domingo, 9 de marzo de 2014

Fear. Capítulo treinta y cinco.

Toda la sala se ha quedado en silencio, tan solo se escuchan los pasos de la madre de Justin y su hermana en el piso de arriba. No hay nada que decir. Las dudas han aparecido. Y tanto Jane como Justin no saben que decir ni hacer, pero los dos saben que todo es demasiado extraño.

-         Yo, n…

-         Hablaré con mi padre –Jane le mira- no te preocupes, voy a intentar saber si él sabe algo que podría ayudarte.

-         Sabes que no quiero que te metas en esto.

-         Lo sé.

Justin asiente.

-         Pero eso no quiere decir que no te ayude –sonríe la chica- porque lo voy a hacer.

Ambos se miran y sonríen a pesar de todos los pensamientos que tienen. Pero que por supuesto, uno de esos pensamientos es la suerte de tenerse el uno al otro.

Se escuchan unos pasos bajar la escalera rápidamente acompañado de una dulce risa que hace sonreír ampliamente a Justin. Jazzy baja las escaleras hasta correr a los brazos de su hermano para abrazarle. Le ha echado de menos, y es que desde que se fue no ha parado de recordarle y ahora que lo tiene no quiere soltarle. Pattie sonríe mientras baja el último escalón, y con una sonrisa todos se despiden.





Han llegado de pasear por la ciudad hace media hora, y están realmente cansados. Entre el viaje y que la pasada noche no durmieron demasiado, todo se ha juntado. Jane se apoya en el pecho de Justin mientras que éste le acaricia el cabello.

-         Mmm…-murmura Jane cerrando los ojos.

-         ¿Estás cansada?

Jane asiente.

-         ¿Quieres ir a dormir? Podemos despertar más tarde, a la hora de cenar.

-         Solo quiero dormir si tú lo haces a mi lado.

-         ¿Esa es tu manera de pedirme que te abrace mientras dormimos?

-         Si.

-         Pues entonces me estás haciendo dudar de tu confianza…

-         ¿Qué? ¿Por qué?

-         Jane, yo sería incapaz de verte dormir y no abrazarte.

Jane sonríe mientras se acerca a los labios de Justin y los besa con cautela. Cuando se separan, ambos se levantan del sofá y de la mano suben a la habitación de Justin. Totalmente sencilla. Las paredes desnudas de un color marrón y una gran cama en medio.

Tan solo al entrar, Jane se tira en la cama quedando boca arriba y con los brazos abiertos. Justin ríe y no duda en ponerse arriba de su novia y empezar a darle besos por toda la cara: mejillas, nariz, parpados, labios, frente…Jane ríe cuando el roce de los labios de Justin le hacen cosquillas.

-         Eres preciosa.

-         Siempre dices eso.

-         Quiero que lo sepas.

-         ¿Por qué?

-         Quiero que te sientas bien contigo misma, y que cuando te diga que eres preciosa no me contradigas, porque lo eres. Jodidamente preciosa.

-         Te quiero, Justin.

Justin asiente y se acerca de nuevo a los labios de Jane para empezar un nuevo beso, esta vez con más pasión, fogosidad y necesidad. Justin comienza a acariciar las curvas del cuerpo de Jane haciéndola estremecer cuando siente sus manos entrar por dentro de su blusa.

-         ¿Serías capaz de no gritar como loca si te hago el amor ahora mismo?

Jane ríe fuertemente y hace girar a Justin quedando ella encima.

-         Esta vez será al contrario –dice mientras se posiciona mejor encima de Justin haciendo que gima- ¿serías capaz de no gritar como loco si te hago el amor?



Jane abre los ojos poco a poco cuando siente como alguien se mueve a su lado. Justin se mueve de un lado a otro, sin césar. Está teniendo una pesadilla.

-         Justin…-susurra Jane- eh, cariño –le llama mientras mueve su brazo suavemente.

Justin empieza a moverse más rápido, asustando a Jane.

-         Justin –dice más alto- ¡Justin! –exclama dándole en su brazo un poco más fuerte haciendo que éste despierte.

La respiración de Justin es totalmente irregular, Jane le abraza sintiendo como él le abraza fuertemente pegándola a su cuerpo.

-         Just…

-         Sh, no digas nada. Abrázame, por favor. No te vayas, no tú.

Jane asiente y se estrecha mejor entre los brazos de Justin escuchando los rápidos latidos de su corazón que no censan. Los nudillos de Justin están blancos mientras éste aprieta su puño, Jane los acaricia haciendo que su cuerpo se vuelva menos tenso y que su respiración deje de ir tan rápido.

-         Estoy aquí, no me voy a ir. Te quiero…-musita en su oído para luego dejar un beso en el cuello de Justin.


Justin baja la mirada para encontrarse con la de su novia que le mira preocupada, entonces se da cuenta de que todo ha sido una pesadilla. Que ella está a su lado, y que no se ha ido. Pero que por alguna extraña razón un mal presentimiento le invade haciendo que por primera vez tenga miedo, pero miedo a perderla. Un terrible miedo. 


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¡Hola, lector@as!

Estoy de vuelta con un nuevo capítulo de FEAR, ha sido suave pero lo hice así porque los próximos van a ser demasiado fuertes y largos.

Lo único que quiero decir es que espero sorprenderos con estos dos últimos capítulos que quedan para que la primera temporada termine.

Os daré un adelanto del final: muertes, decisiones, errores, trampas, obsesión, el último tatuaje con la última historia y muchos giros en varias personas.

¡HASTA MUY PRONTO, ESPERO VUESTRAS OPINIONES!

lunes, 3 de marzo de 2014

Fear. Capítulo treinta y cuarto.

-          ¿Te puedo hacer el amor?

Jane ríe cuando siente a su novio murmurar esa pregunta en su oído mientras deja pequeños besos en su mejilla. Algunas personas se percatan de su risa y miran a la pareja con una sonrisa mientras recuerdan cuando ellos tenían sus edades. Y lo que disfrutaron en ese momento. Y es que a veces recuerdas cosas sin querer, sin habértelo propuesto.

-          Puedes hacerme el amor cuando quieras pero ahora mismo delante de cientos de personas no.

-          ¿No te apetece? –pregunta Justin divertido.

Jane le mira con una sonrisa. Y niega divertida.

-          Pues a mi me apetece muchísimo besar cada parte de tu cuerpo, y poder recorrer cada lunar de tu cuerpo con mi dedo índice mientras acaricio tu suave piel y te p…

-          Cállate.

-          ¿Por qué? –pregunta mientras nota como su novia se sonroja- ¿te excita lo que escuchas? – Jane asiente soltando una pequeña carcajada- a mi me excitas tú, pequeña.

Jane sonríe y se acerca a los labios de Justin dejando un casto beso en ellos. Cuando se separa de él, éste deja un beso en la frente de Jane y se acurrucan uno contra el otro.

-          ¿Tienes ganas de ver a tu madre y tu hermana? –pregunta Jane entrelazando sus manos. Justin asiente sonriendo.

Media hora más tarde el avión aterriza, y todos los pasajeros salen de el para ir ha recoger las maletas. Cuando Jane y Justin cogen sus respectivas maletas salen del aeropuerto.

-          ¿Tu madre sabe que vamos a ir? –Justin niega con su cabeza.

-          Se va a volver loca cuando te vea.

-          ¿A mi? –pregunta Jane frunciendo el ceño. Su chico asiente- ¿por qué?

-          Nunca he llevado a una chica a casa.

-          ¿Soy la primera, entonces?

-          Eres la primera en muchas cosas, nena.

-          ¿Cómo por ejemplo? –pregunta acercándose a él.

-          En ponerme nervioso cuando haces eso.

-          ¿El qué?

-          Acercarte.

-          ¿Te poner nervioso cuando me acerco a ti?

-          Si.

-          ¿Por qué?

-          No lo sé, simplem…

Pero Justin no acaba cuando siente los labios de Jane apretar contra los suyos sorprendiéndole. Cuando se separan, ambos se miran sonriendo. Justin la abraza y juntos esperan a que un taxi pase por la carretera. Justo cinco minutos después llega uno, y después de meter las maletas e indicarle la dirección, el taxista se pone en rumbo hacia la casa de Justin.

Quince minutos más tarde llegan. Jane mira con una sonrisa la pequeña casa que tiene en frente. Comparada con la suya es bastante pequeña, pero se ve realmente acogedora. Justin mira con nostalgia la casa y Jane al darse cuenta le abraza dejando un beso en su mejilla.

-          ¿Vamos?

-          Vamos, cariño.

Juntos se acercan a la casa mientras arrastran sus maletas. Después de un par de suspiros, Justin llama a la puerta. Se escucha unos pasos y la voz de una mujer a lo lejos. Y la puerta se abre para dejar ver a una niña de estatura media con el pelo castaño y unos ojos grandes, los cuales comienzan a brillar cuando miran a su hermano.

-          ¿Justin? –pregunta inocente.

-          ¿No me vas a dar un abrazo, pequeña?

La niña asiente rápidamente y corre hacia Justin para tirarse en sus brazos y soltar algún que otro sollozo. Jane mira la escena con ternura mientras no puede evitar sonreír ampliamente.

-          Jazzy, ¿quién e…

Pero la mujer se queda callada al ver a su hijo abrazando a la pequeña. Sus ojos se humedecen y con una mano tapa su boca evitando soltar un sollozo. No se lo puede creer.

-          Ven aquí, mamá.

La mujer no tarda en ir hacia su hijo y abrazarlo junto a su hija. Los tres se abrazan mientras que cierran sus ojos y sueltan suspiros y algún que otro llanto. Jane da un paso hacia atrás mientras intenta no soltar las lágrimas que luchan por salir. Hace tanto tiempo que ella no tiene un abrazo así con su padre.

Unos minutos más tarde, el abrazo se deshace. Y en ese momento la mujer y la niña se dan cuenta de la presencia de Jane que le dedica una sonrisa tímida. Justin sonríe divertido y se acerca a novia abrazándola por los hombros haciendo que de unos cuantos pasos hacia delante.

-          Ella es Jane, mi novia.

La cara de Pattie hace reír fuertemente a su hijo, y Jane se sonroja.

-          ¡Hola, yo soy Jazzy! –exclama la niña acercándose a Jane para abrazarla, ésta sonríe y se agacha un poco para corresponderle el abrazo.

-          ¿Cómo haces para soportar a mi hijo? –pregunta la madre de Justin haciendo reír a todos.

-          Llámalo masoquismo –bromea Jane.

Pattie sonríe y se acerca a Jane para abrazarla.

-          Entrad para dentro que aquí hace mucho frío.

Todos asienten y entran dejando la maleta en el living. Justin al entrar, sonríe al oler la comida que su madre está haciendo.

-          Lasaña –musita.

-          ¿Qué? –pregunta Jane sin entender.

-          Huele a lasaña –sonríe el chico haciendo sonreír a su madre y su hermana.

-          ¡Tu preferida! –exclama Jazzy con una sonrisa dejando ver que le falta algún que otro diente. Pattie asiente.

-          Subid a dejar las maletas, y bajad a comer –sonríe.

Justin asiente y coge de la mano a Jane para guiarla hacia la habitación. Cuando llegan, sueltan las maletas y Justin cierra la puerta para rápidamente coger de la cintura a Jane y dejarla caer sobre ésta.

-          ¿Qué pasa?

-          Que te quiero –susurra Justin en su oído.

-          ¿Y por qué me lo dices ahora? –pregunta Jane divertida.

-          ¿Debo de tener una cita para decírtelo?

-          Deberías –responde con una sonrisa.

-          ¿Me das cita durante el resto de tu vida para decirte que te quiero?

Jane sonríe mientras siente como sus mejillas se calientan y se acerca a su chico para dejar unos cuantos besos en sus labios.

-          Te doy una cita sin fecha de caducidad.

Ambos se miran y no tardan en volver a besarse, esta vez con más fogosidad. Las manos de Justin bajan hacia su sitio favorito, hacia la cintura de su chica para meter su mano bajo la blusa y acariciar la piel de Jane. Justin deja de acariciar y baja las manos hasta coger una pierna de Jane y subirla un poco haciéndole saber a ésta lo que quiere que haga. Jane coge un poco de impulso, y después de dar un pequeño salto, enreda sus piernas en la cintura de Justin soltando un pequeño gemido.  Se separan un poco y se quedan mirándose. Con cuidado Justin retira un mechón de pelo de Jane.

-          ¿Por qué me miras así?

-          Me gusta mirar a las personas bonitas.

-          Estás muy romántico hoy…-musita Jane con una sonrisa. Justin asiente.

-          ¿Qué me estás haciendo?

-          Enamorarte, como tú lo has hecho conmigo.

Cuando están a punto de besarse de nuevo, la voz de una niña les hace separar. Justin suelta una pequeña carcajada haciendo reír a Jane.

-          ¡Me muero de hambre! –exclama Jane bajándose de la cintura de Justin.

-          Yo también pero te puedo asegurar que de la comida que está esperándonos en la mesa no es.

-          Tengo una opción para poder quitarnos ese tipo de hambre.

-          ¿Si?

-          Si…-musita acercándose a Justin- puedes comerme a besos y luego yo comerte a besos a ti, ¿qué te parece?

-          No me tientes que sino, no te voy a dejar salir de la habitación.

Jane ríe divertida y se separa de Justin para poder salir de la habitación junto a él. Bajan las escaleras, y después de ayudar a organizar la mesa, los cuatros se sientan y entre risas y preguntas acaban de comer.

-          Te ayudo a quitar la mesa –propone Jane mientras se levanta de su silla. Pattie asiente con una sonrisa, y ambas van a la cocina dejando los cubiertos, platos y vasos en la encimera.

Justo entonces la puerta de la cocina se abre, y aparece Justin con Jazzy en sus hombros gritando.

-          ¡Baja a tu hermana o se caerá!

Justin baja a su hermana y con una sonrisa divertida se acerca a su madre e intenta cogerla.

-          ¿Quieres que te lo haga a ti también, mamá?

-          ¡Ni se te ocurra intentarlo! –exclama haciendo reír a Justin fuertemente.

Con una sonrisa en los labios suelta a su madre y mira a Jane que no para de sonreír.

-          ¿Quieres ir a ver la ciudad?

-          Me encantaría.

-          ¿Yo puedo ir? –pregunta Jazzy haciendo que su hermano sonría y asienta.

-          Vamos a abrigarte, entonces –comenta Pattie mientras lleva a Jazzy a su habitación.

Justin y Jane salen al living, y la chica no puede evitar fijarse en una foto que está en un gran mueble.

-          ¿Eres tú cuando pequeño? – Justin asiente mientras abraza a su novia por detrás.

-          Ese es mi padre –señala un pequeño cuadro. Jane dirige su vista hacia donde señala Justin y frunce el ceño.

-          ¿Puedo coger el marco un momento?

Justin asiente y mira confundido a Jane al ver su ceño fruncido.

-          ¿Qué pasa?

-          Le conozco.

-          ¿Qué?

-          Si, él venía a mi casa cuando yo era más pequeña.

-          ¿Te estás burlando de mi, nena?

-          No, te lo prometo. Tu padre venía a mi casa.

-          ¿Para qué iba a ir mi padre a tu casa, Jane?

-          Tu padre trabajaba para el mío –asegura la chica.


Justin va a hablar, pero entonces se calla al unir muchas piezas que estaban separadas. Todo encaja. Por eso Christian conocía a su padre, por eso todos esos hombres sabían quién era él. A veces las respuestas están más cerca de lo que uno cree. 


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¡Hola, lector@as!

Lo siento, lo siento, lo siento, por haber tardado tanto pero los exámenes estos días se han robado todo mi tiempo. Pero estoy de vuelta y espero poder subir el siguiente pronto.

Woooo este capítulo ha empezado suave pero ha terminado un poco fuerte, ¿qué pensáis? ¡Necesito saber vuestras opiniones! Espero que me mandéis comentarios en twitter o en el mismo capítulo.

Agarraros, ¡el final de la primera temporada está a la vuelta de la esquina!


¿ESTÁIS PREPARADAS? ¡HASTA PRONTO!

viernes, 14 de febrero de 2014

Fear. Capítulo treinta y tres.





El móvil de Jane comienza a sonar haciendo que la chica se desvele y gruña por lo bajo. A ciegas estira su brazo hasta tocar el móvil, lo desbloquea. Mira la hora: las diez. Frunce el ceño, y ve que tiene un sms. Y al ver de quién es, todo lo que pasó ayer le viene a su cabeza. Abre el mensaje.

‘Lo siento, nena. De verdad, perdóname. ‘

Antes de acabar de leer el mensaje, llega otro.

‘No puedo dejar que te hagan daño, Jane. Sabes muy bien como es mi vida. No puedo soportar que alguien te toque, por mi culpa. ‘

Jane lee un par de veces el mensaje, y unos segundos más tarde para la sorpresa de Jane, llega otro.

‘Te quiero, mi amor. ’

Una sonrisa se cuela en los labios de la chica. Deja el móvil encima de la cama y se vuelve a tumbar. Tan solo un par de minutos, y de pronto se levanta de la cama lo más rápido que puede. Camina hacia el baño, y después de quitarse toda la ropa quedando desnuda, se mete en la ducha. Diez minutos más tarde sale de ella, para comenzar a vestirse. Unos jeans, una blusa Bey y unos zapatos cómodos. Comienza a peinarse y a maquillarse un poco. Las diez y media. Maldita sea.

Cierra la gran maleta que está apoyada en la pared de la habitación, y después de coger el móvil y algo del dinero que tiene ahorrado, baja las escaleras con la maleta a peso. Cosa que hace que casi se caiga por las escaleras. Abre la puerta de la casa y sale de ella. Cierra y comienza a caminar hacia la casa de Justin rápidamente. Once minutos más tardes está parada en frente. Mira el reloj, las once. Mierda, no llega ni de coña. Llama a la puerta, y un Darren totalmente despeinado le abre la puerta.

-          ¿Pero qué hac…

-          Necesito que me lleves al aeropuerto, ahora mismo.

-          ¿Qu…

-          ¡Venga! –exclama la chica nerviosa. Darren asiente.

Darren se gira para coger las llaves de su coche.

-          Justin se va a volver loco cuando te vea –comenta Darren ya dentro del coche junto a Jane. Arranca y sale disparado hacia el aeropuerto.

-          Espero llegar a tiempo –musita- ¿cómo fue él al aeropuerto? Digo, si tú tienes el coche…

-          En moto, yo tenía que ir luego a buscarla. Pero parece ser que voy a tener que dar doble viaje –comenta divertido.

-          Gracias, Darren.

-          No me las des –responde éste con desdén.

Jane asiente con una pequeña sonrisa.

-          Él no se irá sin ti, tranquila.

-          ¿Cómo sabes eso?

-          Bueno, anoche me tuvo despierto hasta las seis de la mañana –musita soltando una carcajada haciendo reír a Jane- él solo quiere protegerte, Jane.

-          Pero esa no es una buena forma de protegerme –comenta la chica.

-          Es su forma –dice Darren- así lo conociste.

-          Y así le quiero –finaliza la chica.

Trece minutos más tarde, Jane está corriendo por el aeropuerto. Son las doce menos cinco y el avión sale a las doce. Comienza a mirar a todo su alrededor pero no tiene idea de dónde puede estar Justin. Coge su móvil, y marca el número de su chico. Un pitido, dos, tres…nada, no lo coge. Vuelve a intentarlo, uno, dos, tres…nervios. Cuatro, cinco, seis…desesperación. Siete, ocho…

-          ¿Jane?

-          Oh dios mío, ¿dónde mierda estás?

-          ¿Qué?

-          ¿Qué dónde estás? Maldita sea, Justin. Ni se te ocurra marcharte sin mí.

-          Pero tú…

-          Yo nada, me estoy volviendo loca, ¿dónde estás?

No se escucha ninguna respuesta.

-          Justin, me pued…

Y de pronto siente unas manos rodear su cintura por detrás y un par de besos tocar la piel de su cuello. Su cuerpo se relaja inmediatamente y cuelga la llamada. Se vuelve para hacer frente a su chico. Se miran, se devoran con la mirada, se hablan, se desean.


Los labios de Justin atrapan los de Jane haciendo que ésta se sorprenda por la rapidez, pero ese sentimiento de sorpresa se esfuma para dar paso a ese sentimiento tan especial que siente cuando está cerca de él. Primero un toque dulce, un ritmo despacio, pero poco después todo se vuelve más intenso. Y se olvidan que están en el aeropuerto, que la hora de que el avión saliera ha pasado, y que todo el mundo les miran con una sonrisa enorme. Pero qué más da eso, cuando se tienen el uno al otro.

-          Perdóname, mi vida.

-          Te quiero, Justin.

-          Y yo también te quiero, pequeña. Pero aunque me encanta esto, creo que el avión se va a marchar sin nosotros.



Ambos se miran y ríen. Corren hacia dónde tienen que dar sus billetes. Lo dan y luego dejan sus maletas. Y corren nuevamente hacia la inspección. Dejan sus objetos en una caja y pasan lo más rápido que pueden. Vuelven a coger sus cosas y sin si quiera ponérselas, van hacia la puerta que la mujer le indicó hace unos minutos atrás. En un altavoz dan la última llamada de su vuelo. Ambos les entregan los billetes a un hombre que les miran con una sonrisa divertida. Cogidos de la mano, van hacia el avión por una especia de túnel. Suben la escalera y cuando están dentro del avión. Sueltan un rápido suspiro de alivio. Buscan sus asientos y después de una pequeña pelea por quién estará en la ventana - la cual acaba ganando Jane - se sientan. Apagan sus teléfonos y se abrochan el cinturón. La azafata comienza a explicar algunos pasos en todo tipo de idioma, pero para entonces Jane y Justin ya están demostrándose cuanto se quieren a través de besos, caricias y susurros. Y es que cuando se quiere, ni el muro más grande del mundo te puede detener. O eso es lo que se piensa cuando se está enamorado.


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¡Como se suele decir más vale tarde que nunca!

Estoy escribiendo esto a las 0:00h de la noche, así que el día de los enamorados ha terminado, pero bueno, como yo estoy enamorada de cada una de vuestras sonrisas...Os regalo éste capítulo -un poco atrasada- por el día de los enamorados, espero que os saque alguna que otra sonrisa. De esas que salen justo en el momento que menos te lo esperas, pero dicen que esas son las mejores, así que si os he sacado alguna, gracias por dedicársela a lo que escribo. Es preciosa esa sonrisa tuya, como tú.

Muchas gracias por todo, por vuestros mensajes. De verdad, no sabéis lo que significa para mi. Muchísimo. Espero que cada vez os guste más la novela, la cual poco a poco llega a su final -de la primera parte-.

Solo quiero deciros algo: ahora llega los momentos más claves de la novela. Disfrutad de lo bueno porque queda muy poco para lo malo.

¡HASTA PRONTO!

jueves, 13 de febrero de 2014

Fear. Capítulo treinta y dos.

El reloj marca las once de la noche. El coche de Justin comienza a ir cada vez más rápido por las largas carreteras de Stratford. No hay nada que le detenga a llevar a cabo lo que tiene pensado. Cambia de marcha y coge una curva que le lleva al lugar donde quiere ir. Cuando está frente el club que le indicó su amigo, para el coche y sale de el para luego apoyarse en el capó. Parece que el club está cerrado, ya que no hay luces ni se escuchan voces. Coge un cigarro del paquete de tabaco que tiene dentro de su bolsillo trasero. Cuando lo enciende, tira el paquete dentro del coche. Y calada tras calada espera a la llegada de Christian. La cual no se hace esperar.

Un mercedes gris metalizado se acerca a donde él está aparcando justo en frente. Dos minutos más tarde, Christian sale de el con una sonrisa divertida en sus labios dirigida hacia Justin, el cual tira el cigarrillo al suelo para luego pisarlo con la punta de su zapato. Da un par de pasos hacia el hombre que tiene en frente y cuando está lo suficiente cerca…

-          Te avisé amigo…-dice para luego cerrar sus puños y golpear la cara de Christian con uno de ellos- te avisé de que no te acercaras a Jane, y lo hiciste, así que déjame decirte que la cagaste, bro. La cagaste poniendo tus manos en mi chica.

Y tan rápido como termina, le da otro puñetazo a Christian haciendo que éste caiga al suelo. Justin frunce el ceño al ver que no hay reacción por parte de él. Y eso le cabrea aún más, así que no duda en golpear el estómago del hombre que está tumbado en el suelo. Christian gime de dolor mientras curva su cuerpo aferrándose a el. Otra patada, otro puñetazo, otro cúmulo de insultos…

-          No sé a qué coño estás jugando…-comenta Justin enfurecido- pero te equivocaste de juego y de persona. No vuelvas a tocarla porque te juro que la próxima vez te mato, hijo de puta.

Y con una última mirada en el rostro ensangrentado de Christian, Justin se gira hacia su coche en el cual no tarda en subirse y arrancar para marcharse de allí, pero para su sorpresa no se siente mejor sino que tiene un extraño presentimiento.



Jane sonríe mientras prepara su maleta con un par de prendas de ropa y zapatos. Y algún que otro complemento. Está tan contenta. Acaba de llamar a Enma para contárselo y para pedirle que le coja los apuntes de las siguientes clases. Su amiga está igual de contenta que ella. Ya era hora de que le ocurriera algo bueno. Cuando está apunto de ir al baño para bañarse, la puerta comienza a sonar. Seguramente es Justin, no le ha llamado desde que se han visto y eso es extraño. Con una sonrisa baja las escaleras y sin preguntar abre la puerta. Y cuando ve a la persona que hay detrás de ella y su aspecto, su sonrisa se va para dejar escapar un pequeño grito.

-          ¿Pero Christian, qué te ha…-pero se calla al saber perfectamente que le ha pasado. Se lo imagina, maldita sea. Le hizo prometer que nada de esto pasaría.

-          Parece ser que tu chico se quedó bastante a gusto…-suelta una risa sin humor- pero me lo merecía. Vine a pedirte perdón, lo siento mucho Jane. Yo solo no sabía lo que hacía, te quiero tanto qu…

-          Sh…-dice Jane con confusión- siéntate ahí –señala una silla- te curaré.

Christian asiente y hace lo que Jane le ha indicado. La chica coge el neceser y se acerca al chico para comenzar a curarle. Christian suelta algún que otro gruñido.

-          Ya he terminado, lo siento por lo que él hizo sol…

-          No, está bien. Lo entiendo, si algún hombre te hiciera lo que yo te hice a ti, no dudaría en partir su cara.

-          ¿Justin está bi…

-          No me defendí, no lo merecía.

Jane asiente.

-          Deberías de irte –Christian asiente.

-          Lo siento, de nuevo. A veces no pienso lo que hago ni lo que digo, ¿tú muñeca está bien? –pregunta al fijarse en la venda.

-          Si, no te preocupes.

Ambos van hacia la puerta, y con una seca despedida. Christian se marcha. Jane maldice por lo bajo a su novio, con el cual está totalmente cabreada. Sube las escaleras rápidamente y coge el teléfono, pulsando el número de Justin.

-          Hola, mi amor ¿ya has prepar…

-          Me prometiste que no lo harías, Justin. Me dijiste que no te meterías en líos con Christian.

-          Nena, yo…

-          Tú nada, todos sois iguales. Todo el mundo me promete mierdas para luego que…

-          Jane, no iba a permitir que ese cabrón te tocara. Yo no ib…

-          Me voy.

-          Nena…

-          No, nena nada. Quizás esto no sirva y debería…

-          ¿Qué estás tratando de decir, Jane?

-          Que somos tan jodidamente diferentes, Justin.

-          Lo siento, ¿está bien? Te prom…

-          No, no me prometas nada. No quiero que me prometas algo nunca más.

-          Jane…

-          No voy a ir mañana contigo a ninguna parte.

-          ¿Qué?

-          Lo que escuchas.

-          Pero, mi am…

-          No me digas mi amor. Estoy tan cabreada ahora mismo.

-          Jane, lo sien…

-          Vete a la mierda.

Y dicho esto, Jane cuelga ya que sabe que si sigue hablando con él no tardará a penas unos segundos en perdonarle. Y no, esta vez será diferente. Durante toda su vida ha visto personas que le han prometido cosas y se han ido. O se han burlado de ella. Está cansada de todas esas promesas que solo sirven para sacarle una sonrisa un segundo y miles de lágrimas durante días. Está jodidamente cansada.

Tumbándose en la cama, se aferra a las sabanas mientras mira con nostalgia la maleta en la esquina de su habitación. Le hacía tanta ilusión, muchísima pero…

Sus pensamientos son distraídos por una dulce melodía que le hace saber que tiene un sms. Coge el teléfono y duda si leer o no el mensaje al saber de quién es. Pero su curiosidad, sus ganas y su corazón les indican que lo lea.

‘A las doce sale el avión, tengo tu billete junto al mío. Te espero en el aeropuerto a las once. Te quiero nena, perdóname. ‘

Será imbécil piensa mientras bloquea el móvil. Pero éste vuelve a sonar.

‘TE PROMETO QUE TE QUIERO MÁS DE LO QUE PENSÉ  QUERER A ALGUIEN. Y SI, TE LO PROMETO. ‘

Jane sonríe sin poder evitarlo, y es que cuando éste chico quiere detrás de su capa de chico duro puede ser la persona más romántica del mundo. Pero su sonrisa se quita, no va a caer con dos o tres cosas bonitas que le diga, no. El móvil vuelve a sonar.

‘Quiero que vengas conmigo, pasear de tu mano por las calles de Butte mientras todas las personas nos miran y sonríen al imaginarse cuánto nos queremos. Y créeme que no se equivocan, porque no importa una mierda lo diferente que seamos. Las peleas que tengamos. Al final del día siempre vamos a ser tú y yo nena. Te quiero. ‘

Y con los ojos bañados en lágrimas, deja el móvil en la mesita de noche mientras se acurruca en las frías sábanas blancas. Y su último pensamiento es una clara decisión: no va a ir con Justin a ninguna parte.



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¡Hola, lector@as!

Vuelvo pronto para deciros que acabo de subir un nuevo capítulo y si hay muchas opiniones mañana subiré otro más. Tenía esta parte pensada hace tiempo así que espero que os guste. El capítulo no quedó como me gustaría, pero pienso que el próximo os va a gustar más, ¡y espero no equivocarme!

En vuestras manos está -como siempre- que suba mañana o no, ¡necesito vuestras opiniones muchísimo!

PD: Butte es una ciudad de Montana, donde Justin vivía antes con sus padres como le explicó a Jane al principio de la novela y en la primera confesión del primer tatuaje. 

¡HASTA MUY MUY PRONTO!