domingo, 23 de junio de 2013

La mecánica del amor {58}

El agua cae sobre nosotros mientras nos besamos como si quisiéramos comernos uno al otro, como si no tuviéramos suficiente de los dos. Las caricias aumentan junto a la velocidad. Las manos de Justin bajan por mis muslos hasta impulsarme para arriba haciendo que enrolle mis piernas en su cintura mientras soltamos algún que otro gemido. Me aprieta a su cuerpo mientras que las gotas de agua viajan por los pequeños y simples huecos que nos separan. Gimo cuando siento sus dientes clavarse en la piel de mi cuello, la temperatura empieza a subir y me siento a mil metros por encima del jodido cielo. Aprieto más mis piernas  alrededor de su cintura sintiendo su erección contra mi bajo vientre.

     -  Nena, no sabes todo lo que te deseo –susurra con la voz ronca en mi oído.

Echo mi cabeza hacia atrás dejándole más espacio para que pueda hacer lo que quiera que tenga pensado hacer con su deliciosa boca. Con su dedo índice traza leves líneas desde mi barbilla hasta el valle de mis pechos haciéndome estremecer. Bajo mis manos hacia su pecho y lo acaricio sintiendo su piel caliente sobre mí. Atrapo sus labios con los míos y los devoro literalmente con ansiedad, con ganas, con amor, con necesidad. Y grito al sentirlo dentro de mí, nuestros cuerpos chocan el uno con el otro mientras el agua corre por nosotros. Mientras que los besos se multiplican cada vez a más. Mientras que nuestros gemidos se hacen dueño de todo el silencio. Maldita sea, amo sentirlo dentro de mí. Sus manos aprietan mi trasero y gimo aún más fuerte como respuesta.

     - Te amo, _______.

Gime cerca de mis labios.

      - Yo también te amo.

Y dicho esto me dejo caer en su hombro cuando siento que explotamos juntos por dentro. Justin deja pequeños besos en mi hombro y mi cuello mientras acaricia mi espalda de arriba abajo haciendo que nuestras respiraciones se calmen. Nos dejamos caer hacia abajo y nos tumbamos en la bañera que está rodeada de agua caliente, tanto como lo estábamos nosotros hace apenas unos segundos el uno por el otro. Elevo mi cabeza del pecho de Justin y éste me besa en los labios dejando soltar un divertido gruñido.

       - Eres hermosa.

Sonrío mientras mis mejillas cogen algo de color y me escondo en su pecho el cual empieza a vibrar por su risa. ‘Me encanta hacerte enrojecer’ susurra cerca de mi oído haciéndome sonrojar aún más. Sonriendo dejo un pequeño beso en su barbilla apenas afeitada, repaso con mis uñas los vellos de su pecho mientras que el se estremece bajo mi tacto. Me siento bien al producir eso en él con mi simple toque. Repaso cada contorno de sus tatuajes y al terminar beso cada uno de ellos. Mmm. Se siente realmente bien besar a este chico. Me siento afortunada de tenerlo todo para mí. Elevo mi cabeza para mirarlo y me encuentro con su adictiva mirada color miel enfrentada a la mía que le mira con dulzura. Le quiero tanto. Aparto mi mirada y me pongo nerviosa al sentir la suya todavía sobre mí.

       - ¿Por qué me miras así? –suelto una pequeña carcajada.

       - ¿Cómo te miro?

       - No lo sé, como si estuvieras pensando en algo respecto a mi –río ante mi respuesta sin apenas lógica. Justin se inclina y acaricia mi mejilla.

        - Nena, yo siempre estoy pensando en algo respecto a ti –dice para luego dejar un casto beso en mis labios hinchados y a la vez rojos. Sonrío cuando nos separamos.

       - Será mejor que nos vayamos, tengo todos los dedos arrugados –digo mientras le enseño mis dedos. Sonríe  y besa mi mano para levantarse junto a mí.

Pongo una toalla a alrededor de mi cuerpo y otra en mi pelo mientras hago esto no quito la mirada del reflejo de Justin en el espejo. Paso la lengua por mis labios al ver las gotas de agua bajar tímidamente por su cuerpo. Me sonrojo cuando mi mirada se encuentra con la suya y la quito rápidamente. Escucho su risa mientras termino de liar una pequeña toalla en mi pelo y segundos después unos brazos rodean mi cintura. Sonrío y dejo caer mi cabeza en su hombros mientras cierro los ojos y me relajo simplemente escuchando su respiración chocar contra mi piel. Abro los ojos y Justin besa mi cuello para luego dejarme ir. Salimos del baño para entrar en la habitación. Dejo caer la toalla ante la atenta mirada de mi novio. Sonrío sin que él me pueda ver. Me pongo tan solo unas braguitas negras y luego dejo caer una camiseta de Justin por mi cuerpo. Quito la toalla de mi pelo y la dejo en la silla que está justo al lado del ropero. Cuando me giro me encuentro con Justin sentado en la cama mirando cada uno de mis pasos. Riendo le guiño el ojo y corro hacia la cama para acurrucarme en ella. Justin ríe y se pone su pijama ahora, dejándome admirar las vistas.  No tarda nada en hacerme compañía en la cama acurrucándome a su lado.

Trazo líneas por su desnudo pecho proporcionándole pequeñas caricias mientras que mi mente viaja hacia el sitio oscuro de mi cabeza: pensamientos que no deben de aparecer ahora. Los secretos de Justin que desconozco empiezan a torturarme mentalmente aunque intento no dejarlos meterse en mí. Parece ser que Justin se da cuenta de que algo me pasa y me aprieta a su cuerpo.

        - ¿Qué te pasa? –niego con la cabeza. Justin suspira y repite la misma pregunta un par de veces.

        - Justin…-muerdo mi labio nerviosa sin saber si quiero realmente escuchar lo que le voy a pedir- cuéntame esos secretos, por favor.

Siento su piel tensarse y sus brazos poco a poco me aprietan más a su lado como si tuviera miedo a que me vaya, y eso me asusta. Me asusta saber que esos secretos pueden ser tan fuerte como para el plantearme querer separarme de él.

      -  _____, yo…-suspira para sí mismo- no creo que pueda decirte.

      -  Me dijiste que me lo dirías, ¿de qué tienes miedo?

      -  De perderte –dice fijando su mirada en mí.

      -  No me vas a perder –agarro su mano con una sonrisa- confío en ti, cuéntame.




Después de una pelea en la cabeza de Justin separando los pero y los contras de si hablar o no, decide contárselo todo. Decide contarle todo lo que pasó hace unos años, exactamente cinco años oscuros. Llenos de secretos que él desconocía cuando pequeño pero que su padre le contó cuando creció. Y es que a veces: las apariencias verdaderamente engañan.

_____ mira a Justin atenta y nerviosa, queriendo y a la vez no queriendo saber todo lo que Justin tiene que contarle. Pero confía en él, y nada en el mundo le hará separarse de él, o por lo menos es lo que ella piensa ahora mismo pero como dice un refrán: del amor al odio hay un solo paso.

Justin se acerca a los labios de _____ antes de hablar y deposita una serie de besos, cada uno más apasionado que el otro. Cuando se separa de su chica la mira con miedo y con amor.

      -  Te amo.

      - Justin me estás asustando.

      - Dime que me amas –gruñe Justin suavemente por lo bajo.

       - Sabes que te amo.

Justin asiente y besa de nuevo a _______. Coge aire y lo suelta suavemente.

     -   Hace algún tiempo, exactamente cinco añ…-se para al escuchar el móvil de _____ vibrar.

      -  No lo cojo, no importa.

      - Cógelo, ya han llamado una cuantas de veces. Quizás es importante.

_____ le mira, y luego de pensarlo un par de veces asiente. Se levanta de la cama y coge el teléfono, el nombre de su hermana parpadea en la gran pantalla.

        - ¿Puedes llamarme más...-un grito que proviene del otro lado del teléfono le interrumpe.

      -  ¡Ven a casa, mamá a recuperado la memoria! ¡Se acuerda de todo, ____! –exclama sollozo tras sollozo. 
    
   Los ojos de _____ se llenan de lágrimas que son signo de su felicidad y sin poder articular nada más susurra un ‘voy en seguida’ y luego cuelga. Se gira ante la mirada preocupada de Justin, ______ suelta una risa mientras llora y se tira corriendo encima de su novio.

      -  ¡Mi madre ha recordado, Justin! –exclama _______ alegre.

Justin se queda parado bajo su novia con el corazón cada vez yéndole más rápido de lo normal, ahora sí, todos los secretos están a punto de descubrirse. Secretos llenos de oscuridad.



lunes, 27 de mayo de 2013

La mecánica del amor {56-57}

Siento una respiración en mi oído y poco después un suave susurro canturrea en mi oído izquierdo ‘despierta, princesa’. No tardo en hacerle caso y abro mis ojos para luego cerrarlos un par de veces hasta acostumbrarme a la luz. Lo primero que veo cuando los abro es una sonrisa: la sonrisa más bonita del mundo sin duda. Cuanto echaba de menos ver esa sonrisa al despertar. Elevo un poco mi cabeza mientras suelto un gruñido que no tarda en convertirse en un acto gracioso para Justin, ya que carcajea fuertemente. Sonrío al escucharle y me quedo mirando sus ojos color avellana. Me mira mientras va dejando de reír. Se acerca y deja un pequeño beso en mis labios. 

-Ya vamos a llegar, _____.

-Mmm.

-¿Has dormido bien?

-Mmmm.

-Parece que no estás muy conversadora al acabarte de levantar –ríe y me uno a su risa al momento mientras me acurruco mejor en su pecho. Suelto un suspiro lleno de felicidad.

Besa mi cabeza y acaricia mi espalda de arriba hacia abajo. El tren para poco a poco haciéndonos saber que ya hemos llegado. Cogemos nuestras pequeñas mochilas y salimos del tren entre el gran grupo de personas. Justin eleva su mano y coge la mía para luego entrelazarlas. Sonrío al recordar el día que vinimos aquí. Sin duda este es nuestro pequeño paraíso. Aprieto un poco más su mano y me doy cuenta que sabe perfectamente en qué estoy pensando ya que me dedica una sonrisa y un beso en la mejilla. Pasamos por el pequeño puente que nos lleva hasta la casa. Justin saca las llaves y abre la puerta para que segundos más tarde entremos. 
Dejamos caer las mochilas al suelo, y nos quedamos en silencio. Sin saber qué hacer o qué decir. Nos miramos de reojo y sonreímos. Me sonrojo, y sin darme cuenta estoy entre sus brazos. Le quiero tanto, maldita sea. Baja su mano para recorrer mi brazo derecho desde mi hombro hasta mis dedos hasta entrelazar nuestros dedos. Sube nuestras manos y las besa para luego dirigirme una mirada que juro que hace que mi mundo se pare en ella. Me acerco a sus labios y los pego con los míos, empiezan a moverse uno encima del otro sin ningún tipo de barreras. Baja sus labios hasta mi cuello haciendo que un gemido salga de mis labios. 
Aprieta mi cadera hacia él mientras mordisquea ahora mi clavícula. Suspiro y enredo mis brazos alrededor de su cuello atrayéndolo más a mi. Suelta un pequeño suspiro y damos pasos ciegos hasta que siento algo detrás de mí. Río en sus labios mientras nos dejamos caer en el sofá torpemente. Nos separamos y mientras me mira levanta mi camiseta poco a poco hasta dejarla a la altura de mis pechos. Me da un beso en los labios y empieza a hacer una fila hacia abajo hasta acabar en mi vientre el cual no tarda en besar y mordisquear haciendo que sienta una ola de placer. Me estremezco cuando siento su mano sobre mi sujetador, repasa la fila de besos que hizo antes con su dedo índice hasta que repasa mis labios con el mismo dedo y poco después muerde mi labio. Elevo mis brazos y Justin saca la camiseta por ellos. Bajo mis brazos y cojo su camiseta para quitársela. Ahora lo siento piel con piel, y esto se siente terriblemente bien.

-    - ¿Sabes una cosa, pequeña? –arqueo mi espalda al sentir el susurro de su voz ronca en mi oído.

-    - ¿Qué?

-    - Me muero por hacerte el amor.

Y dicho esto besa mis labios de una forma jodidamente sexy, haciéndome rozar la locura con las yemas de mis dedos. Me impulso haciendo que giremos. Beso su mandíbula mientras que con mi mano desabrocho el botón de su pantalón. Y entre besos y caricias todo tipo de ropa desaparece de entre nosotros.

-   - Justin…-susurro al sentir su mano en mi bajo vientre.

-   - Shh –dice mientras me besa y a la vez deja su dedo entrar en mi interior.

Suelto un gemido mientras que me aferro mejor a Justin para poder besarle. Siento como mi interior desea explotar y cuando estoy a punto; Justin para. Gruño por lo bajo mientras abro mis ojos con ganas de él, con ganas de mi chico.

-   - Te quiero toda para mí –gruñe cerca de mi boca y sin nada más que decir entra dentro de mí.

Grito de la sorpresa y a la vez del placer, y él no duda en acompañarme mientras susurra mi nombre y nos movemos al mismo compás. Y mientras nos demostramos el amor que sentimos el uno por el otro, nos dejamos ir juntos con un sincero ‘te quiero’ pronunciado por los dos.


Me despierto al sentir su corazón latir suavemente contra mi espalda, me muevo despacio hasta girarme para encontrarme con sus labios en forma de corazón, subo la vista y me fijo en el lunar que tiene bajo el ojo izquierdo. Subo mi mano temblorosa y con las yemas de mis dedos lo acaricio. Bajo las yemas de mis dedos y con cuidado rozo sus labios. Sus deliciosos y a la vez perfectos labios. Los entreabre y suelta un suspiro, pero con suerte no se despierta. Sonrío y ahora bajo mis caricias hacia su pecho desnudo, repaso el tatuaje que tiene justo encima del pecho. Y una sonrisa tímida aparece en sus labios, amo esa sonrisa. Sigo acariciándole y él aprieta su agarre en mi cintura haciendo que choque contra su pecho. Su piel es muy suave, estiro de algunos vellos que tiene sobre su pecho y él suelta algún que otro gemido entrecortado. Sonrío y me acerco a su cara para acariciar con mi nariz sus parpados, luego un poco más hacia abajo hasta rozar su nariz con la mía. Noto como sonríe, lo hace pocas veces pero prometo que cuando lo hace mi mundo se para. Es la sonrisa más hermosa del mundo, pero es normal, ya que él es el hombre más hermoso del mundo tanto por fuera como por dentro. Subo mi otra mano y la pongo en su mejilla para dejarla descansar allí. Y siento como abre sus ojos color miel para enfrentarse con un marrón oscuro que es el color que adquieren mis ojos. Abre un poco sus labios pero yo lo silencio poniendo mi dedo índice encima, lo muerde y suelto una pequeña carcajada. Él me abraza mejor y con un movimiento bastante rápido me pone encima de él. Entrelazo nuestras piernas, y él se coloca mejor debajo de mí. Con la mano que le queda libre acaricia mi trasero desnudo subiendo hasta mi espalda. Piel con piel, esto se siente realmente bien. 

- Hola, pequeña.

- Hola.

Su respiración ahora un poco más agitada se mezcla con la mía. Me inclino un poco hacia delante para ahora poder rozar sus labios con los míos, suelta un leve suspiro. Uno de tantos que me producen un vuelco en el corazón y unas cosquillas en mi bajo vientre. Sonrío, y él me responde inmediatamente. Se inclina esta vez él, y pega nuestros labios sin ningún hueco que nos separe. Subo mis brazos hasta ponerlos por encima de su cabeza mientras toco su pelo, y él me abraza la cintura. Lo que más amo en la vida es despertarme junto a él, sin duda. Me separo un poco para coger algo de aire.

- Te he echado tanto de menos.

Puedo ver la preocupación en sus ojos. Me abraza aún más fuerte, como si me pidiera que no me marchara. Acerco mis labios a los suyos y deposito allí un pequeño y casto beso. 

-¿Sabes que te quiero? –me pregunta mientras que con sus ojos me transmite… ¿amor? ¿miedo?

- Lo sé, Justin. Yo también te quiero.

Le sonrío con las mejores de mis sonrisas intentando que no vea mi miedo, mi preocupación por todos esos secretos que desconozco. El teléfono empieza a sonar. Es el mío. Lo dejo sonar hasta que la llamada termina.

-   - ¿Por qué no lo coges?

-   - Luego llamo a quién sea –sonrío mientras dejo un casto beso en sus labios. Asiente y me devuelve el beso.

-   - ¿Te bañas conmigo? –pregunta mientras deja un rastro de una sonrisa en sus labios.

Asiento mientras sonrío, y sin darme cuenta ya estoy encima de sus brazos mientras río. Esta es por una de las cosas por las cuales nunca me podré separar de él, por su manera de hacerme sonreír.

|| NARRADOR ||


_____ y Justin disfrutan teniéndose uno al otro, demostrándose el amor que se tienen, demostrando que ningún tipo de secreto podrá separarles…por ahora. Ya que esa llamada que ___ no ha cogido era una de las más importantes de su vida. 

La mecánica del amor {55}

El taxista me mira por el espejo delantero. No para de mirarme de reojo y me está poniendo realmente nerviosa, más de lo que estoy ahora mismo. Estoy a punto de preguntarle si quiere decirme algo pero prefiero mantenerme callada y pensar en todo lo que pasará dentro de unos minutos. El taxista para de repente, me asusto pero luego me tranquilizo cuando dice “ya hemos llegado, señorita” pago lo que le debo y salgo del taxi con una maleta en mi espalda. Entro en la estación y justo al entrar no tardo en mirar el gran reloj que ocupa un cuarto de la pared. 21:15h. Llego tarde un cuarto de hora. Suspiro, ‘¿y si se ha ido?’ me pregunto para mí misma, pero ese pensamiento desaparece inmediatamente. Justin no se iría. Miro a mi alrededor con esperanzas de verle, pero no está. Solamente hay una persona mayor junto a un niño pequeño sentados en los asientos de espera y un chico joven, de veinte o veinticinco años aproximadamente, dando vueltas de un lado a otro como un loco mientras habla por teléfono. Miro la hora otra vez. 21:27h. Muerdo mi labio nerviosa mientras juego con mis dedos mientras me apoyo en una columna. Saco mi móvil del bolsillo y miro su última hora de conexión: 19:45h. Mierda. Guardo el móvil y sigo buscándole con la mirada nuevamente. Nada. Decido ir ha una cafetería que hay a la entrada, espero a que me toque hasta que un hombre mayor me atiende con una gran sonrisa. “Un café con leche” digo mientras saco la cartera de el bolsillo pequeño de la mochila. El hombre me da el café y pago para luego irme sin esperar el dinero de vuelta. Me siento en uno de los asientos libres, que son la mayoría, y bebo el café mientras espero ansiosa. Cuando termino tiro el vaso y miro la hora nuevamente. 21:51h. Los ojos empiezan a picarme y el corazón a latirme a toda velocidad. Cierro mis puños mientras me susurro a mi misma que no pierda los nervios. Agarro mejor la mochila y salgo de la estación, miro por la carretera hasta que encuentro un taxi parado. Suspiro y voy hacia el. No puedo creerme que no haya venido. Realmente no me lo creo. Le digo al señor que si puede llevarme y él asiente con una sonrisa. Abro la puerta trasera y cuando estoy a punto de entrar se escucha a lo lejos mi nombre. Frunzo el ceño y miro hacia atrás pero no hay nadie, ‘habrá sido mi imaginación’ pienso para mí misma. Meto una pierna dentro del taxi, y ahora escucho mi nombre nuevamente. Me paro en seco, ‘¿está bien, señorita?¿quiere que le ayuda?’ me pregunta seguidamente el hombre mientras me mira. Niego. Entro en el taxi y cierro la puerta.
 
-¿Dónde quiere ir?

-Al centro, por favor.

-Está bien.

Teclea varias cosas en una pequeña máquina e inmediatamente pone el taxi en marcha. Las primeras lágrimas ya salen por mis ojos. De pronto mi móvil empieza a vibrar, lo saco del bolsillo. Es Justin. Dudo en si cogerlo o no, pero por puro instinto cojo la llamada.

-Si vas a inventar cualquier excu..-me interrumpe con la respiración jadeante.

-Para ese jodido taxi,___-cuelga al terminar.

Espera, él sabe que estoy en un taxi. Mierda. Está aquí.

-Por favor, pare aquí. Por favor.

Digo nerviosa, él hombre al notar mi nerviosismo aparca al momento. Le doy dinero sin si quiera mirar la cantidad y salgo corriendo del taxi. Corro calle tras calle mientras choco con algunas personas que me insultan por lo bajo, sigo corriendo hasta llegar a la estación. Miro persona tras persona. El corazón está a punto de salirse. Mi respiración se entrecorta entre algunos sollozos que salen sin avisar. Y de pronto mi mundo se para al escuchar una voz justo detrás de mí.

-Hola, pequeña. 

Me giro y sin pensármelo dos veces corro hacia él, me coge en lo alto y enredo mis piernas alrededor de su cintura. Le abrazo fuerte mientras mojo su cuello con mis lágrimas y él acaricia mi espalda. Me separo un poco y le miro a los ojos, retira mis lágrimas con las yemas de sus dedos. Suelto un sollozo un poco más fuerte y él se acerca a mí. Repasa mis labios con los suyos, y segundos después los deja caer sobre los míos. Movemos los labios a un mismo compás y a una gran velocidad. Sus labios hacen pura magia con los míos. Mi cara se moja, y me doy cuenta que no son solamente por mis lágrimas sino que también son por las de él. Me separo un poco y ahora soy yo la que quita las lágrimas de su cara con las yemas de mis dedos. Me deja en el suelo y rodea mi cuerpo con sus brazos. ‘Te he echado tanto de menos’ susurra en mi oído haciéndome estremecer. ‘Y yo a ti’ susurro esta vez yo abrazándole más fuerte, sintiendo su calor. Nos separamos y cojo su cara con mis dos manos mientras estudio cada uno de los lados de su cara. Justin sonríe y besa mi nariz para luego bajar y besar mis labios. Sonrío.

-Te quiero.

-Yo también te quiero, ya lo sabes.

Nos quedamos en silencio mientras nos miramos, puedo sentir la mirada de la gente que está a nuestro alrededor. Pero realmente me da igual. Ahora mismo solo quiero estar con él, me da igual la gente, los secretos, las preguntas, las respuestas, solo quiero estar con él. Poder disfrutar sin preocuparme nada más. 

-Antes de todo quiero aclararte lo que hablamos ayer.

-No.

-¿Cómo que no? Yo te puedo explicar todo.

-No quiero que me lo expliques ahora –me mira confuso- quiero estar contigo, estoy cansada de dramas, de distancia, de no poder estar contigo. Quiero que solo seamos tú y yo, ¿es tan difícil eso?

Se queda mirándome sin dar a penas una respuesta y eso hace que me coma por dentro por culpa de los nervios. De pronto coge mi mano y estira de mi mientras corremos hasta adentrarnos dentro de la estación. Justin busca algo con su mirada hasta que parece encontrarlo. Bajamos un par de escaleras mientras intentamos no tropezar con los escalones por culpa de nuestra velocidad y a la vez torpeza. Llegamos a dos plantas más abajo donde hay al menos tres trenes y muchas personas se suben en cada uno de ellos. Paramos y puedo sentir el nerviosismo de Justin, y de pronto una mirada esperanzadora estalla de sus ojos. Volvemos a correr hacia uno de los trenes, y subimos. Frunzo el ceño sin entender que hacemos aquí. Voy a hablar pero antes de decir algo, Justin me silencia con un casto beso en los labios. Abre su mochila, de la cual no me había dado cuenta de su existencia hasta ahora mismo, y saca dos papeles. Intento mirar un poco más, pero no me da tiempo ya que se lo da al conductor. El hombre nos sonríe y Justin coge mi mano para llevarme a dentro.

-Prefieres al lado de la ventana, ¿verdad?

Asiento, me siento y luego se sienta Justin a mi lado. Le miro esperando algún tipo de explicación.

-Tú me has dicho que quieres que seamos solo nosotros, pues así va a ser durante unos días.

-¿Pero…?

-¿Qué?

-¿Dónde vamos?

-Que curiosa eres…-dice con una sonrisa en sus labios. Saco morritos y cruzo mis labios. Justin carcajea y pone su brazo alrededor de mis hombros pegándome a él- vamos a la casita, ¿te acuerdas la de…

-la bola que me regalaste hace tiempo? –termino por él. Asiente y yo sonrío. Me acurruco mejor a su lado y cierro los ojos. Me da un pequeño beso en la frente y yo no dudo en devolverle el gesto así que beso su pecho para luego apoyarme en el. Siento como el cansancio, el nerviosismo, la felicidad y la tristeza caen sobre mí y me quedo dormida pero sin antes no escuchar un susurro que proviene de Justin haciéndome estremece: ‘tengo tanto miedo de perderte’.

miércoles, 27 de marzo de 2013

La mecánica del amor {54}


¿Qué hora es?

_____ hace una extraña melodía chocando las yemas de sus dedos con el escritorio mientras mira el ordenador portátil que está encendido hace aproximadamente una hora. Mira nuevamente el reloj. 16:17h. Quedan trece minutos para que pueda ver a Justin a través de sus cam. No puede esperar más. Tiene un presentimiento un tanto extraño que no sabe realmente si es bueno o no. Las agujas del reloj cada vez van más lentas y ______ está a punto de tirarse de los pelos. Una idea aparece de pronto en su cerebro: ¿por qué no le llama y le dice que se conecte ya? Inmediatamente una voz interior le contesta ‘Quedan tan solo minutos, no seas impaciente’asiente para sí misma y mira el reloj. Diez minutos. Resopla nerviosa, y se levanta de la silla para mirarse en el pequeño espejo que está colgado en la pared de su habitación. Está bien…quizás un poco sonrojada, pero tan solo eso. Está bien. Sonríe mientras hace algunas muecas, y después vuelve a sentarse en la silla giratoria frente a su escritorio. Seis minutos. Entra en Messenger. Silba mientras da algunas vueltas en la silla y piensa que le va a decir, porque ella sabe que algo no va bien. Nada bien. Y quiere saber el qué. El reloj del ordenador indica que son las cuatro y media de la tarde. El corazón de _____ lucha por salirse del pecho ‘¿por qué tanto nerviosismo?’ se pregunta por dentro, y hace desaparecer la pregunta tan pronto como puede ya que no encuentra ninguna respuesta medianamente lógica. Mira impaciente los username. Justin no está conectado. Frunce el ceño. Ella ahí muriéndose de los nervios y él sin aparecer. Tan tardón como siempre. Sonríe ante el pensamiento, y es que tiene unas ganas loca de ver su sonrisa aunque sea a través de una pantalla. Le echa tanto de menos. Las cinco menos veinte. Decide poner un poco de música. Cliquea encima de una de sus canciones preferidas ‘Impossible de James Arthur’. La tararea por lo bajo mientras mira impaciente la pantalla de su ordenador. Las cinco menos cuarto. Empieza a sentirse un poco mal, ¿no se habrá acordado? claro que se habrá acordado...¿no? Las dudas empiezan a surgirle y los ojos a aguarse. La canción acaba. Las cinco menos diez. De forma aleatoria empieza a sonar otra ‘when I was your men de Bruno Mars’. Las primeras lágrimas empiezan a deslizarse por su mejilla cuando el reloj marca las cinco empunto. No se lo puede creer. Coge el móvil y abre una conversación con él en whatsapp.

¿Por qué no te conectas? *carita triste*

Rápidamente bajo el nombre de Justin pone que está en línea, sonríe mientras se quita las lágrimas. Seguramente tiene algún motivo. Pero las lágrimas vuelven a aparecer cuando se desconecta sin haberle dicho absolutamente nada. Tira el móvil a la cama y se acurruca en la silla mientras las lágrimas empiezan a inundar todos y cada uno de los huecos de su rostro. Imbécil. Se levanta de la silla y cierra el portátil sin apagarlo. Abre la ventana de su habitación y saca la cabeza por ella. Con las mangas de su camiseta se quita las lágrimas de una forma vulgar, pero que realmente ahora no le importa lo más mínimo. El móvil empieza a sonar en la cama, _____ con la esperanza de que sea Justin coge el móvil. Es un número desconocido. Una batalla de si cogerlo o no comienza a su mente, hasta que por medio de un impulso lo coge.

-¿Quién es?

-Justin no es quien piensas, no es el chico del cual estás enamorada. Tiene muchos secretos.

La llamada finaliza y siente como su corazón se ha apagado al igual que esa llamada de teléfono. Era una voz femenina, de eso no tiene duda, ¿qué es lo que Justin le esconde? ‘no pienses en eso,quizás sea una broma’ le dice su subconsciente intentándole tranquilizar, pero realmente es imposible. Ahora mismo solo quiere saber de qué iba aquella maldita llamada y de qué estaba hablando esa chica. Mira el móvil. Duda en si hacer o no lo que está pensando, pero sin hacer una gran pelea entre su cerebro y su corazón coge el móvil y marca el número de Justin. Se lo pone en la oreja mientras nerviosa espera a escuchar su voz. ‘Pi,pi,pi’ no sabe si es el ruido del móvil comunicando o es su corazón que cada vez palpita más rápido haciendo un extraño ruido. Una voz suena, y la cara de cae al no escuchar su voz, sino la del contestador. ‘Hola soy Justin, si quieres…’ antes de que termine la mítica frase, cuelga. No quiere llorar, por una vez en la vida no quiere llorar y esconderse de todo. Y ahora mismo lo que menos le importa es el porqué Justin no se ha conectado, ahora mismo lo que le importa es esa maldita llamada. Pero ella no sabe lo que está pasando a unos kilómetros de su casa. Ella no sabe todo lo que producirá esa llamada, y sobre todo no sabe nada acerca de todos los secretos que esconde ese chico del cual está totalmente enamorada.

-_____, ¿le dijiste a Blas que te ibas a quedar en su casa? 

La hermana de _______ abre la puerta de la habitación.

-Uis…no. Pero ahora mismo le llamo.

-Vale, ¡gracias nena!

Y dicho esto, con una sonrisa su hermana abandona el cuarto. _____ coge el móvil y le escribe un whatsapp a Blas.

¿Puedo quedarme esta noche en tu casa, por favor?

Si quiera pasa un minuto cuando ya obtiene la respuesta…

¡Claro que sí! Mi madre estará encantada de verte, y hoy hay de cenar ese plato especial que te encanta.

Lee el whatsapp de su amigo y sonríe al leer la última frase. Deja el móvil en la mesita de noche y va hacia el ropero para coger todo lo que le hace falta. Cuando termina, lo mete todo en una pequeña mochila. Coge el móvil y lo mete en su bolsillo trasero. Sale de su habitación y se despide de su hermana con un beso en la mejilla y con algunas bromas sobre su cita de esta noche. Sale a la calle, y de pronto siente como su pierna empieza a vibrar. Frunce el ceño, e inmediatamente se da cuenta de que ‘Diamons de Rihanna’ está sonando en su bolsillo trasero. Coge el móvil y sin mirar acepta la llamada.

-¿Sí?

-Perdóname, por favor. No he podido conectarme.

El corazón le da un vuelco al escuchar su voz rota.

-Justin…

-Entiendo si estás enfadada, pequeña. Pero perdóname, por favor. Lo siento.

-¿Por qué no me cogiste la llamada ni me contestaste a los mensajes?

-No los vi, acabo de coger el móvil.

-No me mientas, Justin. Por favor. 

La voz de _____ empieza a ahogarse con las lágrimas que luchan por salir.

-No llores, ______.

-¡Pues no me mientas! ¿qué está pasando, Justin? Háblame. 

-______, yo…

-¿Tú qué?

-¿Me quieres?

-¿Por qué me lo preguntas?

-Contéstame, por favor.

-Claro que te quiero.

-Pues confía en mí, por favor.

-Justin, hoy me ha llamado un número desconocido…

-¿Qué?

-Y me ha dicho que guardas muchos secretos. Que no eres el chico del cual estoy enamorada.

-¡¿Qué?! 

-Justin…

-No, _______. Yo te amo. 

-Yo también, pero…¿por qué me mientes?¿por qué no me cuentas lo que sea que está pasando?

-_______....

-¡Deja ya de decir mi nombre!¡Para ya con el _____! Estoy cansada de que no me cuentes que mierda está pasando.

-Por favor, princesa…

-¿A caso eres tú quién no confía en mí?

-Te prometo que te contaré todo.

-Entonces…¿es verdad esa llamada?

El silencio se apodera de la llamada. De sus voces. De sus corazones. El silencio se hace dueño de una respuesta esperada.

-Escápate conmigo.

-¿Qué? 

-Vayámonos, ______. Lejos.

-Pero, contéstame.

-Te contaré todo lo que quieras saber, pero…vente conmigo.

-Estás loco.

-Por ti.

-¿No eres el chico del que estoy enamorada?

-Soy el chico que daría su vida por ti. Que mataría por ver tu sonrisa.

-Justin…

-Vente conmigo, _____. 

-Vale, lo haré.

-¿De verdad?

-Sí, me iré contigo. Pero prométeme que me dirás todo.

-Te lo prometo, cariño.

-Justin…

-Dime.

-No hagas que me arrepienta de esto.

-Te amo.

-Yo también te amo, ¿cómo lo haremos?

-Este sábado iré hacia Georgia, ¿sabes dónde está la parada del tren?

-Sí.

-Pues espérame allí a las nueve de la noche.

-Tengo miedo.

-¿De mi?

-De tus secretos.

-Esos secretos son pasado, ahora mi presente eres tú.

-Te amo.

_____ puede sentir el suspiro acompañado de una sonrisa de Justin.

-Yo también, ______.

-Hasta el sábado.

-Hasta el sábado, nena.

Y la llamada finaliza.Guarda su móvil en el bolsillo trasero, ‘¡Estás loca, ____!¿qué estás haciendo?’ su cerebro le reclama mientras tanto su corazón asiente con una sonrisa y alguna que otra lágrima. ‘Confía en mí, por favor’ la frase que le ha dicho Justin bombea en su cabeza una vez tras otra mientras se queda mirando hacia un punto fijo de aquella calle. No sabe si habrá hecho bien o no, tan solo sabe que era lo que quería hacer. Que quiere saber toda la verdad, y que quiere estar con él. Aunque…¿cuándo sepa todos esos secretos realmente querrá estar con Justin?¿seguirá sintiendo lo mismo que siente en este momento? ___ no tiene la mínima idea de todo lo que pasará el sábado.