domingo, 9 de febrero de 2014

Fear. Capítulo treinta y uno.

-          ¿Te sigue doliendo la muñeca?

Jane se encuentra sentada en la cama de su chico mientras éste le venda la muñeca intentando que el dolor se aleje. Le ha preguntado varias veces qué es lo que ha pasado, pero ella ha hecho todo lo posible por cambiar de tema.

-          No, ya no me duele –responde ella con una tímida sonrisa- gracias, cariño.

Justin sonríe y se sienta al lado de Jane para echarse hacia atrás en la cama, cosa que su novia no tarda en hacer también. Se abrazan mientras que el silencio inunda la habitación, pocas veces ha pasado eso. Pocas veces han estado los dos en una cama en silencio y abrazos. La mayoría de las veces han estado bromeando o haciendo el amor. Pero esta vez no. Esta vez el silencio es el que reina entre ellos. Nada incomodo, al revés, ambos necesitan eso para pensar con claridad.

Por un lado, Jane piensa en lo que ha pasado hace más de quince minutos en el cementerio. Christian. Ha sido bastante extraño, y aunque no quiera darle más vuelta a las palabras que le dijo, no puede evitarlo. No entiende porque le ha tratado así, y mucho menos porque le tuvo que seguir hacia el cementerio. Está intentando no contarle nada a Justin, y no porque no confíe en su chico, sino porque sabe perfectamente que si se lo cuenta Justin no se quedará quieto. Aunque por una parte quiere contárselo, él le ha contado muchas cosas, y ella no quiere mentirle, ¿debería decirle lo que ha pasado?

Justin, por otra parte, mira al techo serio mientras que su cabeza no deja de pensar en qué le ha pasado a su chica. Y su pulso se agita al pensar que alguien le ha hecho daño por su culpa. Necesita saber quién le ha tocado para así poder hacerle saber a esa persona que tocar a su novia ha sido lo peor que ha hecho en su vida. Pero también piensa en otra cosa, totalmente diferente, un pequeño plan. Retirado de toda esta mierda. Quiere preguntarle a Jane algo, pero está confuso no sabe si hacerlo o no, no sabe si será buena idea o quizás se esté adelantando. Pero tiene muchas ganas de hacerlo, y quiere hacerlo con ella a su lado.

-          ¿Estás bien? –pregunta Justin cuando nota como su chica se mueve entre sus brazos y se acurruca en su pecho. Jane asiente.

-          Me gusta estar entre tus brazos…-susurra ella tímidamente.

-          No más que a mi tenerte entre ellos.

Jane eleva su cabeza y besa castamente los labios de Justin. Se quedan mirándose unos cuantos segundos.

-          Cuéntame…-susurra Justin- ¿qué ha pasado?

-          Justin…

-          Confía en mí, cariño.

-          Confío en ti, solo prométeme algo…

-          Lo que quieras.

-          Que no te pondrás como loco cuando te diga lo que ha pasado.

-          Lo intentaré.

-          No, Justin –protesta la chica- prométemelo.

-          ¿No te vale con decir que lo voy a intentar? –Jane niega- está bien.

-          ¿Está bien, qué?

-          Te lo prometo –susurra Justin.

Jane asiente y vuelve a acomodarse entre los brazos de su novio.

-          Nunca había ido al cementerio, nunca había sido capaz de hacerlo. Pero hoy quería ir, quería hablar con mi madre. Cuando llegué y encontré su nombre…el mundo se me echó encima ¿sabes? –Justin asiente- es uno de esos momentos en los que no querrías existir para vivirlos. Cuando crecí y entendí la razón por la que yo no tenía una madre, siempre me hice la misma pregunta…¿por qué decidió morir y darme a mi su vida? Nunca me perdonaré eso.

-          Pero tú no has ten…

-          Sh…-Jane lo silencia- cuando estaba allí, apareció alguien –la mandíbula de Justin se tensa.

-          ¿Quién?

-          Christian.

-          ¡¿Qué?! ¿Ese hijo de put…

-          Me había seguido y yo intenté irme pero él me cogió del brazo. Yo iba dando pasos hacia atrás hasta que tropecé con un escalón y apoyé mal la muñeca…

-          ¿Y qué más?

-          ¿Qué? –pregunta Jane.

-          Hay algo que no me estás contando…-Jane mira hacia otro lado- nena, dime que hizo ese cabrón.

-          Dijo que cómo mi madre pudo dar su vida por una puta como yo…-susurra Jane mientras se esconde en el cuello de Justin y suelta algún que otro sollozo.

-          ¿Qué?

-          No me hagas repetirlo…

-          Lo voy a matar, te lo juro. Voy a acabar con él, ¿lo entiendes? –hace que Jane le mire- eres la persona más hermosa del mundo, no eres nada como una puta. Tú madre te dio la vida porque tú eras la suya, nena. Mírame, mi amor…-susurra Justin juntando su frente con la de ella- eres lo mejor que me ha pasado…-musita nervioso por la sinceridad que le está mostrando a su novia- te quiero muchísimo, cariño.

Jane asiente mientras solloza y abraza a su chico con todas sus fuerzas.

-          No dejes de abrazarme, por favor…-susurra Jane.

-          No entra en mis planes dejar de hacerlo.

-          Buenas noches, mi amor –musita Jane con voz cansada.

-          Buenas noches, hermosa.


Justin frunce el ceño mientras se acurruca entre las sabanas y estira sus brazos buscando a su novia, pero no la encuentra. Abre los ojos y mira por toda la habitación, pero nada. No la encuentra. Se levanta de la cama y camina hacia el baño mientras la llama. Pero nada. No tiene ninguna respuesta. Se está poniendo nervioso, totalmente nervioso. Mira hacia los lados hasta que se fija en la ventana. Hay un papel pegado en ella, y suelta un suspiro de alivio al saber que seguramente será una nota de su chica. Y no se equivoca.

‘ Buenos días, mi amor. He tenido que ir a casa, no olvides que tengo clase y tú también. Pero conociéndote…no hubieras querido ir, así que preferí no molestarte. Nos vemos más tarde, te quiero mucho. ‘

Sonríe y deja el papel encima de la cama. Mira el reloj que está encima de la mesita de noche. Las siete y media. Con suerte puede llegar a casa de Jane antes de que ella se vaya. Entra en el baño y se ducha rápidamente para luego vestirse con un pantalón de chándal y una sudadera. Baja las escaleras y coge las llaves del coche de su amigo al cual saluda con un movimiento de cabeza. Sale de la casa y corre para montarse en el coche que tiene aparcado a unos pocos metros. Se sube y prende el motor para salir disparado hacia la casa de su novia. Mira el reloj cuando aparca en frente de su casa. Las ocho menos diez. Sonríe para si mismo y baja del coche para apoyarse en el. Coge su móvil y teclea rápidamente un mensaje para su chica.

‘Date prisa o llegarás tarde, preciosa. ‘

No obtiene respuesta de su novia, pero unos minutos más tarde la ve salir de su casa a paso ligero para luego pararse al verle y mirarle con cara de sorpresa. Justin deja de apoyarse en el coche para acercarse hacia Jane la cual sonríe ampliamente y no tarda en colgarse en el cuello de su novio para darle un beso.

-          No esperaba que estuvieras aquí.

-          Me gusta sorprenderte.

-          Siempre lo haces.

Un par de besos más y ambos se suben en el coche para tomar dirección hacia la universidad mientras hablan de la música que suena en la radio. A Jane le gusta, pero Justin prefiere no escucharla. No es por ningún motivo, simplemente no le gusta escuchar música, cosa que su novia no entiende. A todo el mundo le gusta, pero al parecer no a todo el mundo. A Justin no. El coche se para frente a la universidad.

-          ¿Tú no vienes? – Justin niega con la cabeza haciendo sonreír a Jane- deberías de venir o repetirás curso.

-          No es un problema para mí, nena –sonríe- anda, ve o la que suspenderá serás tú.

Jane sonríe y se acerca a su novio para dejar un casto beso en sus labios, cosa que hace que Justin gruña.

-          ¿Qué ha sido eso?

-          ¿Un beso?

-          ¿A eso le llamas tú un beso? Vamos, puedes hacerlo mejor. No te veré durante horas y no podré conformarme con eso.

Ambos sonríen divertidos y se acercan para esta vez darse un beso lleno de pasión. Totalmente distinto al que se han dado segundos atrás. Se separan cuando necesitan un poco de respiración y aunque Justin quiere volver a acercarse y comerle los labios a su novia, decide no hacerlo. Sabe que ella se tiene que ir.

-          Después te vendré a buscar, quiero preguntarte algo.

-          ¿El qué? –pregunta ella ansiosa.

-          Te tendrás que esperar hasta más tarde, cariño.

-          Oh no…-protesta ella como si tuviera cinco años- odio que hagas eso.

-          ¿El qué hice?

-          Decir que me tienes que decir algo pero que lo tienes que hacer más tarde.
Justin suelta una carcajada.

-          Es que ahora no me da tiempo, preciosa. Ve a clase, a las dos estaré aquí esperándote.

-          Saldré antes.

-          ¿No tienes clases más tarde? –frunce el ceño.

-          Si pero no voy a prestar atención porque estaré pensando en eso que me tienes que preguntar –dice ella haciendo una mueca graciosa. Justin sonríe.

-          Llámame cuando salgas, y vendré a por ti ¿está bien? –Jane asiente.

-          Adiós, cariño –se despide ella mientras sale del coche.

Justin abre la ventana y hace que ella se acerque.

-          Te quiero –musita.

-          Yo mucho más.

Y después de aquella pequeña declaración que se ha vuelto una rutina para los dos, Justin arranca para ir hacia su casa donde tiene que pensar un par de cosas. Hoy será un día bastante ajetreado.

Un par de hora más tarde…

-          ¿Hiciste lo que te pedí? –Darren asiente.

-          Siempre va al club ese que está cerca de las naves –Justin asiente.

-          Gracias, bro.

-          No hagas nada de lo que te puedas arrepentir.

-          No haré nada que no tenga que hacer.

Darren va a decir algo pero se calla al saber que lo que pueda decirle a su amigo no va a servir de nada. Absolutamente de nada, lo que él tenga pensado hacer, lo hará. Sin ser conciente de las consecuencias que esto pueda tener. Es uno de los defectos de Justin: hace las cosas sin pensarlas un par de veces.

El móvil de Justin empieza a sonar, y éste sonríe cuando lee el nombre de su chica en la pantalla. Descuelga.

-          ¿Ya no has podido aguantar más?

-          No –ríe Jane al otro lado- no puedo aguantar más, ven aquí ahora mismo.

-          Tus deseos son órdenes para mí, cariño.

Ambos ríen y tras despedirse y mandarse algún que otro beso, cuelgan.

-          Nunca te había visto así con una chica.

-          No te equivocabas.

-          ¿En qué?

-          En que era especial.

Y dicho esto, Justin sale de la casa para volver a recorrer el mismo camino que recorrió hace unas horas.

A lo lejos ve a su chica, con unos jeans vaqueros y una camiseta de cuadros. Aparca el coche y sale de éste para dirigirse hacia Jane que le mira con una sonrisa.

-          Hola, impaciente –saluda Justin.

-          Hola, misterioso –responde ella mientras se acerca a su novio.

-          ¿Me extrañabas?

-          En realidad no he tenido tiempo de extrañarte pensando en lo que me tenías que preguntar.

-          Eso me ha dolido.

-          No tanto como a mi irme de clases –comenta sarcástica haciendo reír a Justin.

-          Pues yo si te he extrañado a ti –musita él mientras se acerca a Jane para besarla con todas esas ganas que tenía guardada.

-          Ya veo…-susurra Jane cuando se separan y sonríe- Justin…

-          Dime.

-          ¿Puedes decir ya lo que tengas que decir?

Justin ríe fuertemente.

-          ¿Qué voy a hacer contigo?

-          ¿Qué tal preguntarme eso que me quieres preguntar?

Justin sonríe y asiente.

-          Vamos al coche.

Jane asiente y acompañada de su novio, van al coche. Cuando entran, Jane se acurruca en el cómodo asiente de co-piloto y mira impaciente a Justin.

-          Verás hace tiempo que no voy a ver a mi madre y a mi hermana, ya sabes, desde que viene si quiera he hablado con ellas por móvil. Y quiero ir a verlas…-Jane asiente con una sonrisa- y quiero que vengas conmigo.

-          ¿Qué?

-          Mañana.

-          ¿Qué?

-          A las doce.

-          ¿Me lo estás diciendo en serio, Justin?

-          Completamente en serio, quiero que vengas conmigo y que ellas te conozcan.

-          Justin…-susurra Jane.

-          ¿Qué? –pregunta esta vez él.

-          ¡Claro que quiero ir contigo! –exclama Jane tirándose encima de Justin haciendo que éste choque contra la ventana dándose un porrazo en la espalda- ay, lo siento, lo siento.

-          No pasa nada –ríe Justin- ¿entonces quieres venir conmigo?

-          Si, pero…

-          ¿Pero?

-          Tengo clases, y si mi padre se entera se volverá loco.

-          Pero tu padre no está en casa durante la semana ¿no? –Jane asiente.

-          No está nunca –comenta la chica.

-          Entonces no habrá problema.

Jane sonríe ampliamente y besa los labios de Justin.

-          Gracias.

-          ¿Por qué?

-          Por dejarme formar parte de tu vida.

-          Nena…-susurra Justin- hace mucho que formas parte de mi vida.


Y se vuelven a besar, están enamorados uno del otro completamente. Tanto que lo único que les podría separar es que alguno de los dos faltara. 

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¡Hola, lector@as!

Estoy de vuelta con un nuevo capítulo de fear. Espero que os guste muchísimo y que me deis vuestras opiniones que son lo más importante. 

Tengo muchas ganas de que leáis los próximos capítulos porque vienen cargaditos de sorpresas buenas y malas. 

Muchas gracias por dedicarme un poco de vuestro tiempo, sois increíbles.

¡HASTA EL PRÓXIMO CAPÍTULO!

sábado, 1 de febrero de 2014

Fear. Capítulo treinta.

Y el silencio se apodera de toda la habitación, como el miedo de sus corazones. Ni una sola palabra, ni una mirada, ni siquiera una mísera lágrima. Justin tiene la mirada fija en la puerta, con miedo de ver a la chica que le ha robado el corazón marcharse. Pero para su sorpresa, siente unas manos acariciar su espalda de arriba hacia abajo. Cierra los ojos, y suelta un suspiro de alivio. Rápidamente se gira, y tan rápido como puede envuelve sus brazos alrededor del pequeño cuerpo de Jane. Le abraza fuerte. Tan fuerte que duele. Tanto que se pueden quedar sin respiración. Pero es tal el miedo que tiene de que la única persona que le ha dado vida se vaya, que no quiere soltarla. Pero finalmente, la suelta. Tan solo un poco. Lo mínimo como para poder ver sus ojos aguados.

-         Cuéntame que es todo esto, por favor…-susurra Jane.

-         Es lo que soy, Jane…es de lo que trato de salvarte cuando me separo de tu lado pero…-le acaricia la cara- estoy enamorado de ti –musita con temblor- tan jodidamente enamorado que no puedo separarme de ti –hace una mueca- sé que no soy el tip….

-         Cállate –susurra Jane juntando sus frentes- cállate, maldita sea. Si pudiera dar marcha atrás, me volvería a enamorar de ti –asegura con los ojos llenos de lágrimas.

Y Justin la mira mientras piensa la suerte que ha tenido por haberla conocido. Se acerca a los labios de su chica y se los besa con cuidado, como si fuera un cristal que se puede romper. Como si fuera un tesoro. Que realmente lo es, para él es el mayor tesoro encontrado. Le besa mientras las lágrimas intervienen entre medio del beso, el sabor salado de la tristeza y el sabor adictivo que siente cada vez que le besa. Ese maldito sabor que le vuelve loco. Se separan, y Jane con sus manos en cada una de las mejillas de Justin le anima a que le cuente todo. Absolutamente todo.

-         No, nena…-susurra Justin con voz ronca- te contaré solo la historia que toca hoy…-la mira con los ojos triste- tan solo un poco, pero te aseguro que eso te dará para imaginar todo lo demás.

Jane sin querer presionarlo, asiente. Ambos se sientan en el suelo frío de aquella habitación.

-         Llegué con una meta a Stratford, y es la de vengar la muerte de mi padre. Vengar todo ese jodido sufrimiento que nos han hecho durante años, no solo a mí, sino también a mi familia. Quiero vengar cada uno de los abrazos que mi padre se quedó sin darme. Cada uno de los besos que no le pudo dar a mi madre. Y cada una de las lecciones que le tenía que aprender a mi hermana. Voy a vengar cada jodida lágrima que he visto a mi familia derramar…-aprieta los dientes mientras mira hacia abajo.

-         ¿Y cuál es esa venganza? –pregunta Jane sin poder controlar sus dudas.

-         Voy a hacerle exactamente lo que le hizo a mi padre. Le haré sufrir tanto…-gruñe- que van a querer no haber nacido. Y luego…-musita mirando hacia otro lado- le voy a matar sin importarme una mierda que tenga o no una familia. Igual que hizo con mi padre.

-         Just…

-         No, Jane. Ni si quiera intentes convencerme para que no haga eso, porque lo voy a hacer. Juro por mi vida, que lo voy a hacer.

-         ¿Y sabes quién le hizo eso a tu padre? –Justin niega- ¿entonces quién ha disparado?

-         Unos hijos de putas, ellos quieren…-susurra- ellos quieren acabar conmigo y con todo lo de mi alrededor –mira a Jane que frunce el ceño- ellos no están detrás mía solamente, sino también detrás de ti.

-         ¿De…de mi? –tartamudea Jane.

-         Ellos saben lo importante que eres para mí. Ellos saben que si te llegaran a tocar y…

-         ¿Entonces cuando estábamos en mi casa y sonó un ruido eran ellos? –Justin asiente esquivando la mirada de su chica- ¿y cuándo llegaste ha aquella fiest…

-         Ellos me dijeron que te tenían, y todo en mi se volvió oscuro. Solo quería encontrarte y llevarte conmigo.

-         ¿Entonces no viniste porque me necesitabas? –pregunta Jane mientras su barbilla comienza a temblar- entonces no me llevaste a tu casa porque estaba sola, sino porque ellos est…

-         Hey, nena…-le para Justin- hice todo eso porque te quiero, y porque no puedo dejar que nada te pase. Porque si algo te pasa a ti, me muero ¿entiendes? –pregunta mientras eleva su mirada hacia la de Jane- te quiero, Jane. Te quiero tanto que todo esto me da miedo. Perdon…

      - Sh…-susurra ella- no me pidas perdón. Yo…yo también te quiero. Solo necesito pensar esto…-susurra con la voz quebrada-…solo pensar, quizás unos días ¿está bien? –musita- necesito cent…

- Está bien –asiente Justin- pero prométeme que volverás –le mira- porque te voy a estar esperando, Jane.




Unos días más tardes…

Un día tras otro pasa, y ninguno de los dos se ven. No han tenido más contacto, y no porque ninguno de los dos quieran. Sino porque no se atreven. Por parte de Jane, le da miedo. Muchísimo miedo. El saber toda aquella historia le ha hecho llegar a temer por su vida, y ha plantearse si Justin vale tanto la pena como para dejar de lado el miedo. Y por parte de Justin, no quiere ser egoísta. No puede serlo. Jane no se lo merece, ¿quién es él para obligarle estar a su lado, para hacerle sentir cada noche aquel miedo de que algo malo le pase?

Son las ocho de la tarde, y Jane anda por una de las calles de Stratford, con decisión. Sabe perfectamente lo que va a hacer. Y por primera vez, va a dar ese paso tan grande para ella en su vida. Cuando está frente al sitio que ha ido a visitar, abre la gran cancela haciendo que suene un ruido bastante desagradable. Y empieza a buscar el nombre de su madre entre cada una de las tapias de aquel cementerio. Se para cuando lee el nombre de la persona que le dio vida a cambio de quitarse la suya: Elisabeth Jones Brown. 

El corazón de Jane se encoje y se deja caer junto a la tapia de su madre, sus ojos rápidamente se llenan de lágrimas mientras que con sus manos temblorosas acaricia el contorno de las letras que están escritas en el cemento. 

      - Hola, mamá…-susurra- no me regañes ¿si? Es que no podía venir aquí sabiendo que no te podría abrazar. 

Y dicho esto, Jane suelta un llanto lleno de dolor mientras se deja caer en sus brazos y las lágrimas caen por su mejilla como si estuvieran haciendo una carrera. 

      - ¿Por qué lo hiciste? –deja salir aquella pregunta que tiene guardada desde hace años atrás- ¿por qué decidiste darme la vida a mí y no quedártela tú? Cuando iba a la escuela y veía a todas las madres esperar por sus hijos y a mí me esperaba cada día una persona distinta, juro, que no entendía nada, ¿por qué ellos podían tener una mamá y yo no? La primera vez que…-suelta un sollozo- que tuve que ir a un baile, no había nadie que me ayudara a elegir el vestido entre carcajadas ni que me ayudara a colocar bien mi pelo, ya sabes, todas las madres hacéis eso o por lo menos eso tengo entendido. Nunca he tenido una para poder asegurártelo…-musita mientras mira hacia abajo-…me he acostumbrado a estar sola, mamá. A sentirme sola cada día que pasa, cada noche…¿se debería una persona acostumbrar a la soledad? 

       - No –dice alguien justo detrás- nadie se debería de acostumbrar a la soledad, cariño.

Jane al escuchar esa voz, se gira rápidamente quitándose las lágrimas que resbalan por sus mejillas, pero es totalmente inútil, ya que al momento vuelven a salir.

      - ¿Qué haces aquí, Christian?

      - Te seguí.

      - ¿Y quién te crees que eres par…

      - Un hombre que está enamorado de ti, ¿no es suficiente eso?

      - Vete, por favor. Necesito estar sola.

      - No, por lo que he escuchado estás acostumbrada a eso, y voy a hacer que esa rutina cambie para ti. 

     - Pero yo no quiero tu compañía, Christian.

Y dicho esto se aleja saliendo por la cancela, pero pronto siente como unas grandes manos le detiene haciéndola girar. Christian la acerca a su cuerpo.

     - Déjame –se queja Jane empujando al hombre que tiene en frente- si no me sueltas vo…

     - ¿Vas a llamar a ese chico que tienes como novio? –pregunta divertido- que por cierto…¿dónde está? Hace tiempo que no sé nada de él.

     - Vete a la mierda –gruñe Jane soltándose del agarre de Christian- ni se te ocurra volver a tocarme porque te juro que la próxima vez…


     - ¿La próxima vez, qué? –pregunta desafiante- ¿eh? Dime, ¿Qué pasa si quiero tocarte? –se acerca a Jane haciendo que esta de un par de pasos hacia atrás- eres tan inocente, nena –escupe la última palabra con desagrado- siempre he estado contigo, y así me lo pagas –dice mientras hace un ruido de negación- muy mal, Jane.

Christian con una sonrisa divertida, se vuelve a acercar a Jane haciendo que ésta de pasos hacia atrás, pero esta vez tropieza con un pequeño escalón y cae al suelo soltando un pequeño gruñido al sentir el dolor en su muñeca.

     - Hay una cosa que no entiendo al igual que tú…-murmura agachándose a la cara de Jane- ¿cómo tu madre pudo darle su vida a una puta como tú? –pregunta mientras acaricia la cara de Jane, la cual con un manotazo, quita la mano de Christian de su cara.



El hombre ríe divertido y se va hacia el Audi rojo que tiene aparcado, dejándola tirada en el suelo con su pregunta rondando por su cabeza. Soltando un sollozo, se acurruca contra su cuerpo mientras tiembla al sentir el frío del suelo. Gime de dolor cuando mueve la muñeca e intenta apoyarse para levantarse. Con la otra mano, de manera temblorosa, coge su móvil. Y sin pensarlo, pulsa el número de la única persona que necesita. Escucha un pitido tras otro, haciendo que la espera sea eterna.


     - ¿Jane? 

     - Justin…-murmura sin poder contener un sollozo.

     - ¿Qué te pasa, cariño? ¿Por qué llorar? –pregunta seguidamente- ¿dónd…

     - Ven a por mí, por favor.

      - ¿Dónde estás? –pregunta preocupado y nervioso.

      - En frente del cementerio, el que está en las afu…

      - Sé donde es, tranquila mi vida, ¿estás bien? No me cuelgues, voy para allí –musita rápidamente mientras Jane escucha como enciende la moto- háblame, nena.

      - Estoy bien, solo…-susurra- solo te necesito a ti. 

      - Yo también te necesito, preciosa…-musita- estoy llegando, deja de llorar por favor. 

Jane se incorpora mientras suelta un bufido por el dolor de su muñeca. Pronto ve a lo lejos una moto, y al reconocerla, no tarda en soltar el móvil en el suelo y ponerse de píe intentando no apoyar su muñeca. La moto se para y Justin rápidamente se baja para correr hacia Jane y acercarla a su pecho mientras la abraza fuertemente.

     - Estoy aquí, mi amor. 

     - No me dejes sola, por favor.

     - No lo voy ha hacer. Nunca lo haría, cariño –le mima mientras hace que ella le mire a los ojos- ¿qué te ha pasado, qué haces aquí? – Jane niega haciéndole entender que ahora no quiere hablar de eso.

     - Te quiero, Justin. Perdónam…

     - Sh, perdóname tú. Te quiero mucho, cariño. Muchísimo.

A lo lejos, unos metros más atrás unos hombres ven la escena mientras sonríen divertidos y uno de ellos pulsa rápidamente un número de teléfono. 


      - Lo tenemos…si…a los dos…está bien...-el hombre cuelga y con una señal hace que los otros hombres se acerquen- guardad las pistolas, no vamos a ser nosotros quien matemos a ese gilipollas.

      - ¿Qué? Pero el jef…

      - El jefe me acaba de decir que antes de matarlo quiere conocerlo –comenta.

      - ¿Entonces lo que se planeó para de…

      - Ahí será donde el jefe le conozca…-asegura uno de ellos-…y luego, ¡pum! –enseña la pistola- lo matará. 


Muchas veces en la vida tendrás que decidir entre varias opciones, a veces lo tendrás seguro, otras no tanto. Y cuando esto ocurre, te das cuenta que toda tu vida a sido una completa trampa donde a veces tú eliges tu final y otras veces otros lo hacen por ti. 


Si has leído el capítulo pulsa aquí:  o envíame tu opinión vía twitter: @espeblumer o también puedes dejarme un comentario en el capítulo. 


¡Hola, lector@as! 

He vuelto, si, por fin he vuelto. Lo siento muchísimo por tardar, pero no pude subir antes. Pero bueno, ya estoy de vuelta con un nuevo capítulo de Fear.

Woo, ¿y ese final? ¿qué os pareció? ¿qué pensáis? El jefe quiere conocer a Justin pero...¿quién es el jefe?¿queréis saberlo? Pues entonces tendréis que seguir leyendo, porque queda muy poco para que lo sepáis.

El final se acerca -ohhhh- pero habrá una segunda temporada más intensa que esta ya que algunos personajes que salen en la primera, no estarán, y dejarme deciros que no os esperáis quienes son esas personas. 

Espero vuestra opinión, de verdad que la necesito. GRACIAS POR DEDICARME UN POCO DE TU TIEMPO.

¡UN BESO ENORME Y HASTA PRONTO!