi oreja. Te quiero vocaliza y siento el temblor de sus palabras. Te quiero mucho más susurro ahora cerca de sus deliciosos labios y sin apenas poder controlarme junto mis labios con los suyos haciendo magia o provocando mariposas en mi estómago, como muchas personas dicen. Subo mi mano hacia su pelo y allí juego un poco con los suaves mechones que se deslizan por su frente. Nunca antes nos habíamos besado así. Con tanto deseo, tanta pasión, tanto amor y sobre todo tanto miedo a separarnos.

De pronto el tren se para mientras suena un pequeño timbre, me asusto y Justin no tarda en abrazarme para luego susurrar ‘es la primera parada, pequeña’ suspiro mientras me relajo. Nunca hemos hecho paradas cuando hemos venido. ‘Normalmente venimos en otro tren el cual no hace paradas, pero como ha sido todo de improvisto hemos cogido este’ susurra de nuevo como si pudiera leer mi mente. Asiento y me acurruco mejor en sus brazos, se siente realmente bien aquí. Empieza a sonar heart on fire en la radio. ‘Cause when I’m with you I’m grinning, once I was screwed and now I’m winning’, Justin me mira y no tardo en dedicarle una sonrisa que hace que se relaje.

-Me encanta esta canción, es de una de mis películas favoritas –digo mientras acaricio su brazo- I’ve been crazy for you all this time – tarareo ganándome una sonrisa de su parte- me encanta tu sonrisa –susurro repasándola con las yemas de mis dedos. Frunce sus labios y besa cada uno de mis dedos mientras río.

-A mí me encanta tu sonrisa, también.

-Pues quiero que sepas algo…-susurro mientras me acerco a sus labios.

-¿Qué?

-Que eres tú quién la forma.

Sonreímos y nos besamos una y otra vez aprovechando cada segundo que quizás algún día podamos perder.


El tic tac del reloj suena cada vez más despacio, y mis ansias por llegar a mi casa aumentan cada vez más. Estoy nerviosa, no he escuchado a mi madre decirme hija desde hace cinco jodidos años, y ahora estoy a minutos de escucharla decírmelo de nuevo. De escucharla explicarme tantas cosas. De que me acurruque antes de dormir. De sus besos en la frente. De sus broncas. De volver a ser una familia pero sin el miembro principal: mi padre. Estamos a punto de llegar a la parada que nos corresponde, Justin está aún más tenso que antes. Doy un beso en su cuello y quito mi cabeza de su hombro para concentrarme en él, al notar mi mirada se gira y me mira. Cojo su mano para entrelazarla con la mía.

-Me muero de ganas de ver a mi madre, Justin –digo mientras siento como mis ojos empiezan a picarme. Malditas lágrimas.

-Ella seguro que se muere de ganas de verte a ti también, pequeña. – se
acerca y deposita un beso en mi frente dejando un rastro de un suspiro cuando se separa.

Tengo un mal presentimiento.

|| JUSTIN ||


Miro hacia el frente mientras juego con la mano de
____ y la mía. Estoy jodidamente nervioso, todo lo que no quería que pasara está pasando justo ahora. Miro a mi novia que sonríe mientras se prepara para levantarse. El miedo de perderla se apodera de mí y me maldigo mil veces por no haberle contado todo antes. El tren se para y todos, incluyendo a mi novia, se levantan.

_____
tira de mi brazo para que me levanta, le hago caso y me levanto junto a ella. Cogemos nuestras mochilas y alguna que otra bolsa. Salimos del tren. ____ enreda su brazo por mi cintura y yo inmediatamente pongo mi brazo sobre sus hombros acercándola a mí para darle un beso en su cabello. Huele a vainilla. Amo su olor e intento olerlo una vez tras otra por el miedo de que dentro de un par de horas no me deje si quiera acercarme a ella, ante tal pensamiento acerco a _____ más a mí. Ella me mira con una mueca pero poco a poco esa mueca se va transformando en una hermosa sonrisa. Saca su móvil de su bolsillo y pulsa rápidamente un número: su hermana.

Mientras habla tira de mi brazo para que vayamos más deprisa, justo cuando damos con la carretera eleva un brazo haciendo parar a un taxi y segundos después colgar. Me mira con los ojos brillantes y una sonrisa enorme. Me encanta verla feliz, pero ojala fuera por otro motivo. Y no por este.

-Justin, ¿me escuchas? –pregunta desde dentro del taxi. Asiento y entro para sentarme a su lado. Me mira mientras frunce el ceño para luego suspira. Se acerca a mí y deja un beso cálido y mojado en mis labios- no me vas a perder. – susurra.

Miro cada gesto que hace, cada suspiro, cada sonrisa, cada pestañeo. Es completamente hermosa.

La gente le tienen miedo a morir, le tienen miedo a cualquier animal o insecto, a la soledad, al agua, a los aviones, al peligro, pero yo tan solo tengo miedo de perderla. De despertarme y saber que no volverá a estar conmigo. De no sentir sus besos y de no poderle abrazar cada vez que lo necesite. El miedo de que todo lo que es amor se convierta en odio. El miedo de contarle cada uno de esos secretos que harán que me odie a mí y a muchas personas que si quiera ella conoce.

-Te amo –susurro.

-Yo también te amo –susurra en respuesta cerca de mi oído.

Me giro y atrapo sus labios saboreándolos de manera posesiva. La quiero tanto. La necesito tanto. 

El taxi se para haciéndonos saber que ha llegado, no pasa si quiera diez segundos cuando
_____ ya está fuera pidiéndome que baje lo más ligero que pueda. Mientras bajo ___ paga al taxista que no tarda en irse a buscar a otros clientes. ____ sale corriendo hacia la puerta pero se para al ver que no la sigo. Soy un maldito cobarde que no tiene huevos a afrontar todos los errores que ha cometido.

-Vamos, bebé –sonríe
____ mientras extiende su brazo hacia mí. Suspiro y doy un paso hacia ella. Cojo su mano pero no para ir a su lado, sino para tirarla hacia mí. Le abrazo mientras siento su corazón latir a toda hostia contra mi pecho- hey…-susurra acariciando mi pelo- ¿estás bien?

-Te quiero –susurro antes de chocar nuestros labios. Le beso una vez tras otra, así me llevaría hasta que sus labios caducaran.

Nos separamos para dedicarnos una sonrisa. La suya llena de alegría la mía llena de miedos. Llama a la puerta un par de veces hasta que le abre su hermana. Se tiran una hacia la otra dándose un abrazo lleno de sentimientos. ‘¿Y mamá?’ pregunta mi novia con un brillo intenso en su mirada. Violeta le hace un gesto con su cabeza y
____ no tarda en correr a la dirección que le ha señalado su hermana.

-Pasa, Justin –sonríe. Suspiro y entro dentro. Ahora mismo estoy enfrentando al peligro.

Doy varios pasos hasta entrar al salón donde veo a
______ abrazar con entusiasmo, amor, y sobretodo ilusión a su madre. Noemí. Trago saliva. El miedo me consume. Se separan de su gran abrazo con lágrimas en los ojos, ____ se voltea al sentir mi presencia pero mi mirada no capta la suya. Capta la de su madre, la cual me mira con el mismo miedo que le miro yo.

-Tú… -susurra temblorosa la madre de _____.

-Si, Noemí. Soy yo. Justin Bieber.

_____ nos mira sin entender nada. Me acabo de enfrentar a todos los secretos, me acabo de jugar el perder a la mejor persona de mi vida.



Si has leído este capítulo dale aquí para hacérmelo saber. ¡Hasta el próximo capítulo!

domingo, 23 de junio de 2013

La mecánica del amor {58}

El agua cae sobre nosotros mientras nos besamos como si quisiéramos comernos uno al otro, como si no tuviéramos suficiente de los dos. Las caricias aumentan junto a la velocidad. Las manos de Justin bajan por mis muslos hasta impulsarme para arriba haciendo que enrolle mis piernas en su cintura mientras soltamos algún que otro gemido. Me aprieta a su cuerpo mientras que las gotas de agua viajan por los pequeños y simples huecos que nos separan. Gimo cuando siento sus dientes clavarse en la piel de mi cuello, la temperatura empieza a subir y me siento a mil metros por encima del jodido cielo. Aprieto más mis piernas  alrededor de su cintura sintiendo su erección contra mi bajo vientre.

     -  Nena, no sabes todo lo que te deseo –susurra con la voz ronca en mi oído.

Echo mi cabeza hacia atrás dejándole más espacio para que pueda hacer lo que quiera que tenga pensado hacer con su deliciosa boca. Con su dedo índice traza leves líneas desde mi barbilla hasta el valle de mis pechos haciéndome estremecer. Bajo mis manos hacia su pecho y lo acaricio sintiendo su piel caliente sobre mí. Atrapo sus labios con los míos y los devoro literalmente con ansiedad, con ganas, con amor, con necesidad. Y grito al sentirlo dentro de mí, nuestros cuerpos chocan el uno con el otro mientras el agua corre por nosotros. Mientras que los besos se multiplican cada vez a más. Mientras que nuestros gemidos se hacen dueño de todo el silencio. Maldita sea, amo sentirlo dentro de mí. Sus manos aprietan mi trasero y gimo aún más fuerte como respuesta.

     - Te amo, _______.

Gime cerca de mis labios.

      - Yo también te amo.

Y dicho esto me dejo caer en su hombro cuando siento que explotamos juntos por dentro. Justin deja pequeños besos en mi hombro y mi cuello mientras acaricia mi espalda de arriba abajo haciendo que nuestras respiraciones se calmen. Nos dejamos caer hacia abajo y nos tumbamos en la bañera que está rodeada de agua caliente, tanto como lo estábamos nosotros hace apenas unos segundos el uno por el otro. Elevo mi cabeza del pecho de Justin y éste me besa en los labios dejando soltar un divertido gruñido.

       - Eres hermosa.

Sonrío mientras mis mejillas cogen algo de color y me escondo en su pecho el cual empieza a vibrar por su risa. ‘Me encanta hacerte enrojecer’ susurra cerca de mi oído haciéndome sonrojar aún más. Sonriendo dejo un pequeño beso en su barbilla apenas afeitada, repaso con mis uñas los vellos de su pecho mientras que el se estremece bajo mi tacto. Me siento bien al producir eso en él con mi simple toque. Repaso cada contorno de sus tatuajes y al terminar beso cada uno de ellos. Mmm. Se siente realmente bien besar a este chico. Me siento afortunada de tenerlo todo para mí. Elevo mi cabeza para mirarlo y me encuentro con su adictiva mirada color miel enfrentada a la mía que le mira con dulzura. Le quiero tanto. Aparto mi mirada y me pongo nerviosa al sentir la suya todavía sobre mí.

       - ¿Por qué me miras así? –suelto una pequeña carcajada.

       - ¿Cómo te miro?

       - No lo sé, como si estuvieras pensando en algo respecto a mi –río ante mi respuesta sin apenas lógica. Justin se inclina y acaricia mi mejilla.

        - Nena, yo siempre estoy pensando en algo respecto a ti –dice para luego dejar un casto beso en mis labios hinchados y a la vez rojos. Sonrío cuando nos separamos.

       - Será mejor que nos vayamos, tengo todos los dedos arrugados –digo mientras le enseño mis dedos. Sonríe  y besa mi mano para levantarse junto a mí.

Pongo una toalla a alrededor de mi cuerpo y otra en mi pelo mientras hago esto no quito la mirada del reflejo de Justin en el espejo. Paso la lengua por mis labios al ver las gotas de agua bajar tímidamente por su cuerpo. Me sonrojo cuando mi mirada se encuentra con la suya y la quito rápidamente. Escucho su risa mientras termino de liar una pequeña toalla en mi pelo y segundos después unos brazos rodean mi cintura. Sonrío y dejo caer mi cabeza en su hombros mientras cierro los ojos y me relajo simplemente escuchando su respiración chocar contra mi piel. Abro los ojos y Justin besa mi cuello para luego dejarme ir. Salimos del baño para entrar en la habitación. Dejo caer la toalla ante la atenta mirada de mi novio. Sonrío sin que él me pueda ver. Me pongo tan solo unas braguitas negras y luego dejo caer una camiseta de Justin por mi cuerpo. Quito la toalla de mi pelo y la dejo en la silla que está justo al lado del ropero. Cuando me giro me encuentro con Justin sentado en la cama mirando cada uno de mis pasos. Riendo le guiño el ojo y corro hacia la cama para acurrucarme en ella. Justin ríe y se pone su pijama ahora, dejándome admirar las vistas.  No tarda nada en hacerme compañía en la cama acurrucándome a su lado.

Trazo líneas por su desnudo pecho proporcionándole pequeñas caricias mientras que mi mente viaja hacia el sitio oscuro de mi cabeza: pensamientos que no deben de aparecer ahora. Los secretos de Justin que desconozco empiezan a torturarme mentalmente aunque intento no dejarlos meterse en mí. Parece ser que Justin se da cuenta de que algo me pasa y me aprieta a su cuerpo.

        - ¿Qué te pasa? –niego con la cabeza. Justin suspira y repite la misma pregunta un par de veces.

        - Justin…-muerdo mi labio nerviosa sin saber si quiero realmente escuchar lo que le voy a pedir- cuéntame esos secretos, por favor.

Siento su piel tensarse y sus brazos poco a poco me aprietan más a su lado como si tuviera miedo a que me vaya, y eso me asusta. Me asusta saber que esos secretos pueden ser tan fuerte como para el plantearme querer separarme de él.

      -  _____, yo…-suspira para sí mismo- no creo que pueda decirte.

      -  Me dijiste que me lo dirías, ¿de qué tienes miedo?

      -  De perderte –dice fijando su mirada en mí.

      -  No me vas a perder –agarro su mano con una sonrisa- confío en ti, cuéntame.




Después de una pelea en la cabeza de Justin separando los pero y los contras de si hablar o no, decide contárselo todo. Decide contarle todo lo que pasó hace unos años, exactamente cinco años oscuros. Llenos de secretos que él desconocía cuando pequeño pero que su padre le contó cuando creció. Y es que a veces: las apariencias verdaderamente engañan.

_____ mira a Justin atenta y nerviosa, queriendo y a la vez no queriendo saber todo lo que Justin tiene que contarle. Pero confía en él, y nada en el mundo le hará separarse de él, o por lo menos es lo que ella piensa ahora mismo pero como dice un refrán: del amor al odio hay un solo paso.

Justin se acerca a los labios de _____ antes de hablar y deposita una serie de besos, cada uno más apasionado que el otro. Cuando se separa de su chica la mira con miedo y con amor.

      -  Te amo.

      - Justin me estás asustando.

      - Dime que me amas –gruñe Justin suavemente por lo bajo.

       - Sabes que te amo.

Justin asiente y besa de nuevo a _______. Coge aire y lo suelta suavemente.

     -   Hace algún tiempo, exactamente cinco añ…-se para al escuchar el móvil de _____ vibrar.

      -  No lo cojo, no importa.

      - Cógelo, ya han llamado una cuantas de veces. Quizás es importante.

_____ le mira, y luego de pensarlo un par de veces asiente. Se levanta de la cama y coge el teléfono, el nombre de su hermana parpadea en la gran pantalla.

        - ¿Puedes llamarme más...-un grito que proviene del otro lado del teléfono le interrumpe.

      -  ¡Ven a casa, mamá a recuperado la memoria! ¡Se acuerda de todo, ____! –exclama sollozo tras sollozo. 
    
   Los ojos de _____ se llenan de lágrimas que son signo de su felicidad y sin poder articular nada más susurra un ‘voy en seguida’ y luego cuelga. Se gira ante la mirada preocupada de Justin, ______ suelta una risa mientras llora y se tira corriendo encima de su novio.

      -  ¡Mi madre ha recordado, Justin! –exclama _______ alegre.

Justin se queda parado bajo su novia con el corazón cada vez yéndole más rápido de lo normal, ahora sí, todos los secretos están a punto de descubrirse. Secretos llenos de oscuridad.